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 Tus escritos: Trato con los que no perseveran.- Orange

020. Irse de la Obra
orange :

Trato con los que no perseveran.
Orange, 26/03/2013

En el “Vademécum del Gobierno Local” de 2002, en el apartado "Trato con los que no perseveran"[en el Opus Dei] dice: A los que no perseveran se les trata siempre con mucha caridad y delicadeza —como querríamos que hiciesen con nosotros, si nos encontrásemos en las mismas dolorosas circunstancias—, y si lo desean, se les atiende espiritualmente en una iglesia. A la vez, es preciso evitar todo lo que pudiese contribuir a dar —a los interesados y a los que son fieles a su vocación— la impresión equivocada de que “no ha pasado nada”, de que la infidelidad no es algo muy serio…



Tenemos una bendita experiencia, que no deja de constituir una gracia especial de Dios: los que no perseveran suelen mantener un cariño grande a la Obra, lógicamente, siguen amando lo que amaron. El hecho de que no hayan seguido adelante, no es razón para que no continúen de algún modo unidos a la Obra, colaborando —con su oración, con su limosna— en los apostolados. En cualquier caso, los Directores han de tomar las medidas —dictadas por la caridad y por la prudencia— para que no se perturbe el buen espíritu de los demás, ni se creen confusiones o situaciones equívocas. Se perturbaría o se confundiría, por ejemplo, si mientras no transcurran muchos años, se les permitiera que fuesen por nuestros Centros con demasiada frecuencia y confianza, o se les invitara a comer allí; si se tuviera con ellos una excesiva familiaridad, en el trato y en las conversaciones; si se les contaran cosas de la vida en familia, o si se les hiciera intervenir prematuramente y con cierta autoridad y responsabilidad en actos o en trabajos relacionados con la Obra y que, por ser públicos, pudieran tener una cierta difusión. Tampoco resulta oportuno, de ordinario acudir a su boda, al bautizo de los hijos, etc. No resulta tampoco oportuno que, después de abandonar su camino, comiencen a colaborar con personas de la Obra en trabajos profesionales de los que obtengan un beneficio material. La mejor manera de manifestar su buena disposición es que ayuden generosamente con sus limosnas —según su capacidad— en las labores de apostolado, al menos durante bastante tiempo.

Como sabemos que para el Opus Dei, el que no persevera es una oveja perdida, el texto citado tiene muy difícil encaje con lo que dice Jesucristo en el Evangelio de San Lucas: Luc. 15, 3 - 7: 15:3 Entonces El les refirió esta parábola, diciendo: ¿qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos diciéndoles: gozaos conmigo porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

En el Evangelio subyace una expresa actitud de amor solicito por la oveja perdida y en el texto del Opus Dei subyace una fría y calculada actitud de distanciamiento y desdén. Pero no solo queda ahí la cosa. Si el texto es ya de por sí inquietante desde el punto de vista doctrinal-moral, la praxis que en el Opus Dei se realiza en esta materia no alcanza a cumplir ni la ya de por sí fría actitud recomendada en el texto. Quisiera comentar, a continuación, algunos párrafos en los que se advierten incongruencias al confrontarlos con la praxis.

1) "A los que no perseveran se les trata siempre con mucha caridad y delicadeza - como querríamos que hiciesen con nosotros si nos encontrásemos en las mismas dolorosas circunstancias." Párrafo manifiestamente incierto porque la mayoría de los que hemos salido nos hemos sentido tratados con poco aprecio, con engaños, atemorizando, con abandono, con poco corazón. Y apenas hemos percibido esa caridad y delicadeza de la que hablan.

2) "Y si lo desean, se les atiende espiritualmente en una iglesia". No se nos puede atender en nuestro centro. Han de atendernos fuera porque nos consideran una especie de apestados que pueden "perturbar el buen espíritu". Y solo se refieren a asistencia "espiritual" porque, por supuesto, de asistencia material, después de haberles entregado todo durante años, nada de nada. Eso solo es ya, de por sí, algo muy injusto y muy alejado de la caridad cristiana.

3) "Tenemos una bendita experiencia, que no deja de constituir una gracia especial de Dios: los que no perseveran suelen mantener un cariño grande a la Obra, lógicamente, siguen amando lo que amaron." Da la impresión de que esas frases están escritas para consumo interno. Este tipo de afirmaciones suelen despertar lo que podríamos llamar una santa indignación cuando las leemos quienes no fuimos.

4) “En cualquier caso, los Directores han de tomar las medidas —dictadas por la caridad y por la prudencia— para que no se perturbe el buen espíritu de los demás, ni se creen confusiones o situaciones equívocas. Se perturbaría o se confundiría, por ejemplo, si mientras no transcurran muchos años, se les permitiera que fuesen por nuestros Centros con demasiada frecuencia y confianza, o se les invitara a comer allí; si se tuviera con ellos una excesiva familiaridad, en el trato y en las conversaciones; si se les contaran cosas de la vida en familia , o si se les hiciera intervenir prematuramente y con cierta autoridad y responsabilidad en actos o en trabajos relacionados con la Obra y que, por ser públicos, pudieran tener una cierta difusión." Es decir, el primer objetivo del Opus Dei es que no se contaminen las ovejas que quedan, dando por supuesto que nosotros somos siempre "perturbadores del espíritu". No se escucha ni se reflexiona sobre los motivos profundos por los que la gente se va de la Obra. Los motivos que tiene cada uno para irse, se desprecian.

5) "Tampoco resulta oportuno, de ordinario, acudir a su boda, al bautizo de los hijos, etc." No quieren acompañarnos en los momentos más importantes y gozosos de nuestras vidas, porque les ordenan reprimir el cariño que puedan sentir por nosotros

 6) "No resulta tampoco oportuno que, después de abandonar su camino, comiencen a colaborar con personas de la Obra en trabajos profesionales de los que obtengan un beneficio material." Esto suena a "apartheid" refinado. El veto al apestado perturbador del espíritu lo extienden al mundo profesional. Para santificarse en el trabajo ordinario, un miembro de la Obra no puede contaminarse trabajando y ganándose el pan junto a un "ex" aunque sean compañeros de profesión. Seguimos con más amor, cariño y acercamiento al prójimo. Todo muy cristiano.

7) "La mejor manera de manifestar su buena disposición es que ayuden generosamente con sus limosnas —según su capacidad— en las labores de apostolado, al menos durante bastante tiempo." Eso sí, tratándose de dinero, se quitan la careta. Si pagas, serás un apestado perturbador, pero con buena disposición y te mirarán como de otra manera. La buena disposición no se manifiesta abriendo el corazón; se manifiesta dándoles dinerito, al que nunca dicen que no. Su espíritu puede perturbarse y contaminarse con nuestra presencia pero meterse nuestros euros en el bolsillo, chico, eso lo ven muy bien, sin ningún problema.

Saludos a todos.

Orange




Publicado el Miércoles, 26 marzo 2014



 
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