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 Tus escritos: Oye, ¿sabías que ya no soy numeraria?.- Dudas

040. Después de marcharse
Dudas :

El domingo después de misa aproveché que hacía buen tiempo para dar un paseo volviendo a casa. En el camino me encontré con un grupo de numerarias y los padres de una de ellas que me tienen mucho cariño. Lógicamente se pararon a saludarme y todo iba a las mil maravillas hasta que llegó la pregunta de rigor: ¿Y dónde estás ahora?

Dejé de vivir en un Centro en junio del año pasado y soy muy feliz, pero me sorprendí al darme cuenta de que me había puesto roja con la pregunta. ¿Os pasa u os pasó lo mismo?

Cada vez soy más consciente de que en el Opus Dei todo está muy bien pensado, o quizá debería decir muy bien montado. La vida en familia es un montaje, una "Obra" -en este caso de teatro- que se desarrolla en el escenario de los centros, siempre limpios, luminosos, alegres, y tan ordenados que se nota que les falta vida.

En esa obra cada uno desempeña un papel, viviendo con unas "hermanas" mil veces más importantes que tu "familia de sangre", pero a las que no está bien preguntar si se encuentran bien, si son felices, o por qué están llorando. Para eso está la directora, a la cual puedes avisar fraternalmente. Sigue la función y toca cambio de escena (o en este caso de centro) y los personajes con los que compartías el plató desparecen, son cambiados por otros exactamente iguales que los anteriores, reemplazables, intercambiables. No importa que la Directora sea Juana, Pepa, Cristina... salvo pequeños detalles o matices todo es igual. Y a las "hermanas" con las que ya no vives no se te ocurra llamarlas o quedar con ellas, porque eso es síntoma de apegamiento o de amistad particular. Si acaso podrías mandarle un whatsapp por su cumpleaños, pero con cuidado.

Este sistema ayuda a que al final te dé igual todo el mundo. Te impide, o al menos te dificulta, ser una persona normal, que cuenta lo que le pasa y transmite sus sentimientos sin necesidad de pedir perdón porque otra te haya visto llorando (a mí me pasó, y me quedé de piedra. ¿No habría que hacer precisamente lo contrario, ver por qué llora alguien, e intentar ayudarle y demostrarle que le quieres?). La dicotomía entre la caridad y el cariño de la que tantas veces se ha hablado...

Pero no sólo eso. Ese sistema también ayuda a que no sepas qué ha sido de personas con las que has vivido muchos años. La vida en familia es menos real y menos familiar que la de los estudiantes que comparten piso un año.

No sé a vosotros, pero yo a veces tenía dudas sobre si cierta persona seguía siendo de casa o no... eso sí, casi nunca preguntaba. Sólo se comentaban ciertos casos evidentes, en los que la ex no había guardado el corazón y se había ido con uno, con la traducción simultánea de: "ha hecho mal, no ha vivido el espíritu de casa, hay que rezar por ella"… ¡Qué injusticia juzgar sin tener datos, sin caridad, sin oír la otra campana!

Y ahora soy yo la otra parte, y me resulta todo muy raro. Qué difícil es saber si las numerarias con las que me voy encontrando saben que ya no soy del Opus Dei. Esa especie de limbo en el que vivimos estando dentro y el sistema de cambios de centro, de no preguntar por quienes ya no viven contigo, de evitar las "amistades particulares" lleva a una situación extraña, artificial, como tantas cosas en la Obra. Yo me he propuesto ser normal, y saludar a la gente que vea, pero a la vez noto que me cuesta, porque falta naturalidad. Puedes estar hablando un montón de tiempo con una numeraria y que no salga en la conversación nada “real” de tu vida, de tus aspiraciones, de tus sentimientos, de tu estado de ánimo… ¡y mucho menos de los suyos!

De hecho alguna vez he pensado en hacer un órdago y pasearme por la ciudad "en sisas" (sin mangas) como decíamos nosotras. Un acto mínimo, que a nadie de la calle le llamaría la atención… pero que sería más elocuente que una charla de 2 horas para una numeraria. Un acto muy simple que dice a gritos: oye, ¿sabías que ya no soy numeraria? Por ahora paso, pero quien sabe, quizá lo haga.

Dudas




Publicado el Viernes, 25 septiembre 2015



 
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