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 Tus escritos: La lucha por la verdad.- Heraldo

140. Sobre esta web
heraldo :

La lucha por la verdad
Heraldo, 10/11/2014

 

La finalidad de Opuslibros es ante todo la que su coordinadora le ha querido dar, aunque es posible que dicha finalidad haya sufrido alguna transformación a lo largo del tiempo, sobre todo en atención al auge que ha logrado. Entiendo que Agustina sólo pretendía, de modo inicial, colgar los libros silenciados por el Opus Dei para que pudieran ser accesibles a todo el mundo. En todo caso es ella quien podría aclarar este punto cuando le parezca...



Hasta donde yo estoy enterado, los demás usuarios colaboramos de una o de otra manera, pero carecemos de la injerencia que ella posee como para decidir sobre dicha finalidad. En la Obra piensan que detrás de la web hay toda una organización que dirige una campaña en su contra. Que existen personas dedicadas a tiempo completo, que se reúnen, se fijan metas y objetivos, etc., todo lo cual no es verdad, como bien ha aclarado Agustina. Son incapaces de reconocer que existe todo un movimiento espontaneo -y muy desigual- de parte de cientos de personas, pues ellos todo lo consiguen a base de consignas y a través de un seguimiento insistente. Por ejemplo, las canonizaciones que han logrado fueron un objetivo muy concreto y pertinazmente emprendido desde mucho antes de que murieran los canonizados. Las miles de cartas que pedían la canonización de Escrivá fueron promovidas tenazmente por el trabajo infatigable de los directores, con el objeto de dar la apariencia de un fenómeno espontáneo de la cristiandad. La “fama de santidad” del fundador fue una construcción llevada a cabo desde Villa Tevere. Hacía décadas que a Escrivá apenas si le veían de cuando en cuando unos cuantos, en momentos muy puntuales. Esto ocurría incluso para muchos que vivían en los mismos edificios.

Pero que la coordinadora de la web tenga su propia finalidad no significa que los demás usuarios no le otorguemos la nuestra, y así esa finalidad se diversifica y pluraliza. Por ejemplo, Antonio Esquivias ve en esta web un desaguadero y un instrumento terapéutico.Para Ramón es memoria histórica. Para mí significa otra cosa.

En lo que a mí respecta, esta web significa ante todo un esfuerzo de discernimiento sobre la verdad del Opus Dei. Si este discernimiento posee valor terapéutico, eso es un asunto derivado y no mira al núcleo central de la cuestión.

A mi modo de ver, la verdad del Opus Dei es la clave del asunto, y, en consecuencia, viene a ser la clave para la comprensión de nuestra biografía, especialmente para quienes hemos vivido en la Obra por décadas.

Pero es necesario entender el valor absoluto que la verdad posee. Con esto quiero decir que la verdad es un valor tan alto que no se subordina a ningún otro. No se trata de alcanzar la verdad para curarse o para hacer justicia, pues alcanzar la verdad para el hombre es todavía más importante que curarse o alcanzar la justicia, o cualquier otra forma de utilidad. Con esto no quiero decir que no sea importante recuperar la salud o la paz, o lograr que se haga justicia. Eso es todo lo importante que se quiera, pero lo es aún más alcanzar la verdad y deshacerse del embuste. Jesucristo dice que “la verdad os hará libres”, y es que el encuentro con la verdad da lugar a una liberación del espíritu que de suyo dignifica al ser humano. Entiéndase bien que no se trata de una liberación exterior o corporal, sino de una liberación en el orden del espíritu mismo. Se puede estar muy enfermo o preso, o ser objeto de la peor de las injusticias, pero si el espíritu conquista su verdad se hace señor de sí mismo y su dignidad queda a salvo. Y también al revés: de nada vale (o vale poco) una situación de salud o de liberación exterior dominada por la mentira.

Pues bien, en mi perspectiva, el mayor bien de opuslibros es habernos ayudado a alcanzar la verdad sobre nuestra vida al descubrirnos la verdad sobre el Opus Dei. Y entiendo que gracias a esto hemos podido recuperar una dignidad perdida, al haber sido objetos de un engaño. Por eso resulta tan lastimoso que algunos continúen bajo la opresión de la mentira, tanto si han dejado el Opus Dei como si aún permanecen en él. Hoy todos tienen la posibilidad de alcanzar la verdad.

Esto me parece tan drástico que bien podría ocurrir que alguien, por el motivo que sea, continúe en la Obra viéndose beneficiado por el descubrimiento de la verdad que opuslibros representa. Es más, estoy seguro que existen no pocas personas en esta situación. Quizá no han podido llevar a cumplimiento las consecuencias prácticas de esta liberación (en concreto dejar la Obra), pero son libres ya, al haberse recuperado a sí mismos mediante el hallazgo de la verdad sobre la Obra.

La mentira de la Obra produce cadenas que esclavizan la conciencia y atenazan el espíritu. Esta es la peor forma de indigencia.

Alguien puede argüir que una verdad sin consecuencias prácticas es una verdad sin convicción, o una verdad sin importancia. Ciertamente uno desea que todo el engaño de la Obra se venga abajo, que nadie más tenga que sufrirlo, etc. A mí me encantaría que el Opus Dei me indemnizara los 20 años que le dediqué en trabajos en una Delegación. Todo esto es importante, pero yo lo enfoco de la siguiente manera, que no tiene por qué ser la de otros: triunfar sobre el Opus Dei en términos de verdad es la batalla que decide la guerra.

Otra cosa es que el Opus Dei continúe siendo hoy en día un poder fáctico difícil de vencer, como tantos otros en el mundo y en la historia. Los poderes fácticos parecen a veces invencibles, y en cierta medida lo son, al menos por un tiempo que puede ser bastante prolongado, en la medida de las dimensiones de ese poder. Pero si se ha logrado desenmascarar un engaño colosal, y este desenmascaramiento se ha llevado a cabo con suficiente calado, la destrucción de ese poder fáctico será cuestión de tiempo, pues ya se ha logrado lo principal. Muchos seguirán obedeciendo a ese poder, pero ya no con convicción, sino como mero sometimiento externo a un poder existente. Asimismo, ese poder no podrá seguir creciendo y necesariamente irá debilitándose, hasta su extinción.

Jesucristo no sucumbió a los poderes fácticos de su época, y estuvo muy lejos de lograr una justa reivindicación. A su Iglesia le vino muy mal convertirse, después de varios siglos, en uno de esos poderes fácticos. Después llegó a convertirse en el principal de esos poderes. Ahora está a la baja, y mientras no recupere su humildad primigenia se encontrará imposibilitada para cumplir la misión que su Fundador le confió. Que el Opus Dei, como poder fáctico, se asocie en contubernio a esa Iglesia como poder fáctico, no tiene nada de particular. ¡En ello va la desgracia de ambos!

La mejor prueba de que el Opus Dei no es de Dios es precisamente su fundacional asociación al poder como estrategia principal. Y la Iglesia adolece hoy en día de la misma enfermedad. En las preocupaciones de papa Francisco-la vuelta a una Iglesia volcada hacia el que sufre y el oprimido, y que deja de afirmarse a sí misma-, está la intuición de la verdadera Iglesia de Cristo.

Pero también la sociedad y el mundo entero están gobernados por poderes fácticos. ¿A quién podremos acudir para encontrar justicia? ¿A las numerosas firmas del “me gusta”? Esto es democracia y, como es bien sabido, los poderes fácticos son la imposibilidad de la democracia.

Lo importante es que el discernimiento de la verdad de la Obra ha sido suficientemente logrado gracias a Opuslibros. Con ello la suerte está echada. Por eso he dicho que el Opus Dei está herido de muerte, aunque todavía le queden muchos años –décadas o quizá siglos- de existencia errática. Porque su verdad ha sido esencialmente desenmascarada. En adelante no habrá ninguna persona de la Obra que, al presentir que algo en la Obra no está bien, o cuando su conciencia le indique en sentido contrario del “buen espíritu”, no venga a asomarse a esta web en busca de la verdad que le hace falta. Seguramente por eso en la Obra les preocupa tanto opuslibros. Carlos Llano hablaba de “esas páginas web que tanto daño hacen”. Y el plural lo ponen para evitar hablar específicamente de opuslibros.

Dicen los directores de la Obra que en opuslibros tratamos de que cada uno de los lectores vea su paso por la Obra bajo la misma clave interpretativa. En la medida de este logro se conseguiría pasar de ser un ex “en buen plan” a ser un ex “en mal plan” o resentido. Y es que a la Obra no le interesa para nada la verdad. O bien, su versión de la verdad es voluntarista. Para ellos la verdad puede ser construida (no descubierta). Ellos construyen la santidad de su fundador o la vocación de sus miembros.

En cambio, en opuslibros no hay construcción de la verdad, ni siquiera hay hermenéutica. Numerosos lectores simplemente descubren la verdad de su paso por la Obra. En la Obra se teme a la verdad, y por eso se controla tanto la información. El peor enemigo de la Obra no es la sensualidad ni la soberbia, como ellos pretenden hacer creer, sino la verdad expresada en opuslibros. Opuslibros desnuda todos sus entresijos.

Como el constructo de la Obra es presentado como objeto de fe sobrenatural, resulta muy difícil liberarse de él, bajo la amenaza de condenación. El constructo no es de opuslibros; el constructo es del Opus Dei. Opuslibros es en cambio un descubrimiento y una verdadera epifanía.

Héctor Esquer Gallardo (Heraldo)




Publicado el Lunes, 10 noviembre 2014



 
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