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 Tus escritos: EL PRINCIPIO DEL FIN.- Piedrafugaz

020. Irse de la Obra
PIEDRAFUGAZ :

Buenas tardes a todas y todos.

 Perladeladriático, no te preocupes, yo os conté aquí mi historia y aquí  te contesto, porque seguramente, como con todos los escritos publicados en estas páginas, podemos  ayudar a más de uno o una a mitigar, aunque solo sea un poco, las dudas que puedan tener. En tus  escritos se percibe claramente la angustia y el dolor que te ocasiona este tema, es normal, se trata de tu hijo, creo que  los interrogantes que me planteas a mí, a propósito de mi relato, los podríamos contestar todos los “ex” que paseamos por estas páginas, los asiduos  en escribir y los esporádicos, entre los que me encuentro...



Te aseguro que no es fácil responder porque hay cosas que están por encima de cualquier explicación lógica o razonable;  esto no es 1+1=2, si fuera así de fácil no me hubiera costado tanto tiempo ni tanto desgaste físico y sobre todo psíquico, como me costó tomar una decisión firme. Visto desde ahora sufrí muchísimo e hice  sufrir también demasiado y durante muchos meses a un ser maravilloso e inocente, a mi Ángel, a mi mujer. Te contesto un poco a  todo a la vez,  tal y como me va saliendo, quizá me deje algo en el tintero, se me agolpan los recuerdos y los sentimientos, pero espero serte de ayuda o al menos aplacar de algún modo tu maternal y lógica preocupación

 Mi “evolución del SÍ más ciego  y absoluto a un claro y definitivo NO” pasó por muchas  fases, a cual más dura y dolorosa, la primera, negación total, frustración reprimida vivida en una triste soledad, el sentir algo tan “brutal y repentino como hermoso”, por alguien me hizo considerar si mi entrega a Dios tenía que pasar “obligatoriamente por el celibato apostólico”, si esa era realmente mi vocación, si quería vivir así el resto de mi vida,  mi opusina cabeza no quería verlo, no lo podía consentir, porque  como, todo hay que decirlo, nos programan perfectamente, desde una edad tan tierna, tan fácil de manejar,  para que no seamos capaces de ver otra realidad, para desarrollar una rigidez mental que, visto a posteriori, asusta y mucho, a eso me agarré durante un tiempo, sin embargo el dolor y el tremendo sufrimiento que me ocasionaban en el corazón y en la conciencia  el darme cuenta de que cuando actuaba según las normas, las premisas y el proceder habitual y “lógico” del Opus Dei, a pesar de que era como estaba actuando, en modo piloto automático, durante los últimos 40 años, de repente sentí, por primera vez en todo ese tiempo, que lo hacía contra mis sentimientos, contra mi voluntad, de un modo forzado y mecánico, porque había hacerlo   así  y punto;   dándome cuenta, cada vez con más fuerza de que no me parecía bien ese proceder, de que ningún amor, muchísimo menos  el  “amor  a Dios”, pueden justificar el dañar a una persona inocente. Mi terca, rígida y opudeística mente me decía, al principio, que había que hacerlo así, el resto de mi ser me decía todo lo contrario.  

Ahí te vas dando cuenta, casi a la vez, de tus dos primeras cuestiones, cuando te percatas, a base de meses de llorar, meditar, pensar, reflexionar, de noches en vela y días a rastras, de negarte a ti mismo, a tu amor, a tus profundos  y algunos nuevos sentimientos  y un largo etc, de que por primera vez en tu vida opusina empiezas a tener la fuerte convicción de que no lo estás haciendo bien, de que no quieres hacerlo de esa manera, de que cuando más te comportas como miembro de la Obra, peor persona te sientes, más fría y más vacía, es como si te desdoblaras en dos seres completamente diferentes y opuestos: el perfecto, frío y calculador numerario (me di cuenta después de que era así como me estaba comportando) y el simple hombre cristiano de buen corazón,  notas  que ya no te llena el Opus Dei, cuando hasta entonces, superando diversas dudas a lo largo del tiempo y tu experiencia personal, había sido toda tu vida;  a la vez, de un modo casi simultaneo,  surge una segunda reflexión, si Dios para mí siempre fue AMOR, así con mayúsculas,  ¿por qué tengo que renunciar a sentir ese AMOR por una “vocación opusina” que ya no me llena, por qué en el nombre del AMOR tengo que renunciar y rechazar a una buena persona, por la que curiosamente lo que siento es amor de verdad, del que no te enseñan a sentir ni te muestran en la Obra, JAMAS, ¿acaso ese proceder es de un buen hijo de Dios?, ¿Dios lo aprobaría? evidentemente no, ahí te queda clarísimo que: 

 1º Ya no te sientes Opus Dei, no te llena su filosofía de vida, te empiezas a cuestionar todo y no te gusta casi nada.

 2º Sigues creyendo en DIOS,  faltaría más, luego, fíjate esto si es más matemático, si sigo confiando plenamente en Dios, sintiendo su amor dentro de mí y en cambio ya no me siento Opus Dei, evidentemente me queda clarísimo: DIOS NO ES OPUS DEI. 

Aquí te das cuenta de que estás en el principio del fin, francamente duele bastante, imagino que como cualquier cambio drástico en la vida de una persona, sobre todo en una edad madura, hay que vivirlo, aceptarlo y superarlo para evolucionar, es parte del proceso, es necesario, se sufre pero a la vez sientes que es así como tiene que suceder y que es para mejorar, vaya si lo es.

Con respecto a tu pregunta de qué puede hacer la familia, con sinceridad te digo, que, a no ser que tu hijo o cualquier otro miembro de la Obra empiece a cuestionarse ciertas dudas en cuyo caso estará receptivo,  no se puede hacer mucho desde fuera, la “chispa” cómo tú la llamas te tiene que surgir a ti, aunque sea por algo externo, como en mi caso fue conocer a mi mujer, ella supuso, como ya dije la gota que colmó mi vaso, a partir de ahí, de todos los acontecimientos que se precipitaron (durante muchos meses) en mi interior, despertaron cientos de dudas, que estaban sumidas en un profundo y opusino sueño, me di cuenta casi de golpe de todas las incoherencias, incongruencias, contradicciones entre dichos y hechos, nada que ver la realidad contada con la realidad actuada y vivida, NADA DE NADA, pero eso te lo pueden explicar por activa y por pasiva,  si  desde aquí habláramos con tu hijo y   le contáramos  nuestras diferentes historias, a pesar de todos los  años que la gran mayoría hemos  dedicado  al Opus, aunque le razonáramos, una por una, todas esas cuestiones, que desde dentro nadie era capaz, al menos a mí, de responderme de un modo coherente, humano, y sobre todo cristiano, si le contara todo mi  sufrimiento ignorado a veces con soberbia y desprecio, que triste,  desde el opus, la obra de Dios, perdón ¿OBRA DE DIOS? ¡QUÉ IRONÍA MÁS GRANDE!, al principio todo son  buenas palabras, para que te sientas en familia ¿en familia? JA, me muero de la risa, ahora se lo que es vivir EN FAMILIA, lo que es el AMOR, lo que significa la entrega verdadera a DIOS, desde el sentimiento no desde el pensamiento; pero luego si ven que persistes con tus dudas y tus intenciones de “fuga”  la frialdad con la que te hablan, incluso aunque te vean destrozado por dentro y por fuera, es inhumana.

 Perla  tu hijo si nos leyera, ¿crees que lo entendería y querría salir de allí?, depende de su situación dentro, como ya te he dicho, si realmente se está cuestionando su permanencia en la Obra por las razones que sea, porque se le han abierto ojos y conciencia, seguramente sí que le servirán estas palabras, pero si es de los CIEGOS, unos de buen corazón, otros ciegos a secas,  que no quieren o no pueden ver más allá de sus narices , como mucho, me encomendaría, rezaría por mí, sacudiría su cabeza de un lado a otro, “¡un numerario “pata negra” casándose por lo civil!, que Dios lo perdone”, ( porque ellos Opus Dei, cómo era yo, hasta la médula, qué curioso sentido le dan al amor, ellos  seguro que serían incapaces de perdonar nada).

 Así que lo que yo creo es que lo tiene que ver uno mismo, por algo que le llegue, a veces del modo que menos te puedes imaginar, en forma de amor humano, de dudas existenciales, de crisis personales, vocacionales,  de un despertar de tu conciencia,  llámalo cómo quieras, pero lo tienes que ver tú mismo, hasta que no lo sientes así en tus entrañas, no hay nada que hacer. Pero tú como madre estarás siempre ahí, no pierdas la esperanza, que sepa que lo quieres y que lo apoyas haga lo que haga a pesar de la distancia, sigue luchando, nunca se sabe, tu defiende tus sentimientos,  tus palabras no caerán en saco roto, estoy seguro de ello; Dios no te abandonará nunca Perla; a tu hijo tampoco.

 Con respecto al tiempo, todo es tan relativo, aquí creo que incluso mucho más.  Depende de cada uno, pero no solo dentro del Opus, en la vida real es igual, hay gente que para tomar una decisión importante necesita meditarla y reflexionarla durante mucho tiempo y otros en cambio con consultarlo una noche con la almohada lo tienen decidido. Sirvan como ejemplos: el sacerdote numerario que se marchó del centro de la noche a la mañana para iniciar una relación, yo mismo, que sin ser sacerdote me costó un año decidirme y aquel que contaba que cuando planteó su salida lo “convencieron” y se quedó casi una década más en la Obra, al final las dudas seguían ahí y se marchó, ya lo dije, cuando aparecen dudas en más de una ocasión, es cuestión de tiempo, porque no hay marcha atrás.

  En mi caso concreto, el estar tantos años ahí dentro, la mayor parte del tiempo “encantado de mi vida”,  orgulloso, como ya dije, de mi pertenencia a la Obra, yo diría que a veces incluso con ese aire que teníamos algunos de sabernos elegidos entre los “mejores”, con la inmunidad que yo sentía que me daba el andar por ahí diciendo “soy numerario del Opus Dei”  como si fuera algo especial, luego supe, ay qué decepción, que para la gran mayoría de gente que me conocía era algo “raro” ¿la obra? ¿qué es eso?,  ¿entregas tu sueldo? ¿por qué?, no "puedes" ir a una cena de trabajo ¿qué tienes 15 años? (y eso porque no conocían el estricto reglamento vital al que estábamos sometidos) la gente te ve como una especie de cura raro, más cura que hombre de a pie; ahora veo que en realidad, aunque no es como yo me sentía, mi vida era más de “cura”  que de un hombre normal. A mí, que en una de las fases dentro del pozo de  miedos y desesperación, me daba hasta vergüenza lo que pudiera pensar todo mi entorno de fuera del opus, trabajo,  amigos, luego todo el mundo TODO lo entendió perfectamente, lo que no entendían era la vida que llevaba allí dentro. Desde fuera te das cuenta incluso de lo que alguien comentó por aquí, de la curiosa “estética opusina”. Yo ahora si miro para atrás también me veo como alguien rarito, buena gente pero peculiar incluso con cierto aire infantilón, pero entonces no me daba cuenta, ya sabéis no hay peor ciego que el que no quiere ver. 

Seguramente al haber sido yo un digamos “talibán-fanático opusino”, (a mi opus no me lo tocaba nadie); por eso precisamente me costó tantísimo el darme cuenta de la realidad, me lo negué mañana tarde y noche, durante meses y meses, recé pidiéndole a Dios que me sacara esos sentimientos del corazón, a ella de mi cabeza (Dios debía estar diciéndome, ay hijo mío pero si te la he mandado yo mismo, como te la voy a sacar de ninguna parte), fue para mí un proceso por partes, muy duro y más largo de lo que me hubiera gustado, me costó asimilar que algo que yo había “entregado para siempre” tuviera fecha de caducidad, quizá al principio me superó ese toque de soberbia opusina que todos conocemos bien, visto desde ahora,  me hubiera ido con mi maleta en dos días, pero  lo hice como consideré que debía hacerlo y superando esas críticas y dolorosas fases una por una, el hacerlo así al menos te deja la tranquilidad de que has luchado por lo que un día consideraste que sería tu vida hasta que te has dado cuenta GRACIAS A DIOS de que eso no era una vida normal ni feliz, es abrir un ojo y empezar a verlo todo poco a poco. Yo lo vi  ya mayor, pero a tiempo de disfrutar una nueva existencia, de conocer el amor pleno, verdadero, desinteresado, daré las gracias a Dios y a mi Ángel todos los días que, felizmente, me queden por vivir. 

Por cierto Perla, me parecen muy interesantes los "cuestionarios" que planteas a los que aún siguen dentro y leen (que las leen) estás páginas, a ver si alguno tiene las opusinas narices de contestar aquí, pero con la verdad por delante. Reto lanzado. 

No pierdas la fe ni la esperanza nunca Perla, que Dios te bendiga. 

 

 HEART, andabas “enamorada” todo el tiempo, eso te daría qué pensar ¿no?, yo creo que no hay que ocultar ese pasado, forma parte de nuestra vida y somos lo que somos por haberlo vivido. Cuando alguien TE QUIERA  lo hará sin condiciones, aceptando todo lo bueno y lo malo que tengas, que es como yo entiendo el amor de verdad. 

Yo, al contrario que Pinsapo y tú no era muy "enamoradizo", ya dije que era un "perfecto numerario" de los que JAMÁS SE ENAMORARÍAN, hasta que:  llego ELLA, la que tenía que llegar, en esto no opino como tú Daneel, cuando te enamoras de verdad, hasta lo más profundo de tus entrañas, ya estás amando, aunque no lo entiendas lo sabes así, cuando llega la persona adecuada no hay ninguna duda, sabes que es para ti y tú para ella y que es para siempre, lo tuve clarísimo entonces  y al cabo de los años lo sigo sabiendo, es así, lo supimos desde el primer momento, los dos,  aunque nos costó muchos meses de amargura y llantos disfrutar de ese amor, quizá tú también lo supiste cuando no lo habías contado en ninguna primera cita hasta que llegó tu "ella".  Por eso yo no tuve esa "necesidad de recuperar el tiempo perdido” saliendo con muchas mujeres, se ve que Dios me vio ya mayor, para andar con tonterías y me "presentó" primero a la definitiva, a mi maravilloso Ángel, ya lo dije, nos casamos en menos de un año y hay que ver  cómo cambió mi vida, soy otro hombre, completamente distinto, me siento normal, me siento libre, me siento feliz. 

Bien es cierto que  en mi caso en concreto, mi mujer lo supo desde ese primer momento,  ya que ella me conoció siendo numerario, se enamoró de mí sabiéndolo, quizá eso le dio el entendimiento necesario para aguantar  mi mezquino y frío rechazo, esa  larga y dura distancia y no decaer en todos esos meses; ya lo dije, Dios sabe muy bien cómo hacerlo, cualquier mujer no hubiera sido capaz de soportarlo y en consecuencia de perdonarlo y aceptarlo y aun así seguir amándome, lo hizo entonces y lo lleva haciendo todos estos años, CUANDO ALGO ES DE VERDAD: ES PARA SIEMPRE, NO LO DUDEIS.

  

 DUDAS ¿cómo te encuentras? ¿has reflexionado sobre lo que se te ha dicho aquí? Me gusta lo que te dice salypimienta, las crisis, al igual que las "piedras" no las provoca o te las presenta el diablo, como te pueden hacer creer, no son pruebas para demostrar nada, quizás sean solo el despertar de tu conciencia para saber dónde debes estar o no, como he dicho antes, cuando algo es de verdad es para siempre, eso también se puede aplicar a la vocación, si es de verdad, no caben crisis ni piedras ni nada de nada; si no, algo falla, cuando seas capaz de ver que puedes servir a Dios y amarlo sin necesidad de ese sacrificio que tanta frustración te puede llegar a provocar, ¿crees que Dios quiere eso para ti?, puedes ser un cristiano corriente, de a pie, de la calle, del mundo, ya lo dije, desde la libertad incluso se siente uno más cercano a Dios, rezas cuando te sale del alma y no cuando te lo imponen, me siento mejor cristiano desde que no soy opus dei, es real, es así, es la vida misma. 

Creo, sinceramente, que poco más puedo aportar, he contado mi experiencia tal y como yo la viví entonces, pero con el punto de vista que da el vivir una vida nueva, plena, quizá el contarlo al cabo de varios años sea bueno para que se sepa que se puede hacer, que se puede superar, que se puede recomenzar, que se puede VIVIR , que se puede ser feliz, y mucho, que NUNCA ES DEMASIADO TARDE. 

De modo que creo que me vuelvo a mi sereno y anónimo retiro, os seguiré leyendo, acompañándoos desde la distancia y rezando por todos, más si cabe por los que sufren y aún están dentro, que Dios os de la luz que necesitáis para seguir el camino adecuado, el que os haga felices de verdad.  

QUE DIOS OS BENDIGA A TODAS Y TODOS. 

Piedrafugaz.




Publicado el Lunes, 28 abril 2014



 
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