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Opuslibros: 040. Después de marcharse

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 Correos: El encuentro.- Madurez

040. Después de marcharse
Madurez :

Hacía más treinta años que había abandonado la Obra con 23. Había acabado una brillante carrera universitaria y empezaba una carrera profesional que le reportaría posición económica, social y profesional envidiable. Se casó, tuvo hijos y vivía feliz. Puntualmente coincidía con algún exnumerario como él y con el que mantenía una buena amistad y muchas risas, viajes de placer o de deporte o de vida social, ambos había estado en sus respectivas bodas. Y del Opus apenas alguna referencia, algún recuerdo, pero nada más.

Hasta que un día, al salir de una gestión profesional, se encontró con aquel Director del Centro de Estudios que tuviera, idealizado entonces por muchos, modelo de numerario pata negra, pero en la actualidad un anciano sin experiencia alguna ni del mundo ni de profesión alguna, arrumbado en una fundación de una obra corporativa y fuera de juego de todo, quizá con la veneración de algunos numerarios hacia él, pues no en vano ocupó cargos en la Delegación.

El totem numerario lo saludó, el otro lo reconoció al instante, la voz insinuante y los ojos, la mirada de reptil, no cambian. Se saludaron y el ex director de todo lo dirigible le propuso quedar. Quedaron. La cita duró poco, no le dejó extenderse en un preámbulo falso en las formas y untuoso, como untuosos son estos numerarios que han mandado sin tasa. Le cortó y le dijo cómo había jodido su vida cuando con catorce años y medio le engañó para pitar en unos de los apeaderos del Centro de Estudios. Pero pudo huir casi diez años después. Le echó en cara algo más, le preguntó por qué se están yendo a la mierda en medio mundo y en España y sin esperar respuesta se lo espetó: La doble vida y la mentira. Luego se levantó y se fue, en la calle olvidó todo. Y dejó a aquel anciano que pagara la consumición y se respondiese a sí mismo desde su soberbia. Y él se olvidó de todo, del numerario y del aquel remoto pasado.

Había estado un rato con un muerto viviente.

Madurez


Publicado el Viernes, 09 febrero 2018
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 Correos: De cómo me trataron a mí cuando me fui.- Dax

040. Después de marcharse
Dax :

Querido Zartán de los Nomos:

En honor a la verdad y en respuesta a tu artículo "Caminatas aleatorias", diré que a mí sí me trataron bien cuando me fui. Paso a detallar lo que es "tratar bien" para que se me entienda bien, también. Que conste que, con lo que aquí digo, me hago identificable para cualquiera que me conozca. No pasa nada. Al igual que decía en la enmendatio aquello de "en la Presencia de Dios, nuestro Señor, me acuso de blablablá" también están escritas estas líneas (de las que habré de dar cuenta ante Él) en la Presencia de Dios, nuestro Señor. Estas, y todas las que siga escribiendo para Opuslibros.

A mí me trataron bien cuando me fui. Es cierto: estaba en una ciudad pequeña (los de San Miguel ascendíamos a 9 (7 n+2 agd)), en un centro bien curioso, y, por lo que sea, quería y era querido por todos los que vivían en aquel centro al que yo, como agd emigrado a aquella tierra lejana, iba a cenar y a hacer "vida de familia" (bufff, para cuánto daría esa expresión) bastantes días por semana. A alguno le daba un poco más igual, uno (que luego se salió a la par que yo) no me podía sufrir, pero con el resto me llevaba bien. Fui la Oreja para alguno que otro de aquellos. Alguno, alguna vez, alguno de vez en cuando, se desahogó conmigo. Recuerdo, con inmenso cariño, a uno de ellos, mayor, que lo pasaba muy mal, y que encolerizó cuando me fui. No contra mí. Le daba rabia que me hubiera ido, la daba mucha pena, me quería un montón y yo a él.

Después de dejarlo, cuando me encontraba a cualquiera de ellos por la calle (incluso si iba en compañía de alguna chica), normalmente al menos me saludaba. Si era posible charlábamos un rato. O nos tomábamos un café. Mientras estuve en aquel país, incluso, seguía haciendo excursiones (como antes de irme) con alguno de ellos. Siempre que vuelvo, voy a comer a aquel centro, y me quedo en la tertulia. Y si me encuentro a quien sea por la calle, o en Misa (repito: ciudad pequeña), me preguntan, les pregunto, con real cariño. Compartí diez años de mi vida con aquellos tipos a los que abrazaba (para escándalo de alguno, me daba igual) por los pasillos, a los que me llevaba a merendar (a veces sacándolos a rastras de su cuarto), a los que preguntaba que cómo estaban sus padres o sus hermanos. En algunos casos, también, eran recíprocos el cariño, las formas y la preocupación. Uno, sobre todo, aquel director bueno que se jugó el alma por mí, viendo que si lo pasaba mal (aunque fuera después de 12 años) no podía ser que Dios me quisiera ahí (sí, existen tipos así en el Opus Dei, doy fe de ello), me escribió muy a menudo mientras permanecí en aquel país. Me sigue escribiendo. Es un tío grande.

Otra cosa es, claro, que después de 13 años en la Obra y de entregar religiosamente mi sueldo durante 9 años, de allí salí con lo puesto, que en mi caso, por ser agd, era lo que había en mi piso. La cuenta corriente con 1000 €, por si tenía que hacer algún viaje de trabajo. Y ya.  Al cabo de los meses, antes de regresar a España, tenía una conversación muy crítica, pero llena de cariño y de verdades como puños, con el que luego ha devenido Vicario Regional de aquel país. Le dije lo que me jodía tener que empezar la vida desde 0 con 30 años. Y, en concreto, tener que empezar a ahorrar habiendo estado ganando bien durante casi dos lustros. Le hice una estimación del dinero que había "perdido" en la Obra. De que me daba rabia. A lo cual me espeta: "bueno, no eres un padre de familia con 6 hijos, no pasa nada". Sí, es verdad, tampoco era un numerario. Tenía mi piso, mis sartenes (alguna donada por la Administración y que no me fue reclamada al salir, todo sea dicho), mi tabla de planchar. Y ya. Pero jode que te digan eso. No se le ocurrió preguntar si me hacía falta algo. Creo que eso sí que nadie me lo preguntó. Me imagino que sabían que me iba bien, y no lo hicieron por eso.

Al volver a Madrid, tierra de la que partí, las cosas fueron muy desiguales. Hay quien me sigue llamando, hay quien me trata con cariño, hay quien hasta me escucha las salidas de tono que me dan de cuando en cuando, cuando me hierve la sangre recordando las injusticias que se hacen allá, las cosas que no van bien, los engaños a precio de media verdad. Y los hay, también, que, después de haber estado con ellos en cursos de inglés, campamentos, cursos anuales, etc. vuelven la cabeza al verme. Como si no me hubieran visto, los tíos. O como si hubieran visto a una tía buena. Que las dos cosas son tentación, ambas del demoño, hay que guardar la vista. Imagino.

Sí que me dolió que de los otros 6 agd con los que hice tantos cursos anuales (del país vecino), solo uno me escribió cuando se enteró de lo mío. Quizá los otros no se enteraron. O creían que me había vuelto a España. O me dieron por muerto. No lo sé. Son seis héroes esos tíos, de todas formas, aunque solo me escribiera uno. Ya hablaré de ellos.

Eso fue después de irme.

Lo de irse es harina de otro costal. Eso de que hay que empujar para entrar pero que las puertas quedan abiertas para irse… ¡Menuda trola! Pero eso ya, para otro día.

Dax.


Publicado el Miércoles, 07 febrero 2018
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 Correos: No comprendo cómo tardé treinta y dos años en salir.- MMZ

040. Después de marcharse
MMZ :

¡Hola Agus! 

 

Quería contarte que estamos felices, han sido diez años maravillosos y vamos por más.

 

 

Cada día más agradecida de haber seguido las luces del Espíritu Santo que me llevaron fuera de aquel lugar que solo me entristecía.

No comprendo cómo tardé treinta y dos años en salir.

¡Muchas gracias a vos y a Opuslibros que me acompañaron con tanto cariño! 

¡Mil gracias por todo! 

Besos

María (MMZ)


Publicado el Viernes, 19 enero 2018
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 Correos: Hazte el favor de cambiar tu testamento.- Salypimienta

040. Después de marcharse
salypimienta :

Hace unos días tuve una larga conversación por Skype con un amigo ex numerario que ni es de mi país ni vive en él. Después de los deseos de salud, amor, prosperidad, etc., nos pusimos al día de nuestras respectivas vidas (la verdad es que nuestra comunicación es bastante limitada, principalmente por la diferencia de horario que hay entre los países en que vivimos). Cumplidos todos los protocolos de urbanidad entramos de lleno a lo que de verdad  nos interesa que es el cotilleo opusino. De todos los chismes que me contó, el que me dejó más consternada fue el de la tragedia que vive una pobre mujer con seis hijos gracias a la Obra.

            Resulta que una familia tuvo dos hijas, una de ellas se casó y tuvo 6 hijos, y la otra se fue de numeraria. La que se casó, lo hizo con un tipo nefasto casi delincuente borracho, estafador y desobligado. Los padres de la esposa de este sujeto, querían dejar asegurada a su hija cuando ellos faltaran, pero sabían que el tipo la dejaría en la calle en un abrir y cerrar de ojos. La solución ideal, dejar toda la herencia a nombre de la hermana numeraria con la firme promesa por parte de ella, de que le daría su parte de la herencia a la hermana de manera en que el marido de ésta no pudiera echar mano de ello. Muere el padre y la numeraria despita y se va a vivir con la mamá. Todo perfecto hasta que un buen día, la ex numeraria y su madre van a visitar a un pariente a otra ciudad y el autobús en el que viajan tiene un accidente en el que fallecen muchos pasajeros, entre ellos estas dos pobres mujeres. ¿Qué hace entonces la madreguapa? Inmediatamente corre a ver si el testamento que conservan de la chica fallecida es vigente y cobran hasta el último centavo de la herencia (así igualito que los buitres carroñeros).

            Yo sé que muchos pueden pensar que esto es como Radio Macuto, porque nos cuentan la historia sin nombres de personas ni lugares. Me imagino que si sucedió no fue en España por aquello de la legítima. El caso es, que creo que la Obra es completamente capaz de una cosa así. Además defenderá a capa y espada que está en su absoluto derecho de recibir una herencia que le corresponde porque así está dispuesto en un testamento. ¿Hacer eso es una inmoralidad? ¡Totalmente! Pero ya sabemos que la ética del Opus Dei es… no… sencillamente NO ES. ¿Para qué nos vamos a andar con cuentos? Lo peor de todo es que no es la primera vez que sé de una historia de este tipo. Por lo tanto, les ruego encarecidamente que todos quienes hayan hecho un testamento a favor del Opus Dei en sus diversas nomenclaturas como asociaciones, fundaciones, universidades…, y que ya no tiene nada que ver con la prelatura, vayan lo más pronto posible a revocar o cambiar su testamento.  

            De no hacerlo, no duden ni un momento que la Obra se hará de todas las posesiones que tengan sin importarle nada y es capaz de poner en la calle a cualquiera.

Un beso cariñoso a todos.

Salypimienta

P.D. Siiii, ya me di cuenta de que estoy pontificando. Pido perdón y penitencia ;-)


Publicado el Viernes, 12 enero 2018
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 Correos: Mi retorno a la Vida común, sencilla e independiente.- IgnacioRicardo

040. Después de marcharse
ignacioricardodelama :

Opuslibros ha sido una luminaria en mi posopusdeísmo. Salí de mi Vida común y me adentré en el opusdeísmo -20/21 años y 3/4 años de licenciatura-; regresé a aquélla Vida 6/7 años después, ya como Contador público y algo de práctica profesional -minimizada y de menor importancia por priorizar la atención opusdeísta (bajo mi responsabilidad e ilusiónes; sin culpas ajenas)- y empecé a afrontar mi situación, todo optimismo e ingenuidad, y todo confuso: un par de principios -libertad y voluntad propia, apertura a la Vida- y dejar a Dios al margen.

Precipité mi matrimonio (el segundo; el "primero" fue con La obra, sin papeles), 3 años después y, antes, me embarqué en una maestría administrativa. Un tercer matrimonio (doce años después) ha sido mi mayor bendición, pese a mi relación marginal con Dios, de quien sé que me comprende y me espera, conforme sigo Mi camino. Aún no he encontrado el equilibrio emocional e integral que sigo buscando, pero no tengo resentimientos ni culpa algunos, y quiero desear lo mismo para tod@s quienes hemos acudido al llamado opusdeísta, movimiento católico que considero fallido.

En cuanto al buen Chema, lamento su caso: una magnífica obra humana, como cualquier empresa trasnacional -digamos la que expende cocacolas o las de tabaco. De Dios... no alcanzó a escucharle, al igual que tantos otros indignos sacerdotes, como Maciel, el pobre lujurioso, como Alejandro Borgia. Nuestra amiga Salipimienta lo ha dicho lúcidamente -Nunca lo había visto yo así-: es una cochinada que sacerdotes y directores anden averiguando nuestras intimidades morales. (Las santidades del Chema y del J. Pablo II me parecen forzadaas, por decir lo menos -el primero se desvió; el segundo, encubrió a Maciel.) 

¡Enhorabuenas queridas hermanas y hermanos! (Superar el opusdeísmo nos hermana.)

IgnacioRicardo


Publicado el Lunes, 08 enero 2018
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 Correos: No todo lo que brilla es oro.- Salypimienta

040. Después de marcharse
salypimienta :

          Zartán habla de que al igual que en la Caja de Pandora, después de salir todos los males quedaba en el fondo la esperanza, así nosotros, los ex opus, al sacar todo lo malo que nos dejó la Obra, en el fondo nos queda un cariño verdadero por los demás miembros. Yo creo que sí y no, me explico. Creo que todos sentimos ‘algo’ por los demás ex, no me atrevería a definir como cariño verdadero, más bien creo que es una especie de solidaridad.

            En mi experiencia, al salir de la Obra busqué tener trato con personas que estuviesen en la misma situación que yo, porque es natural que quieras estar cerca de personas que atraviesan o atravesaron por algo tan complicado como es dejar el Opus Dei, tanto para que te aconsejen como para no sentirte sola en ese mar de dudas angustias, inseguridades, remordimientos de conciencia, miedos y sentimientos encontrados. En esa búsqueda encontré de todo, desde personas con las que hasta la fecha me une una sincera amistad, como con personas de las que me quise alejar lo más pronto posible. A primera vista podría parecer que por el simple hecho de ser ambos ‘despitados’, podríamos tener mucho en común, y la verdad es que no es así. En algún momento llegué incluso a pensar que las únicas parejas que tenían probabilidades de formar relaciones formidables eran las que estaban compuestas por dos ex miembros, y he podido comprobar que no es una regla que siempre funcione. Como en todo, algunas si lo consiguen, pero no creo que tenga mucho que ver que los dos ‘hayan sido’, porque de ser así, TODAS las parejas formadas por ex opus serían un modelo a seguir y no es el caso.

            A lo largo de estos años, he conocido diferentes tipos de ex miembros, y como en todos los grupos humanos, entre nosotros hay de todo como en botica. Está el ex opus que no quiere tener que ver NADA con la Obra, vaya, no quiere ni que se la mencionen. Ni quiere juntarse con ex opus, ni quiere saber nada de nada y toma su experiencia opusina como algo tan nefasto, que quiere permanecer lo más alejado posible de todo cuanto le huela a Opus Dei. Existe también el ex miembro que se siente una especie de redentor, y que está pendiente de todos los ex opus, los trata de coordinar para hacer grupo y además ejerce de embajador entre ellos, es más, si pudiera haría una Obra paralela con puros ex fieles. También existe el ex opus que sólo mantiene amistades relacionadas con el opus mundo porque no se siente cómodo con gente de fuera, pero no se acerca a la Obra ni de lejos. Otros son quienes han dejado el Opus Dei pero se mantienen muy cerca de la Prelatura, son como sus satélites y aunque salieron en forma, la realidad es que siguen igual de dentro que como antes de despitar, es más, si les ofrecieran regresar en calidad de supernumerarios o cooperadores lo harían felices de la vida. El caso de otros es que mantienen amistad con algunos ex miembros pero van muy a la suya y del Opus Dei se acuerdan de cuando en cuando nada más para agradecer desde el fondo de su alma haber dejado de pertenecer a tan selecto grupo y para enterarse de los cotilleos que siempre hay… y que siempre son por lo menos entretenidos.

            Quizá los numerarios son quienes hacen más grupo entre ellos. De los agregados poco puedo hablar, pero más bien se apartan, y los supernumerarios son los que más fácilmente cortan todos los lazos con la Obra. Quizá se deba a que  ellos, por muy de casa que hayan sido, siempre tuvieron una parte de vida al margen del Opus Dei. Los numerarios lo tienen más complicada, porque su vida era la Obra 24/7, entonces, o se alejan lo más que pueden para tratar de rehacer su vida, o se mantienen lo más cerca posible porque no se atreven mucho a experimentar otra vida.

            En cuanto al cariño verdadero… vamos por partes. Creo que al principio de la salida uno siente una simpatía especial y se siente con la obligación de proteger en la medida de nuestras posibilidades a quien ha pasado por algo así de calamitoso, precisamente porque al haber pasado nosotros por lo mismo, se nos puede pasar por la cabeza que podemos ser un soporte o un consuelo para los otros que pasan por el despitaje, eso es solidaridad y sí, en mi caso, siento mucha pena por cualquiera que salga del Opus Dei, porque se bien que la salida es un sendero muy agreste, quizá sienta también simpatía… Pero llamar a eso cariño verdadero no sé si sea el término exacto.

            Me consta que algunos se sienten con el deber moral de proteger, guiar, procurar y hacerla de directores espirituales con quienes salen, afortunadamente no es el caso de todos.

            Creo que siempre, una parte de nosotros va a estar pendiente de todo lo que pasa con la Obra y con cuanto con ella se relaciona. En lo personal, prefiero mantenerme lo más apartada posible. Hace mucho tiempo que corté todo trato con miembros activos del Opus Dei, y la relación que mantengo con algunos ex fieles es de verdadero cariño, pero son más bien pocos y nuestra relación es porque sintonizamos con nuestras loqueras particulares más que por haber pertenecido a la Prelatura. De cualquier manera, creo que lo que se encuentra en el fondo de la caja de Pandora que es el Opus Dei es otra cosa…

Un besazo cariñoso para todos y mis mejores deseos para el año que está comenzando (con el pie derecho espero).

Salypimienta.


Publicado el Viernes, 05 enero 2018
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 Tus escritos: Logros tras 44 años desvinculado del Opus Dei.- Rescatado

040. Después de marcharse
Rescatado :

Logros tras 44 años desvinculado del Opus Dei

Rescatado, 29/12/2017

 


Tengo la impresión de que debo ser uno de los más viejos que colaboran en esta web.  A veces desearía que nuestro tema de comunicación sobre las experiencias vividas en el Opus Dei y nuestras reflexiones críticas sobre la institución, aunque fuese el principal, no fuese el único. Que se contaran también experiencias sobre logros conseguidos en relación con los ideales que un día nos condujeron a cometer el error de vincularnos a esa institución. Y que esta información no fuese tan escueta como decir: “estoy muy contento con mi mujer (o marido) y mis hijos”, “colaboro en una parroquia”, etc., sino que se comunicase cómo se está logrando llevar a cabo la propia vocación cristiana (o budista, atea-humanista, agnóstica, etc.), siempre con características peculiares e irrepetibles.

 

Cumplidos mis 85 años, paso a practicar este tipo de comunicación, por mi parte, invitando a que otros lo hagan…

 

Leer artículo completo


Publicado el Viernes, 29 diciembre 2017
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 Tus escritos: Otra vez Pandora y su cajita.- Zartan

040. Después de marcharse
zartan :

Salypimienta nos ha clavado a los náufragos con su agudo análisis (al menos eso dice mi hermana chica). Yo estoy bastante de acuerdo con su análisis aunque tendría que decir que no todos los puntos o no en la misma intensidad se dan en todos los ex pero si no es al 100% debo admitir que bastante cerca le anda.

Hay conceptos que pueden matizarse, por ejemplo cuando habla de falta de apego y que rompemos totalmente con una persona por algo que haya hecho mal, o no que no se ajusta a lo que esperábamos, puede ser que no sea “culpa” de esa tercera persona y que el responsable de la ruptura sea uno mismo por haber creado una crisis de celos en alguien querido. Pero si, podemos romper totalmente con alguien, aunque eso no es exclusivo de los ex. Conozco una señora que rompió una amistad de años porque su amiga se presentó con un vestido blanco al matrimonio de su hija (todavía no entiendo la gravedad del asunto, debe ser por lo primitivo que soy pero os aseguro que no había forma de confundir la novia de veintitantos con una señora bastante entradita en carnes y en años).

Entrando a lo personal he de reconocer que el último punto “no estamos dispuesto a entregarnos para que nos vuelvan a destruir” me salgo de la campana de Gauss: no me apunto a nada (ni siquiera a una rifa) me da un repelús enorme si alguien me pide mi nombre para inscribirme en… lo que sea. También se me queda chica la campana con eso de “la poca generosidad para con nosotros mismos” al punto que -y ya me han caído varias broncas de mi mujer por hacerlo- no soy capaz de asaltar el frigorífico sin pedir permiso o que ella tenga que tirar mis zapatos viejos a la basura para que no los siga utilizando.

Otros puntos no me son para nada aplicables, por ejemplo el que dice que “no hablamos, pontificamos”. De esto nada, yo tengo muy claro que hay dos formas de pensar: la mía y la equivocada. Normalmente no pontifico porque soy infinitamente humilde y sé respetar muy mucho la opinión de los demás.

También por experiencia personal puedo añadir que hay cosas en las que, con un poco de buena voluntad, podemos mejorar bastante. Me refiero en concreto a eso de que “nos da miedo expresar nuestro afecto abiertamente”. Yo, después de años de esfuerzo, consigo decir al menos una vez al semestre “te quiero un montón” y -de verdad, creedme- no se me ha caído una oreja ni nada por el estilo, simplemente no pasa nada. Es sorprendente, increíble, probad.

Hay uno de los puntos que creo que merecería la pena sondear sociológicamente (aquí me pongo serio -en la medida en que puedo hacerlo-) y es en lo de la sexualidad. No sé si es que a mí me ha tocado solo la esquinilla de la famosa campana, pero conozco bastantes ex que han tenido nefasta experiencia matrimonial, vamos, que han durado menos que un chocolate en la puerta de una escuela. El récord es de una convivencia de solamente dos días lo que todavía para mi es un misterio ¿cómo consigues en 48 horas mandar a tomar viento un matrimonio?

Ojo, no estoy hablando de gente tipo Quasimodo (Jorobado de Notre Dame), Jack (el destripador) o alguien resumen andante de todas las patologías ideadas por don Sigmundo (Freud). Estoy hablando de personas normalitas, con buena estampa (no se porqué pero siempre la de ellas mucho mejor que la de ellos), listos y algunos en forma extracampana, alegres, deportivos, serviciales, generosos, top del top pero que -increíblemente- al poco tiempo de casados … cada uno por su lado. Yo le echo la culpa a esa prisa por hacer lo contrario que se hacía antes y las hay que se casan con el primero que pasa y ellos con lo primero que ofrece el mercado sin analizar a fondo la mercadería, sin valorar que es lo que hay detrás de esa apariencia del sueño idealizado. El príncipe azul destiñe enseguida y la princesa se vuelve a convertir en rana croante, muy croante, como la mayoría de las ranas.

Mi optimismo visceral me obliga a señalar que la mayor parte de los ex que lo están, están felizmente casados incluso después de años, después de canas, calvas, arrugas y curva de felicidad. Pero creo que, al igual que es mas frecuente la psicoproblemática entre los “colaboradores orgánicos” que entre el resto de la población, también creo que es mas frecuente la ruptura matrimonial entre la población ex. Si alguien puede aportar datos científicos me quedaría mas tranquilo con mi opinión.

Bueno, si has conseguido llegar hasta este punto de mis selváticos pensamientos pensarás que estoy de acuerdo al 100% con Salypimienta y es así pero creo que le faltó algo.

Como con la famosa Pandora, queda algo mas en su caja, también hay que rascar el fondo de la caja de Salypimienta que, como dicen en mi tierra “ajonde, ajonde que en el cu.. está lo mejor”. Han salido todo tipo de trancas y barrancas negativas, que si esto y que si lo otro pero, como con la famosa Pandora (seguro que familia de Pan d’Oro), si ella se guardó la esperanza para el final, nosotros también tenemos una sorpresa (gorda) que tenemos que valorar y es el cariño verdadero que encuentras en todo naufrago que se precie. Puede que no sea capaz de decírtelo pero te quiere a fondo.

Esto lo tengo más que experimentado. En mi bastante ajetreado movimiento para llegar a final de mes y sacar adelante mi tribu, he tenido la oportunidad de conocer y tratar a náufragos en los sitios mas variopintos. Gente de todos los colores, sabores y edades, cada uno hijo de su madre y su padre pero todos con un denominador común tan marcado que, aunque no lo conocieras hace cinco minutos ya te encuentras con esa persona como si hubiésemos ido a primaria juntos. No hay diferencia de edades ni de países, estás en sintonía desde el primer momento. Te da igual estar en un pueblecito del Lazio, con un polentone de Milano o una napolitana. Es igual estar en la Rambla de Barcelona tomando un chocolate, que en Antigua con una piña colada, en Bariloche o en Quito. De pronto te encuentras con alguien que se hace doscientos kilómetros para llevarte un poco de txistorra o, simplemente, para tomarse un café contigo en una estación de tren.

Este año que se va he tenido la suerte de recibir visitas en mi árbol, han pasado como una semana con nosotros dos insignes juristas, otro par de semanas dos preclaros filósofos (suponiendo que los filósofos puedan ser preclaros ya que para mi son mas bien preoscuros) y, para terminar, el otro día vinieron a almorzar con nosotros un canadiense y su mujer que es más alemana que yankee. Esto me ha permitido ampliar mi observación sociológica también a las respectivas contrapartes. Mi contraparte y yo no tenemos nada de filósofos, de juristas o de yankees y -sin embargo- la sintonía entre ellas ha sido perfecta.

Esa extensión de acuerdo entre personas, que no tienen nada de náufragos, no sé a qué se debe, tal vez por aquello que dicen los filósofos de que el bien -de suyo- es difusivo o por lo que dicen los químicos que igual disuelve a igual. No lo sé, lo que sí sé es que mi neska ha enganchado inmediatamente con los nuevos conocidos (náufrago/a y su contraparte) y tan felices todos. Tal vez es que haya en las contrapartes también un denominador común de tener que soportar las manías y trancas del náufrago de turno, deben ser abiertas de mente tanto como para poder lidiar con temas incomprensibles por no haberlos vivido, tal vez por ser personas que han conseguido superar la lista que nos ha ilustrado Salypimienta y ayudarnos a mejorar en cada uno de esos puntos. Tal vez.

No se cual es la razón, pero de verdad que calienta el corazón observar el fenómeno, ¡¡viva este rejalgar!!

Desde mi selva y esperando nuevos visitantes a mi árbol un abrazo enorme para cada náufrago, para su respectiva contraparte y para su tribu. Feliz Navidad a todos y un buen 2018.

Zartan de los Nomos


Publicado el Viernes, 22 diciembre 2017
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 Correos: Deseando estoy quedar contigo.- Fueraborda

040. Después de marcharse
fueraborda :

¡Solitudine!

¡Qué buen encuentro nos espera en breve! Deseando estoy.

Como tú bien adivinas, tendremos que esperar a mi regreso, pero pasado Reyes te llamo.

(Hablando del día de Reyes: ¡qué liberación! ¿Recuerdas que agobiantes vacaciones con las tediosas" bromitas"?) Pero ya paso todo...

Me llena de tristeza que sólo seas feliz en momentos puntuales, pero tengo el convencimiento de que saldrás muy pronto de esa fase oscura y fría de tu vida para dar un salto a una esperanza cálida y acogedora, que es lo que te mereces, y lo que Dios y todos los que te conocemos deseamos para ti.

Hasta muy pronto, Solitudine

Tengo la esperanza de que pronto puedas dejar de firmar así.

¡Un abrazo y Feliz Navidad! Para ti y para todos

Fueraborda


Publicado el Viernes, 22 diciembre 2017
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 Correos: No fracasamos.- Salypimienta

040. Después de marcharse
salypimienta :

            Hace unos días me vino a visitar una amiga ex-opus. Por lo visto se enteró por aquí que estaba metida en mi casa de tiempo completo y amablemente se animó  a hacerme pasar un buen rato. Teníamos años de no vernos, y aunque no estamos completamente desconectadas, no nos vemos muy seguido.

            Entre muchas de las cosas que platicamos, salió el tema de lo difícil que es llevar una vida completamente normal fuera de la Obra. En algún momento me preguntó así, directamente como es ella: ¿no te sientes como una fracasada? Mi respuesta inmediata y casi gritando fue un rotundo ¡NO! ¿Cómo podría ser una fracasada si cada cosa que emprendo resulta ser un éxito mayor o menor pero éxito al fin y al cabo? Nunca en mi vida he sentido que he fracasado, tan sólo he tomado las experiencias como enseñanzas positivas o negativas, “fracaso” es una palabra con la que no me identifico para nada. Tampoco me esperaba esa pregunta de una mujer que en todo lo que emprende triunfa.

            Ante mi cara de asombro comenzó a explicarse:

-          A ver Salypimienta, tú estudiaste para una cosa a la que te dedicaste durante algún tiempo, te iba bien y te ibas labrando un prestigio profesional. Te casaste y seguiste en ello hasta que nació tu primer hijo y en ese momento te encerraste en tu casa a cuidar niños. Cuando tu hijo menor fue a la escuela, la Obra te comenzó a llenar de encargos apostólicos, a tal grado, que estabas en todos lados. Eras un ejemplo para las supernumerarias. Eras la mujer perfecta que tenía el matrimonio perfecto, los hijos perfectos y todo lo que hacías lo hacías perfecto. Sales de Casa y te divorcias y tu vida se vuelve un caos. ¿No es eso haber fracasado?

Quizá pueda parecer que son palabras muy duras de una amiga a otra, pero ella y yo somos muy francas y siempre nos hemos hablado tal cual. Además no sé de dónde sacó que mi vida se volvió un caos, yo creo que se volvió UNA VIDA REAL. Y siguió diciéndome:

-          Fíjate en mí. Cuando era de la Obra todo el mundo me estimaba porque a pesar de no haber podido tener hijos, tenía un matrimonio que de cara al público era perfecto, un prestigio profesional intachable (ella está dedicada a la salud) y aparentemente una vida de cuento de hadas. Se muere mi marido, salgo de la Obra y me quedo embarazada a los 45 años del primero con el que me metí a la cama buscando un poco de cariño. El hombre aquel, en cuanto se enteró del embarazo y de que la criatura venía con síndrome de Down salió por piernas y nunca he vuelto a saber nada de él. Mi vida profesional se apagó un poco porque no le puedo dedicar el mismo tiempo que antes porque primero que nada está mi hija que tiene necesidades especiales, y no hay en el horizonte ningún valiente que se anime a compartir la vida con una mujer como yo… Te aseguro que eso no le pasaría nunca a un hombre, ellos cuando salen, siguen igual que siempre, ellos nunca serán vistos como unos fracasados.

      En ese momento me vinieron a la cabeza algunas historias que mis amigos varones ex-opus me han contado… y caí en cuenta que muchos de ellos también se sienten unos fracasados o porque no han encontrado un trabajo que esté a la altura de sus conocimientos, o no han encontrado la mujer que desearían tener, o que tuvieron que regresar a la casa paterna siendo ya muy mayorcitos…

      La verdad es que yo no me siento una fracasada en absoluto, y tampoco veo a mi amiga como una fracasada, al contrario, me parece que es una mujer ejemplar. Y creo que todos (ellos y ellas) que han salido del Opus Dei son personas más exitosas que cualquier persona normal que yo conozca por el simple hecho de haberse atrevido a salir de la Obra y de recuperar su vida, porque recuperar tu vida cuando la has perdido es el éxito más rotundo que uno pueda tener.

      Para mí, una persona fracasada es aquella que le da la espalda a sus sueños, que se conforma con lo que tiene, que por miedo o pereza o por comodidad se repliega y se queda con lo más fácil, con lo cómodo, con lo que no le representa ningún esfuerzo. Esas son las personas a quienes yo considero unas fracasadas.

      Odio los estereotipos, y el hecho de que se considere como fracasada a una persona que se divorció, que dejó la Obra, que es madre (o padre) soltera, que no tiene el trabajo a la altura de sus conocimientos, que no ha encontrado una buena mujer (o un buen hombre) para casarse, o que no gana millones de pesos (euros, dólares, soles, francos suizos, etc.) me provoca mucho coraje. Creo que no existen las personas fracasadas, por el simple hecho de que el estar vivos ya es todo un éxito. Es por ello que me decidí a escribir esto, por si alguien se ha sentido en algún momento como un fracasado. El único fracaso que existe es el no haber intentado algo. Finalmente creo que los sucesos adversos o inesperados, al final sólo nos ponen en el camino correcto.

      Decir que una persona es una fracasada por las adversidades que ha tenido que atravesar me parece una reverenda estupidez que sólo puede decir alguien con una soberbia infinita. Creo que sólo se puede decir que una persona es una fracasada cuando renuncia a sus sueños y esconde sus talentos.

      …Y decir que alguien es un fracasado porque dejó el Opus Dei me parece además de una insensatez, una imbecilidad monumental.

      …Y que sepas M.T.M que si antes me parecías una mujer exitosa, ahora me pareces aún más y te admiro infinitamente.

Besos cariñosos a todos.

Salypimienta.

 

P.D. Añado otro dato al escrito de Casimiro: Don Pedro Casciaro falleció el 23 de marzo de 1995… justo en el 2° aniversario del fallecimiento de Don Alvaro. Curioso ¿no?


Publicado el Viernes, 22 diciembre 2017
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 Correos: Tiempo de Reflexión.- Salypimienta

040. Después de marcharse
Salypimienta :

Hace unas cuantas semanas tuve un accidente muy aparatoso en el que me metí una buena castaña… afortunadamente libré la crisma pero me lesioné por lo menos una cuarta parte del cuerpo. Ahora parezco muestrario de ferretería por la cantidad de clavos, placas y tornillos que me pusieron, lo bueno es que voy mejorando adecuadamente, aunque con una lentitud desesperante. Debido a esto, he tenido que estar en reposo, lo que para alguien como yo que no se identifica para nada con el zen, es un verdadero suplicio. No sé estar sin hacer nada.

Cuento esto para poner en contexto lo que quiero decir. Para no volverme loca con tanta calma, mucho de mi tiempo lo he dedicado a leer a fondo los textos de OpusLibros y a escribir algunas cosas. Esto me ha hecho darme cuenta de que aunque yo creía que de la experiencia opusina después de casi 9 años de mi salida no quedaba más que lo anecdótico, la verdad es que aún me queda bastante mugre por depurar. Más de 20 años de supernumeraria muy de casa dejan huella profunda y no me había dado cuenta de ello, no me quiero imaginar la huella de los que estaban dentro partiendo el queso. Veo que necesitaba un tiempo de tranquilidad absoluta (forzosa) para poner en orden gran parte de mi universo interior, y la verdad es que me ha ayudado leer y reflexionar con muchos de los artículos aquí publicados.

Con algunos me he vuelto a reír, otros me han puesto a pensar, otros tantos me han sacado las lágrimas y con algunos más me he cabreado de nuevo con esa cosa a la que alguna vez llamamos “lamadreguapa”. También me he dado cuenta, de que la influencia opusina abarca demasiados aspectos de nuestra vida que quedan inevitablemente afectados. Nunca dejaré de agradecer la existencia de esta web. Me ayudó muchísimo en mi proceso de salida hace años, es más, estoy segura de que sin OpusLibros no hubiera podido hacerlo. Me ha hecho conocer personas increíbles y he tenido la fortuna que con algunas de ellas me une una gran amistad; me ha ayudado a comprender algunos de mis miedos y traumas; pero sobre todo, me ha hecho saber que nadie está solo en esta experiencia rocambolesca que es la “vocación al Opus Dei” y comprendo mejor ese verdadero “estado de sitio” en el que vivió mi alma por tanto tiempo.

Leer y releer los escritos de OpusLibros es mucho más que una terapia de sanación… es un verdadero bálsamo para las heridas que aún nos quedan y que a fuerza de ignorarlas hacemos como que no existen… pero siguen estando. A cada uno de los que escriben les agradezco de corazón su compañía en este tiempo de convalecencia. Quiero agradecer especialísimamente a mi querida Gus que además de amiga, ha sido consejera y psicóloga.

Con calma (porque literalmente no puedo de otra manera) procuraré seguir escribiendo las cosas que he ido descubriendo por si a alguien le pueda interesar, ayudar o dar consuelo. Un beso y un abrazo cariñoso a todos.

Salypimienta.


Publicado el Lunes, 27 noviembre 2017
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 Correos: No puedes borrar el pasado, pero no puedes permitir que te domine.- Bruna

040. Después de marcharse
Bruna :

En respuesta al escrito de Daniel del día 29 de mayo de 2017, en el que me cita. 

Sí que es una gran responsabilidad el casarse y más aún ser madre. Pero la equiparo, o más bien la veo, a un nivel muy superior a la "vocación" que me decían tener. Para mí, no tiene nada que ver con aquello, ya que la situación en la que estoy sí que la he elegido porque me ha dado la gana. No viene impuesto desde fuera. Y más aún te digo, ahora sé lo que es ser feliz de verdad. No es algo encorsetado ni obligado y mucho menos es algo que me haga llorar día y noche (como hice los últimos 4 años antes de irme de allí). Como ejemplo que refleja muy bien la situación en la que muchos/as nos encontramos allí, citar la serie "The handmaid's tale". No tiene desperdicio ninguno.

Desde luego nadie nace para estar "encerrado", sino para vivir la vida que se le dado como quiera y buscando realmente lo que le hace bien y feliz. Releyendo el otro día un libro que me gusta bastante, el protagonista decía: "que las heridas se curan, pero las cicatrices nunca desaparecen del todo. No puedes borrar el pasado, pero no puedes permitir que te domine". Y se puede aplicar a todas las cosas que nos han hecho daño a lo largo de la vida, pero especialmente me hizo darme cuenta de que estar continuamente reviviendo el pasado, no nos hace bien. Por eso, cuando miro a mi hijo a los ojos, veo esperanza y me anima a seguir hacia delante. Nos hicieron mucho daño, sí e incluso a algunos/as de un modo irreversible. Por ello, mi responsabilidad como madre y como mujer, está muy por encima de la que tuve hace años, porque ésta me hace más libre y me hace estar segura de que es la vida que quiero. 

Un saludo. 

Bruna.


Publicado el Miércoles, 31 mayo 2017
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 Correos: Nunca pensé que hablaría con un numerario.- Bruna

040. Después de marcharse
bruna :

Hola Stoner

Nunca pensé que "hablaría con un numerario", si a hablar se le puede llamar a este intercambio de escritos. Pero aún así me parece divertido. 

Gracias por haber leído lo que escribí. Y con respecto a lo que comentas en lo que publicaste el día 17 de Mayo, sólo mencionarte que cuando salía al comedor, tampoco podía mirar a los numerarios a la cara. Me parecía lo más normal del mundo, si a eso se le puede llamar "normal". Cuando sales, te das cuenta de lo importante que es mirar a los demás a los ojos. Te sientes comprendido, querido,... y ves que eso que hacíamos no era ni mucho menos normal. Más de una vez, por no mirar estuve a punto de volcarle la fuente de comida o al sacerdote o al director, imagínate. 

Con el tema laboral, regular. Por cierto, si alguien conoce o sabe de alguna farmacia donde busquen auxiliares, o un trabajo que pueda desempeñar, que me avisen por favor (vivo en Málaga). Más abajo dejo mi e-mail.

Y sobre Dios... sigue en stand by. No me siento a gusto con este tema todavía. 

Un saludo. 

PS. Os dejo mi dirección de correo electrónico: vrc84@icloud.com

Muchas gracias a tod@s! 

Bruna


Publicado el Viernes, 19 mayo 2017
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 Tus escritos: Recuerdos.- Maripaz

040. Después de marcharse
maripaz48 :

Como ya os conté, con motivo de mi marcha, estoy haciendo un poco de orden entre mis cosas para ver lo que merece la pena llevar, con lo cual me estoy encontrando las cosas más variopintas por los armarios.

Reconozco que soy un poco "urraca" como se suele decir. Nada más me descuido voy almacenando todo lo que me parece interesante, sobre todo si se trata de cine, música, libros y cámaras fotográficas. Recuerdo que el desprendimiento de los bienes materiales era mi campo de batalla para los exámenes particulares y nada más que mi directora que insinuaba algo que podía ser motivo de no estar viviendo el espíritu de la obra, mi preocupación era enorme. Nunca logré estar en paz conmigo misma en ese aspecto. De carácter, soy muy simple, nada complicada, pero me hacían ser escrupulosa al máximo con sus doctrinas de espíritu.

Pues bien, tengo una caja llena de cinturones y al abrirla me encontré uno de piel marrón que me trajo muchos recuerdos.

Las notas de los Nocturnos de Chopin (siempre pongo música mientras limpio o cocino) me sumergieron por unos instantes en las calles de Sevilla. Una tarde de sábado estuvimos en el Corte Inglés de compras. A las puertas, siempre se podían ver puestos de hippies con sus baratijas y su manera peculiar de vestir. Me encantaba pararme largo rato contemplando aquel mundo suyo que se antojaba mágico por su vida bohemia. Bien es verdad que mis acompañantes siempre tenían hacia ellos algún comentario despectivo porque no encajaba para nada su mundo con el nuestro. Fue en unos de esos puestos donde vi un cinturón de piel marrón que quise fuera mío. 

Cuando llegó la nota de que podíamos ponernos pantalones, me hizo una enorme ilusión pues hacía tiempo que deseaba hacerlo. ¡Mi trabajo me costó! Al ser las pioneras, estábamos a merced de miradas inquisidoras de unas y otras. Menos mal que siempre he sido delgada y eso ayudó a pasar la censura, dado que no había demasiado peligro de que se notaran mis carnes femeninas demasiado voluptuosas. No recuerdo bien si fueron unos vaqueros con una blusa azul el complemento ideal para aquel cinturón que había visto, o más bien el cinturón un complemento ideal para aquel modelito, e hice lo imposible para conseguirlo. 

Ahora descansa en una caja, mientras por unos instantes le he dado vida con mis recuerdos.

Al lado de la caja, en la estantería, veo un libro de poemas de D. Jesús Arellano, que conservo y del cual os conté ya su historia. Y puedo ver al viejo profesor sentado a la mesa observando por encima de sus gafas al resto de los comensales, en silencio. Apenas hablaba, pero yo sabía que era poeta, y los poetas observan...

Vivo en la casa familiar que necesita una reforma integral, por eso me voy de aquí a una nueva. Sus paredes conservan retazos de mi historia de niña y adolescente y la de mis seres queridos. De alguna manera les tengo muy presentes en cada objeto que conservo.

Pero volvamos a mis recuerdos. 

Encima de la mesa, puedo ver una fotografía mía a tamaño natural enmarcada encima de un pequeño caballete que compré un día con la intención de pintar. Recuerdo que me la hizo, Enrique, un fotógrafo muy bueno de la época. Debieron pedir de la Delegación una foto más actual para mi ficha personal y me dieron las que sobraron para que les enviara una a mis padres. Era muy joven entonces y estoy bien guapa. Aún así, mis amigos al verla me han comentado que tengo un halo de tristeza en mi rostro. Quizá entonces yo no era muy consciente de que mi vida no era plena, pues estaba bajo la influencia del adoctrinamiento y no veía más allá, pero mi expresión lo empezaba ya a acusar.

También conservo una vieja maleta de aquella época. Con el paso del tiempo, las he ido renovando, pero ésta ahí está. Recuerdo una noche que me disponía a dejar al lado del contenedor otra de las que había traído de mi último centro (al día siguiente pasaba el ayuntamiento a recoger objetos para llevarlos al punto limpio). Me iba desprendiendo por entonces de todo aquello que me recordara a mi antigua vida. Eran las diez y media de la noche, una hora prudente evitando miradas curiosas de vecinos. Me acompañaba mi perra. Cerré la puerta y salimos a la calle. Debía tener una pinta curiosa si alguien me observaba por alguna ventana...

Casi como en ceremonial, deje la maleta allí, como quien deja un pedazo de su vida. Aquella maleta me había acompañado en mi ir y venir a mi pueblo, cuando la duda me corroía si estaría haciendo bien o no, al tomar la decisión de dejar todo. Las maletas siempre me sugieren temas para mis relatos. Hay todo un mundo de sensaciones dentro de ellas. Son compañeras de viaje. Nunca mejor dicho...

Pero en aquellos momentos, mi seguridad era certera. Por eso sin más miramientos la dejé.

Pero cuál fue mi sorpresa que al intentar abrir la puerta de casa, no pude hacerlo. Se había roto la cerradura.

¡Uff, menuda faena!

Parecía como si una fuerza desconocida de había aliado aquella noche para no dejarme entrar en mi nueva vida de nuevo y me hubiera cerrado la puerta. Aquel objeto que ansiaba soltar, se negaba a dejarme marchar.

Como pude, llamé a un cerrajero con la ayuda de una vecina y al cabo del rato pude refugiarme en mi nuevo mundo.

Jajaja, que imaginación tengo.

En fin, son algunos recuerdos que quería compartir con vosotros.

Muchos besos.

Maripaz

 

 


Publicado el Lunes, 15 mayo 2017
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 Tus escritos: La gran traición.- Salypimienta

040. Después de marcharse
Salypimienta :

Hola a todos!!!

Hace poco encontré un escrito mío. No recuerdo por qué lo hice ni a quién iba dirigido, está fechado en el 2012, es decir 3 años después de que salí del Opus Dei. Leerlo de nuevo me ha hecho recordar y replantearme algunas cosas. En él analizo la gran traición que sufrimos todos los que hemos pertenecido y pertenecen a la Obra. Hasta la fecha, no he conocido ni sé de nadie que haya salido del Opus Dei sin sentirse completamente roto. Nadie que yo sepa ha podido sobrevivir a esa experiencia sin haber llorado de angustia, de humillación y desencanto. No es para menos. Todos los miembros de la Obra hemos sido traicionados de la forma más vil.

No creo que nadie haya pedido la admisión pensando en que iba a entrar a un club social para codearse con personas de primer nivel, o para tener actividades que realizar durante la semana. Pienso que todos hemos entrado allí con total inocencia, pensando que éramos increíblemente afortunados de haber recibido una llamada especialísima de Dios, no sólo para llegar a Él por la vía más perfecta, sino que además, para servir de modelo a los demás. ¿Puede existir una vida más perfecta que servir a Dios en el medio del mundo, haciendo cosas ordinarias? ¿Puede existir algo más maravilloso que tener una familia a la que te unen lazos más fuertes que los de la sangre, y además te da un sentido de pertenencia que es lo que muchos necesitábamos en el momento de pitar?

Proporcional a la altura de nuestros sueños y nuestras aspiraciones fue la caída cuando nos dimos cuenta de la monumental mentira en la que vivimos y que inocentemente ayudamos a sostener. Poco tiempo después de mi salida, me dediqué a aprender métodos de psicoanálisis, programación neurolingüística y técnicas de sanación emocional, tanto para ayudarme a mí misma, como para ayudar a quienes se acercaron a mí por medio de un correo que publiqué en ésta web. Con ese conocimiento fue cuando me di cuenta de que la verdadera tragedia que ha vivido cada persona que ha pasado por el Opus Dei es la TRAICIÓN. Todos fuimos traicionados, y la traición es solamente equiparable a recibir una puñalada trapera. Es igual de dolorosa, igual de grave e igual de traumatizante.

Quizá los que nos leen dentro de la Obra (¡saludos chicos del AOP!), levantarán las cejas, voltearán los ojos y recitarán una jaculatoria para que la Divinidad me haga entrar en razón, pero no es necesario. Lo estoy diciendo con total conocimiento de causa. Cuando entramos en el Opus Dei, lo primero que nos dijeron fue que la Obra era una madre guapa. Ni es madre ni es guapa. Una madre no exprime a sus hijos hasta sacarles la última gota que les queda. Allí dentro, a cada quien le sacaron TODO lo que pudieron, sin contemplación alguna, sin tentarse el corazón, sin la más mínima caridad.

Cuando nos esquilmaron hasta el límite, cuando ya no pudimos más, fue cuando nos relegaron a un rincón oscuro, sin preocuparse en lo más mínimo por nosotros. Si ya no podíamos dar más, por lo menos que no diéramos la lata. Una VERDADERA madre nunca abandona al hijo agotado, al contrario, lo atrae a su regazo para obligarle a descansar y recuperar fuerzas. La Obra pues, NO es una madre guapa, es una madrastra horripilante disfrazada de bella dama, pero en realidad es más fea que un Orco. También nos dijeron que perteneceríamos a una familia que estaba unida con lazos más fuertes que los de la sangre. Tampoco eso fue verdad, porque en una familia de verdad no están contándote cada uno de tus fallos y tus descuidos para echarte una bronca monumental (que allí le llaman ‘corrección fraterna’) por estupideces como caminar rápido dentro del centro. Nos decían que éramos una familia numerosa y pobre. Lo de numerosa, en sentido riguroso es cierto, ¿pero pobre? No creo que una familia cuyo papá vive en un palacio en el barrio más elegante de Roma sea una familia pobre. Tampoco creo que con todo el dinero que reciben de las generosas aportaciones de todos sus miembros puedan llamarse pobres.

También nos engañaron cada vez que nos decían que estábamos en “casa”. ¿Cómo alguien puede sentirse como en su casa en un sitio donde todas las actividades están planificadas milimétricamente para que nadie pueda hacer nada libremente? ¿Cómo puedes sentir como tuya una casa en donde nada te pertenece, donde hay un guion hasta para las tertulias?

Tampoco lo de “nuestro Padre” fue cierto nunca. ¿Cuándo el santo más veloz de la Iglesia hizo algo, lo que fuera, que hubiera hecho un padre de verdad? Casos como el de Maricarmen Tapia y Miguel Fisac no lo muestran precisamente como un padre con el corazón de madre que tanto presumía. ¿Y los otros dos ‘Padre’ cuya única preocupación era tenernos allí metidos para exprimirnos moral y económicamente? Además de que servíamos también de estadística para que todo el mundo viera la increíble expansión que tenía la Obra en el mundo. Algunos, en nuestra candidez sentimos estima por Don Álvaro, pero a Don Javier nadie lo soportaba, ¡esa es la verdad!, el pobre tenía la empatía de una piedra y era más desangelado que un pan sin sal. Pero la traición más grande, lo que de verdad no tiene nombre ni perdón de Dios es haber tomado nuestra fe sencilla y sincera y pervertirla llenándola de obligaciones absurdas hasta lograr que nuestra conciencia moral quedara ahogada bajo una estrafalaria parafernalia de normas, praxis, vademecums, cuadernos, etc.

Decía al principio que lo único equiparable a la traición es una puñalada. Y sí, nos dieron una puñalada en el alma que duele tanto o más que una puñalada en un órgano vital. La diferencia es, que si hubiéramos recibido la puñalada en el pulmón, por mencionar algo, nos hubieran llevado de inmediato al hospital, nos hubieran suturado la herida y habríamos recibido todos los cuidados necesarios en la UCI para salir adelante con antibióticos y analgésicos, y terapias para superar el shock. En cambio, nosotros salimos de allí con el alma herida de muerte a curarnos como Dios nos dio a entender, prácticamente sin ayuda alguna. Quizá pudimos salir un poco, con el bálsamo que es OpusLibros y la amistad con algunos ‘exes’. Al igual que con las puñaladas, nosotros siempre cargaremos con la cicatriz que nos molestará de cuando en cuando, también tendremos que luchar para siempre para alejar de nuestra cabeza y de nuestro corazón las sombras de dolor y de humillación que nos produce el recordar cuando nos dimos cuenta de la monumental mentira que vivimos. Lo bueno de todo esto es que sobrevivimos, y que lo mejor siempre está por llegar. Un beso cariñoso a todos.

Salypimienta.


Publicado el Lunes, 15 mayo 2017
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 Correos: Apología de los ex, en pareja.- Curial

040. Después de marcharse
curial :

Se han escrito bastantes contribuciones sobre las dificultades de los ex en el marco de la vida sentimental, con todo el pasivo que han de superar tras su vida en el Opus. Se trata de dificultades reales, si bien no recaen juntas, por suerte, en el mismo sujeto, lo que sería desesperante.Propongo ahora ver las cosas desde el lado contrario, para ver si otros han compartido mi experiencia.

En pareja, mi pasado en el Opus ha podido tranformarse en una "etiqueta" o comodín, al que se viene a añadir una pasada terapia sicológica, bastante habitual en el caso de los ex. A veces, la pareja de uno, sin matizar, puede atribuir al pasado opusino y siquiátrico cualquiera de los desacuerdos o fricciones mutuas. Etiquetar a las personas, en efecto, propician cierta pereza mental, se emplea una clave de explicación única para el comportamiento, con el añadido de que puede encontrar enseguida, por su simplismo, la aprobación del entorno. El problema podría surgir si la pareja lo utiliza, demasiado a menudo, como un comodín que le da la razón.

Puestos del otro lado, es evidente que tengo mis limitaciones y obstáculos para la convivencia, pero creo que es contraproducente reducirlos a una fuente única, lo que la convierte en prejuicio o "a priori". Es evidente que he podido lastimar a mi querida esposa, por mis hábitos del pasado. Esto dicho, creo que nuestras personalidades se bastan, en buena parte de los casos.

Sin dramatizar, creo que yo también he sufrido de verme reducido a veces a mi condición de ex y lo que más suele surgir es la sospecha de que el ex mantiene "a priori" un talante autoritario, entre otras cosas.

Curial


Publicado el Viernes, 12 mayo 2017
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 Correos: Los años robados no los recuperaré nunca.- Andrómeda

040. Después de marcharse
andrómeda :

Quería agradecer a NoValioLaPena el haber contestado a mis preguntas. Me has ayudado a aclarar algunas dudas y eso supone cerrar heridas. Mi salida fue muy rápida y se portaron muy mal. Lo que me queda claro, es que todo miembro del opus dei que no forme parte de la maquinaria de gobierno, queda totalmente desprotegido. Me explico:

"los informes son la base de cualquier decisión de gobierno importante"

Estos informes hacen que se tomen decisiones colectivas sobre la vida de los miembros. Los informes los redacta la directora del centro y la persona no puede contrastar la información con la realidad de lo que le sucede. Si esa información llega a Madrid y a Roma, estás vendida. Si le caes fatal a tu directora, es evidente, que hará un informe en el que te perjudique y manipule totalmente las decisiones futuras.

A mí me pasó esto y no tuve manera de defenderme. Pedí el teléfono de la Asesoría pero en mi centro no me lo quisieron dar. En mi delegación nadie quiso hablar conmigo. Fueron momentos muy tensos.

Es decir, que toman decisiones muy delicadas en base a un informe que manosean y leen personas a las que yo ni conozco personalmente. Esas directoras, que lo que han hecho es simplemente leer un informe falto de objetividad y ver mi foto, toman decisiones sobre MI vida. 

 

Me parece un abuso en toda regla y esto te lo deberían contar antes de pitar. Es una estafa piramidal. Nunca entenderé como la Iglesia Católica puede consentir semejante maquinaria sectaria.

Señoras comodonas de la Asesoría: dejen de manipular las vidas ajenas de jóvenes inocentes niñas que solo buscan servir a Dios y piensan que todo ese montaje es algo serio.

 

Devolvedme los títulos que sacaron de mis maletas de las que dejé en mi cuarto, ya que los años robados no los recuperaré nunca.

 

Ya sé que debería haberme ido a un abogado para denunciar el robo pero por aquel entonces me tuve que buscar un médico.

 

Besos para todos. Os quiero.

Andrómeda


Publicado el Viernes, 05 mayo 2017
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 Tus escritos: Como muelle que fue comprimido.- Fueraborda

040. Después de marcharse
fueraborda :

No quiero recordar ni recuerdo, ni quiero que me recordéis, de dónde he cogido esta frase que me viene ahora como anillo al dedo. Y es que al dejar la obra, es así como habitualmente salimos: disparados. Tan disparados que corremos el riesgo de pasarnos de frenada.

 

Así salí yo, y así habréis salido muchos, y así has salido tú, según veo, mujer con la que compartí hechos increíbles siendo ambas muy jóvenes, y teniendo la responsabilidad de estar al cargo de aquel centro caótico con numerarias mayores indomables y directoras que se nos marchaban una detrás de otra. Recuerdas?

 

Sufríamos y reíamos. Lo soportábamos todo con sentido del humor, especialmente tú, con tus características carcajadas que tanto me relajaban. Tú y yo nos intercambiábamos la ropa que nos mandaban con tanto cariño nuestras madres. Entonces éramos muy jóvenes, tipazos, y unitalla. Han pasado casi 50 años, y nos hemos comentado que estamos como focas. Nos reconoceremos?

 

Pero la metí. Metí la pata y no hemos llegado a vernos. No quieres. Y es que estás en la primera fase del disparo del muelle que fue comprimido. Te entiendo.

 

Te cuento cuatro reacciones de mi vida, con sólo cuatro entre cientos hay suficientes para que muchos, tú entre ellos, comprendáis que solemos salir con unas ansias tales de libertad que el muelle comprimido salta más allá de lo razonable.

 

Uno.

Al pegar el portazo, tuve el privilegio de poder ir a descansar al lugar de la sierra donde pasé los veranos de mi infancia. Paseaba temprano (todavía tenía el maldito hábito de madrugar) observando los distintos estilos de las villas veraniegas, las copas de los árboles con sus distintas tonalidades... cuando me sorprendió un amable lugareño preguntándome a dónde iba. Y horror! Salté como una víbora: "y a usted que le importa". Sí, de verdad que esa fue mi incalificable respuesta. ¡Que daría ahora por encontrarme con ese sencillo campesino! Tengo una deuda con él.

 

Segundo recuerdo.

Un buen día, recibí una llamada de un cura numerario, muy liberal él, como veis, pues soy mujer. Quería hablar conmigo, y me propuso acudir a la iglesia donde confesaba, terreno neutral. Me negué, pero en vista de su insistencia le hice una contraoferta: si tiene tanto interés, le espero en mi apartamento, donde le invito a una copa. No habría hecho falta ponerle contra las cuerdas, pero esa fue mi reacción. La defensa. La defensa ante quien no me ataca. Veis? Habla la herida, que no yo. No se dio por vencido el cura, y "sin ponerse en ocasión de pecar" me pidió permiso a través de un mail para darle mi teléfono a un amigo suyo viudo, próximo a mi edad, abogado del Estado, y bla bla bla... Acepté. Un Loden y gafas Ray-ban, fue la descripción que me hizo. Pues cuando veas a una rubia, que no se distingue en nada de las demás rubias, esa soy yo. El plan no cuajó, pero... Esos prejuicios, fueraborda! Tú qué sabes? Te equivocaste de parte a parte cuando creíste que la misión de ese don era seguir sacándote jugo, nombrarte cooperadora, o cualquier otro opusino plan.

 

Tercer recuerdo:

Frente a la chimenea, y cómodamente recostada en el sofá, buscaba en mi portátil: "Se vende piso amplio y luminoso... Todavía no le había dicho que sí, pero mientras daba largas a esa unión de por vida, a sus espaldas y a hurtadillas iba yo preparando nuestro futuro. El hombre de mi vida no podía imaginar que yo reaccionaría como reaccioné cuando se arrimó a mí y echando un vistazo a la pantalla, me pregunto: que haces, amor? En aquel histérico momento estuve a punto de echar por la borda la felicísima vida que me esperaba. Tal fue su desconcierto, que ni siquiera se atrevió a recomendarme un psiquiatra. Me costó acostumbrarme a que a mi marido necesita compartir todo conmigo. Odio tanto el control y a la intromisión! En la obra cuentas tu intimidad, eres espiada, y pones todo lo tuyo en sus manos. Tanto, que es difícil luego entender que compartir es recibir. Que la confianza verdadera, relaja y hace feliz.

 

Cuarto y último recuerdo:

Ese mismo hombre, el de la chimenea, el que necesita compartir, el que es ahora mi marido, acostumbra a decirme: "tengo que hablar contigo". Cuantas veces me lo habrá dicho? Cientos? Miles? Pues no hay vez que no me estremezca y que no note en mis entrañas como un retortijón. Dime. Qué quieres?  Y ¡tonta de mí! que no me acostumbro... "No, sólo preguntarte si te apetece este concierto, o este viaje... O que por qué no planeamos tal celebración...” Por qué me pasa eso? Que por qué? Porque en la obra nunca nos llamaron para alegrarnos el corazón.  Pero ahora ya no es lo mismo, ahora normalmente estamos rodeados de gente de bien.

 

Pues sí, lo del muelle que fue comprimido existe, vaya que si existe! Y cuanto antes lo frenes, menor será tu tiempo de adaptación. Todo es cuestión de enfocar bien la lente.

 

Espero tu llamada, y espero también que pasemos buenos ratos rememorando aquellos años de juventud que perdimos en la obra. 

 

Un abrazo para ti y para todos

Fueraborda


Publicado el Viernes, 05 mayo 2017
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 Tus escritos: La vieja agenda negra.- Maripaz

040. Después de marcharse
maripaz48 :

Aprovechando que en breve me voy a cambiar de ciudad, estoy empezando a ordenar papeles para llevarme solo lo necesario. Y de repente apareció en el fondo de un cajón mi vieja agenda negra. Creo que ya una vez os hablé de ella. Recuerdo cuando me la dieron que me pareció de cura párroco. Tan negra, tan seria, tan gastada... pues estaba usada, pero era de piel y vieron que todavía podía servir. Yo que anhelaba una agenda de algún color vivo acorde con mi edad y mi manera de ser, me tuve que conformar con ella.

No soy nada amiga del color negro. Me parece triste, sombrío, lúgubre...

Amo la luz, el color, la belleza, la alegría.

Precisamente acaba de leer en Opuslibros a Stoner y su descubrimiento de la Web y la posibilidad de ser valiente y enviar su escrito desde la otra orilla y estaba muy impactada. Por eso al verla tuve una necesidad imperiosa de abrirla y regresar al pasado. De alguna manera había retazos de mi historia allí escritos de algo tan sagrado como la conciencia y que se me antojaba tan negro como sus tapas.

Tengo que confesaros que me temblaban las manos y una inquietud se apoderó de mí por unos instantes hasta que me repuse. Guardaba en ella exámenes espirituales, cursos de retiros, propósitos de la confesión, pensamientos donde manifestaba mi pobreza espiritual y hasta una tertulia integra del año 72 del Padre en Pozoalbero.

Stoner, mucho ánimo y mi cariño.

Hace ya veinte años que me fui y generalmente ya ni me acuerdo de lo vivido. Mi carácter positivo me ha ayudado a rehacer mi vida y mi pensamiento está en mi presente que trato de vivir con toda la intensidad de la que soy capaz. Tan solo de vez en cuando me ocurre, que de golpe, con la fuerza de un volcán reaparece todo de nuevo. Después, regresa la calma.

Me estremece pensar lo controlados que hemos estado, leyendo las valiosas aportaciones de Novaliolapena. Muchas gracias, querido amigo por ello. 

Me conmueve, cuando pienso la inocencia que tenía entonces y la ingenuidad a la hora de entregar todo y entregarme.

Haber vivido en una mentira, ha hecho que tenga un enorme miedo al compromiso en cada una de sus manifestaciones. Es como si temiera perder esa libertad de la que gozo ahora, de nuevo. Vivo en un pueblo con una actividad cultural enorme: Escuela de Música, Teatro y Danza, Universidad de la Experiencia, para personas de edad avanzada, Asociación de Amas de Casa, Hogar del Pensionista y varios colectivos con infinidad de actividades varias. Pues bien, no soy capaz de apuntarme a nada por el temor a la responsabilidad que comporta y pavor a comprometerme. Bien es verdad, que por mi manera de ser participo a mi manera de casi todo, pero eso, a mi manera...

Leyendo a Junio, sobre las vocaciones en la actualidad de numerarias auxiliares, me sumerjo por unos momentos cuando pité yo en el año 65. La sociedad desde entonces ha sufrido numerosos cambios y nada es igual. Por entonces venían a los pueblos y se llevaban a incautas jovenzuelas como yo, que apenas acaba de entrar en la adolescencia, educada en valores, alegre, con don de gentes y ganas de comerme el mundo, con promesas de estudios que servirían para un futuro prometedor. Era carne de cañón, como se suele decir. En el fondo, querían mano de obra gratis. Una vez descubierto el engaño, muchas volvían a su pueblo desencantadas y otras picaban el anzuelo en muy pocos meses. Mi caso fue que habiendo desafiado a mi padre que era reacio a dejarme ir, una vez descubierto el engaño me pudo el amor propio de volver derrotada, y aguanté hasta que la vocación vino a mí en apenas año y medio. Así estuve dentro 35 años de mi vida.

Orange, también a mi me robaron y me siento estafada como tú.

Nada que ver la juventud de los años 60 con la de ahora, por eso lo tienen muy difícil para conseguir vocaciones de servicio perpetuo.

Bruna, respecto a tu pregunta sobre la diferencia entre las numerarias auxiliares y las numerarias, quizá encuentres alguna respuesta leyendo mi historia escrita para curar mis heridas interiores, recién salida, cuando me encontré con la bendita Web Opuslibros. Mis "batallas" sobre los trapos hasta te harán reír y pasar un buen rato.

Agradeceros a cada uno lo que aportáis con vuestros escritos, pues a pesar que apenas escribo, os leo siempre.

Respecto a mi vieja agenda negra, no sé muy bien qué hacer con ella. Quizá me atreva a quemarla, como he quemado mi dolor y desengaño, medida necesaria para emprender el vuelo hacia una nueva vida.

Mi afecto para cada uno.

Maripaz.


Publicado el Miércoles, 03 mayo 2017
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 Correos: Respuesta a Salypimienta.- Astrid

040. Después de marcharse
Astrid :

Querida Salypimienta:

Muchísimas gracias por tus palabras a mi escrito. Eres muy comprensiva y te lo agradezco. Es verdad que me resultó muy difícil entender un poco de qué va esto del Opus Dei. Cuando mi marido me dijo, enseguida de empezar a vernos, que había sido miembro de esta institución yo entendí que era una congregación religiosa. Además había estudiado para ser sacerdote, con lo cual pensé que sería como la orden de los Agustinos o similar (mi conocimiento del Catolicismo es muy básico). Cuando mi amiga me dijo que la obra era algo diferente, me dio curiosidad y empecé a buscar información. Y es cierto lo que dices, cuando no lo conoces y te enteras por Opuslibros, pues asusta un poco la verdad.

Tú me pides que comprenda a mi marido, pues ha sufrido mucho. Dices que ha sido programado para no hacer demostraciones de afecto. Usas la palabra “programado” y es una palabra durísima aplicada a una persona. ¿Cómo se puede “programar” a un ser humano? Y no eres la única que lo piensa ya que en otros textos se insinuaba algo similar. Yo asocio la “programación” de la que hablas al procedimiento de “lavado de cerebro”. Está comprobado que algunas organizaciones lo practican con sus miembros y tiene efectos muy negativos, sobre todo si se comienza con el proceso desde niños. Si mi marido fue sometido a este tipo de manipulación mental (y deseo que te equivoques) pues bastante bien se encuentra al día de hoy!

Me cuentas luego la visión que tienen en general los numerarios sobre las mujeres (supongo que alguna excepción habrá, verdad?). Es una de las pocas cosas relacionadas con el Opus Dei sobre las que hemos hablado en profundidad antes de casarnos. Él me dijo que siendo numerario siempre se dejó servir por las mujeres, y jamás se preguntó si estaba bien o no. Le parecía normal que le lavaran la ropa, le limpiaran el dormitorio, le hicieran un menú especial si estaba enfermo, etc. Era cuestión de levantar un teléfono y hacer el pedido. De esa “normalidad” conmigo se curó en diez días :-) Un día llega del trabajo, se sienta en el sofá y pregunta: ¿Qué hay de cenar? ¿Ya te he comentado que no me gustan las lentejas? Al otro día regresa de hacer deporte y me entrega una bolsa con ropa sucia: ¿La podrías lavar por favor? Cuando al tercer día me entrega dos camisas para que se las planche, muy amablemente le digo: Cariño, creo que no nos estamos entendiendo. Me parece que debemos aclarar algunas cosas… Me entendió perfectamente y ha demostrado una enorme capacidad para aprender y muy buena voluntad, aunque me queda claro que tiene dos manos izquierdas para las labores de la casa.

Respecto a su trato con las mujeres, he recordado una tarde en la que nos hemos reído mucho. Supongo que no se molestará si lo cuento. A nosotros nos gusta mucho una serie americana: The big bang theory. Estábamos mirando un capítulo de las primeras temporadas y en una pausa me mira y dice: “yo hasta hace poco era como Raj.” Tardé unos segundos en entender a lo que se refería, y luego me dio un ataque de risa, y él también se rió, y ahora que lo estoy escribiendo me sonrío también. Raj en la serie es un hindú residente en Estados Unidos, astrofísico, que padece una enfermedad llamada mutismo selectivo. En concreto: es incapaz de hablar con una mujer y cuando se le acerca una chica y le habla de pronto se le apaga la voz, abre los ojos como huevos duros, se da la vuelta y se retira mientras suspira. Y mi chico me dijo que era más o menos lo que le pasaba a él los primeros días luego de dejar la casa del Opus Dei en la que vivía. “Mientras fui numerario no recuerdo haber tenido una conversación a solas de más de diez minutos con una mujer de mi edad.”

Finalmente me dices que conoces ex numerarios que tienen matrimonios felices. Te creo absolutamente. Juan tiene muchas falencias afectivas, como les conté, pero se esfuerza muchísimo en superarlas y en ser un buen marido. Te aseguro que lo valoro y me esfuerzo también en que sea feliz a mi lado. 

Un gran cariño, 

Astrid

 

A todos quienes me habéis ayudado 

Cuando mi amiga argentina me recomendó que escriba a Opuslibros para contar lo que sentía, me dio un poco de vergüenza la verdad. En la cultura en la que me eduqué los sentimientos no se expresan tan libremente, por eso mi resistencia inicial. Sin embargo aquí encontré el espacio para abrir mi corazón y hallé del otro lado otros corazones que me comprendieron, me alentaron y compartieron conmigo experiencias de su vida que me resultaron muy enriquecedoras. Os agradezco infinitamente vuestras palabras, consejos y sobre todo el tiempo que me habéis dedicado, sea escribiendo aquí o respondiendo a mis inquietudes en privado. Me encantaría poder corresponderos. Si una periodista danesa, al sur de Alemania, puede seros útil en algo, pues aquí me encontráis para lo que haga falta. Pedid mi correo sin problema.

Muchísimas gracias especialmente a Agustina por su trabajo, su tiempo y su energía en mantener este espacio que hace mucho bien a quienes otros hicieron mucho mal.

Un gran abrazo

Astrid


Publicado el Lunes, 24 abril 2017
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 Correos: Gracias por vuestras respuestas.- Astrid

040. Después de marcharse
Astrid :

He escrito algunas respuestas a quienes tan amablemente me han escrito por lo que os conté. Ellos han sido muy atentos conmigo. Me falta solo una respuesta que aun no escribí. Lo haré en breve. 

 

Respuesta a Aquilina

Querida Elena:

Muchísimas gracias por tus palabras y por compartir tu experiencia conmigo. Honestamente me cuesta mucho responderte en público; igual lo intentaré.

Tú dices: muchos de los ex que salen del Opus se quedan interiormente con muchos rasgos del “espíritu” de la obra actuando dentro de sí. Esto no lo puedo yo afirmar de mi marido, aunque lo intuyo. Vuestras experiencias me inclinan a pensar fuertemente en ello.

Yo no sé exactamente el motivo por el que Juan dejó de ser numerario. Te dije que no habla de ello. No sé si hubo un motivo específico o simplemente agotamiento general. Sí me comentó una vez que antes de salirse tenía problemas de conciencia porque se había dado cuenta de que había cosas que hacía (o toleraba) que estaban mal...


Publicado el Miércoles, 19 abril 2017
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 Tus escritos: Cada persona es un mundo.- Novaliolapena

040. Después de marcharse
no_valio_la_pena :

Querida Astrid:

Antes que nada, te mando un fuerte abrazo. Estoy seguro de que todo saldrá muy bien porque tu marido te quiere, no cabe duda y es una persona estupenda.

Es difícil aconsejar porque cada persona es un mundo. Y cada pareja es un mundo también. Muchas de las cosas que dices que Juan ha hecho me parecen muy acertadas, como por ejemplo no dar demasiadas vueltas a lo que hacía en el pasado. A veces creo que lo mejor es, como él dice, "never mind". Y "move on".

Por muchos motivos. A veces uno se puede avergonzar de lo que hizo. O le puede traer malos recuerdos. O le puede hacer sentirse un poco bajo de ánimo. O simplemente le cansa. Hay mil motivos posibles. Igual que a muchas personas no les gusta hablar de sus ex.

Así que creo que es bueno saber un poco, para entender un poco, pero no creo que ayude ni sea necesario saber en detalle lo que pasó, o por qué, o cómo se sintió, etc. Lo importante es que él sepa, y lo sabe, que le quieres independientemente de lo que haya podido pasar antes. Al menos, es como yo lo veo.

Respecto a la parte afectiva, si bien es cierto que la formación de la obra va en la línea de hacer las cosas porque hay que hacerlas, controlar los sentimientos como señal de autodominio y madurez (controlar=no expresar), no llorar, no tener muestras de afecto, etc., también es cierto que cada persona es un mundo. Quiero decir, que si ya de por sí era un persona reservada, si además era responsable y un poco serio, pues todo fue a más.

Que la formación de la obra daña, en ese sentido, está claro. Que genera robots también. Basta con decir que sonreír es una mortificación. Imagínate cómo influye en la personalidad sonreír por obligación durante años y años. Llega un momento en qué uno sonríe como un robot. Y como todo, al salir, hace falta un tiempo para desprogramarse. Para sonreír cuando te apetece y a quién te apetece sin pensar si está mal o no. Y lo mismo se aplica a llorar.

Eso no significa que los numerarios no lloren nunca, no sé si me explico. Los hay que sí y los hay que no. Lo que quiero decir es que la formación va en esa línea y afecta. Afecta más cuando más te has negado a ti mismo por la causa y cuando tu personalidad iba ya en esa línea.

Total, yo lo que te aconsejaría es que no le dieras muchas vueltas, porque creo que puede complicarlo todo más. Te animaría a que, con mucha paciencia, poco a poco, fueras tú la que expresara más sus sentimientos para que él pueda aprenderlo de ti. Que hablaras más de cómo te sientes, sabiendo que en su subconsciente a veces él pueda pensar que eso no importa, que lo importante es hacer lo previsto, lo que sea, trabajar, cumplir con las propias obligaciones, etc.

Por otra parte, en lugar de hacerle preguntas, dile directamente lo que necesites. Dile: "Juan, estoy muy cansada, necesito que me des un abrazo." O "Juan, me encantaría que un día me compraras unas flores, las que más me gustan son las rosas rojas." Y que se lo expreses también: que le des muchos abrazos, besos, que le digas que le quieres, que "sienta" esas cosas. Con paciencia, con tiempo, se puede.

Pero no le hagas preguntas sobre eso porque solo le creará inseguridad y al final es posible que opte por no hacer nada, especialmente si a veces toma la iniciativa y no te gusta. Muchas de estas cosas se aprenden en la adolescencia y con las primeras relaciones, pero en su caso ha tenido que hacer un curso intensivo extremo. Así que quiérele mucho con paciencia y sobretodo dile lo que esperes de él sin hacerle sentir mal por eso.

Espero no haberte cansado. Al final, cada persona es un mundo, pero creo que eso le puede ayudar.

Ah! Y no te sientas mal por esas cosas. En algunas culturas la gente expresa más y otras menos, no por eso se quieren menos. Es cuestión de tener paciencia y decir en detalle lo que sea.

Un fuerte abrazo y escríbeme cuando quieras (en inglés si te es más comodo ;-)

novaliolapena@gmail.com 


Publicado el Miércoles, 05 abril 2017
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 Correos: La impronta.- Madurez

040. Después de marcharse
Madurez :

He leído el escrito de Astrid y me ha dado en qué pensar.

Mira, tenemos la impronta de lo que fuimos y vivimos unos más y otros menos. Es como el que ha ejercido una profesión o actividad y quedan los modos y maneras. El torero retirado tiene un aire, el militar retirado también, el bombero, el médico... A nosotros se nos enseñó a disimular, mentir, oír pero no escuchar y en el caso de escuchar elegir lo que convenía. Y manipular, manipular como nadie. Todo por voluntad divina y ad mentem Patris.

Cuando nos decidimos a largarnos muchos actuamos así, por eso no pudieron retenernos y les dejamos con un palmo de narices. Es la canción de Alejandro Sanz, El aprendiz, "has sido tú..." Algunos salimos maestros, más maestros que el maestro. Y no pudieron ni retenernos, ni asustarnos ni coaccionarnos. Mira Astrid, el sacrosanto Fundador usaba una expresión tremenda, "Conceder, sin ceder y con ánimo de recuperar". Maquiavelo en estado puro. Así enfoqué mi salida y chao chao. Pero queda la impronta.

A mí no me pasa como a tu marido, tengo sentimientos. Lo que pasa es que mi mujer a veces, en determinadas situaciones y con determinadas personas que van de aquella manera me dice: "eres un manipulador". Lo soy, sé serlo y cuando ha sido necesario he sacado de la caja fuerte las armas que tengo guardadas. Me ha sido útil a veces, repito. Un ejemplo. He sido director en un instituto, por mi despacho han pasado muchos y con muchas problemáticas. No me la dan. Sacas el chip director de un centro y oyes y escuchas lo que conviene, no entras al choque, concedes pero no cedes, sabes poner buena cara y cara de interés. Y manipulas. Nunca un director va al choque, oye, oye, se queda con lo que conviene y da largas cambiadas que ríete de Antoñete o Belmonte. Y haces que empatizas, no te implicas, sabes ser más que correcto. Y cuando conviene actúas como tenías previsto. Sin emoción, si el que te incordia va a por ti tú vas por él, sabes leer las caras. Y si puedes hacer algo por él porque te conviene lo haces.

No se puede ser así siempre, serías un monstruo. Pero tienes la impronta, tienes el gen del sicario, del mercenario, del killer. Y raramente quedas mal. Y toreas al facha al sociata, al podemita, al ecológico, al soñador, al pelota, al Lucero del Alba. Lo llevamos dentro, es un arma letal. Nunca cedemos, hacemos que cedemos. Y recuperamos. Vaya que sí. Pero todo esto si es necesario. ¿Sabes que me dijo una vez en petit comité un altísimo cargo público, numerario? "Finge, disimula, estúdialo todo, alábalo todo, no te fíes de nadie". Escrivá en estado puro.

Algo te he explicado, Astrid, no soy así normalmente, tengo sentimientos y soy afectivo y empatizo. Pero como en las pelis de viejos killers retirados, si hace falta voy a la caja fuerte del garaje y saco las armas. Un beso,

Madurez 


Publicado el Miércoles, 05 abril 2017
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 Correos: Astrid, Bienvenida a Opuslibros.- Salypimienta

040. Después de marcharse
Salypimienta :

Querida Astrid, bienvenida a Opuslibros.

Comprendo tu angustia perfectamente, parece de película de miedo todo lo que se lee aquí para alguien que ni siquiera conozca el Opus Dei. Y es que así es, ser del Opus Dei termina siendo una experiencia de terror. Quiero pensar que tu marido no te contó sobre sus experiencias para no asustarte y para no recordar algo que seguramente, igual que a todos nos pasa en mayor o menor grado, para no volver a vivir esas sensaciones aniquiladoras que tenemos al recordar episodios de nuestra vida ahí. Yo, el único consejo que te puedo dar es que lo ames con todo tu corazón. Es difícil, ya lo sé. No es sencillo, a veces, querer a una persona que tiene tantas carencias afectivas de tantos años. Que no sabe actuar de manera normal ante ciertas situaciones tan ordinarias, como el trato cotidiano con la pareja. No es que no sienta empatía, es que durante muchos años y desde muy jóven le obligaron a guardar esas emociones en lo más recóndito de su ser. Dices que desde niño perteneció a la Obra. Imagínate que desde niño fue programado para no hacer demostraciones de afecto, y sobre todo, ¡¡¡para evitar recibirlas a toda costa!!!

Nos cuentas que era "elegido entre los elegidos", yo lo entiendo como que pertenecía a la élite de los numerarios, a los que son directores de Delegación o trabajan en la Comisión. Ellos, querida Astrid, son quienes a mi juicio llevan la peor parte. Son en quienes cae la responsabilidad de que todos los demás miembros no se salgan de la norma. Ellos son los que están obligados a hacer el trabajo sucio, que en el Opus Dei es MUY SUCIO. Son quienes tienen que ponerse la coraza más dura para poder resistir todo cuanto tienen que ver, oir y vivir.

Piensa que tu marido no tiene un corazón normal, como el de todas las personas. Lo tiene roto, y quizá tuvo que pegarse los pedazos el solo, sin ayuda de nadie y como Dios le dió a entender. Su alma tampoco es como la de todas las personas, digamos que fue expuesta a las condiciones más extremas que te puedas imaginar. Quizá así comprendas que tu marido es un ser peculiar. No es malo, no es insensible, no es un desgraciado, únicamente es un sobreviviente al Opus Dei. Te angustia pensar que se lastimó las piernas con el cilicio, o que se golpeó con las disciplinas. Te aseguro que eso es lo de menos en cuanto al sufrimiento que tuvo que experimetar. No entiendes su docilidad para hacer eso. Nadie lo entiende hasta que lo tiene que vivir, y la única forma para sobrevivir al Opus Dei es la docilidad.

Quizá tu marido te pueda parecer machista e incluso misógino. No es que los numerarios sean eso en el fondo, es que no sólo les enseñaron a que las mujeres son unas histéricas con las que hay que conformarse que sean discretas. No se acostumbran tan fácilmente a ver que "el enemigo" -las mujeres-, somos capaces de ser grandes compañeras dignas de toda confianza, porque todo el tiempo les machacaron hasta el cansancio que hay que desconfiar de las mujeres, que ninguna es normal, que todas estamos regidas por las hormonas y que es más fácil domar un rebaño de cabras salvajes que convivir en paz y armonía con una mujer. Imagínate su drama. La naturaleza les dice que quieren estar con nosotros, pero su interior está lleno de alarmas y focos rojos. Lo que cualquier hombre de la calle toma como una reacción inofensiva y normal en una mujer (como pedir un abrazo, sólo para tranquilizarnos) ellos lo ven como una señal peligrosa.

Creo que la única manera para poder vivir en pareja con un ex numerario o ex agregado es amándolos con todo el corazón, darles toda la comprensión y el cariño posible por que les fue negado desde muy pronto y creo que es el único bálsamo para sanar poco a poco las heridas de su corazón. Tú Astrid, lee todo lo que puedas sobre el Opus Dei, informate. Pídele a Agustina mi correo privado si quieres que charlemos. Sé que much@s de aquí están dispuestos a ayudarte. Ni tú estás sola ni tu marido tampoco. No sé si él conozca Opuslibros, es más, no sé si le gustaría leer Opuslibros, en algunos causa efectos devastadores, pero si tú comprendes por lo que pasó, quizá poco a poco le ayudes a superar las secuelas que deja la pertenencia a la Obra. Ámalo con todo tu corazón, ten paciencia infinita y con toda la ternura que seas capaz ayudale a sanar. Te puedo jurar que debajo de todas esas capas de hierro y concreto existe un ser humano extraordinario y tú lo sabes, por que te enamoraste de él cuando vislubraste eso. Créeme, hay ex numerarios que tienen matrimonios felices. Los conozco y puedo dar fe de ello. Te mando un abrazo con cariño. Y besos a tod@s por aquí.

Salypimienta.


Publicado el Miércoles, 05 abril 2017
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 Tus escritos: Casada con un ex numerario: huellas que tal vez no se curen nunca.- Astrid

040. Después de marcharse
Astrid :

Hola a todos!

Muchas gracias por haber publicado vuestras experiencias aquí. Hace un tiempo que comencé a buscar información sobre el Opus Dei y toparme con Opuslibros me ayudó mucho. Yo no soy ni fui jamás del Opus Dei, pero mi marido sí y leer vuestros testimonios me aclaró algunas cosas y me ayudó a entender otras. Me explico.

Soy europea, de un país del norte, por mi profesión solía viajar bastante y en uno de esos viajes conocí a quien es ahora mi marido. Él fue numerario por casi veinte años y cuando me lo dijo para mí no significó nada. En realidad no le di importancia…


Publicado el Lunes, 03 abril 2017
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 Correos: Para los que llevan dirección espiritual.- Patalibre

040. Después de marcharse
patalibre :

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL AMOR HUMANO Y EL DIVINO

Ando estos días griposa, bendita gripe de vez en cuando! Lo bien que sienta. Vaya por delante que a mí sólo me para la gripe, ni el quirófano, ni la rotura del menisco, ni la rotura de falange del dedo del pie. La gripe, solo la gripe que me deja como un trapo.

A lo que voy, al andar parada pienso más, como todos supongo, y estos días reflexiono sobre el tema del título de este pequeño artículo.

Y me pregunto, ¿cómo es posible que en 32 años dentro de la cosa no haya sido capaz de sentirme amada, querida, mimada por Dios en definitiva hija de mi Padre? Y no será por falta de esfuerzo por mi parte y de mis director@s, miles de horas de oración, examen de conciencia, propósitos de la enmienda, diciendo los pecados y faltas sobre esta materia al confesor y cumpliendo penitencias. En fin, que no, que yo siempre me sentía poco querida por Dios y no digamos por mis hermanas, todo eran fallos míos, correcciones fraternas, poca mortificación, más esfuerzo, más lucha, menos egoísmo, en fin, todo culpa mía siempre, y siempre había que luchar más, ¡¡que agotamiento!!

Y pasa que después de 32 años en esta brega, decido marcharme y vivir libre, e intentar ser feliz ya que este es el motivo que me lleva a marcharme: Intentar ser feliz; no me puedo creer que Dios no quiera que yo sea feliz, y allí dentro no lo soy, por lo que habrá que dar el paso e intentarlo de otro modo. Mi primer sentimiento, como el de tantos que andamos por aquí es QUE POR FIN SOY LIBRE!!  Ya sabéis  los que me conocéis de donde viene mi apodo.

Y de pronto me doy cuenta, ahora, después de 12 años fuera, que Dios sí me quiere, me mima, me ama, y me quiere como soy, con todos mis defectos, con todos mis fallos, con todas mis carencias, si al fin y al cabo El me ha hecho y querido así. Y ¿por qué lo veo tan meridianamente claro? Pues porque he encontrado el amor humano que llena de verdad, que me quiere como soy, con mis defectos, con mis carencias, con mis luchas, y con mis virtudes y mis cosas buenas, que alguna tengo y que me las reconoce y recuerda cada día, (las virtudes, las cosas buenas, las otras solo cuando es estrictamente necesario para que no me desmadre, jajajaja). Así sí, así sí se puede ser feliz y transmitirlo alrededor y así se puede entender que si una persona te quiere de este modo, ¿que no será el Amor de Dios por mí? Por fin, he dado con la piedra filosofal de la Filiación Divina. Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el refrán.

Allí dentro no te lo recuerdan, no te lo dicen, es más, te machacan lo que pueden y un poco más, y ojo, no hablo de malas intenciones, ni de que se haga a propósito, pero así está montando el tema en la dirección espiritual, así es la pastoral que utilizan y claro, de este modo es muy difícil sentirse hija predilecta de Dios, como mucho te sientes una pobre paria que gracias a Dios y a la Obra estás ahí, vivita y coleando.

En fin, para esto me ha dado esta gripe. Prometo no esperar a la siguiente para escribir algo más, pues sólo la pillo cada 3 o 4 años.

Saludos a todos y os sigo con interés.

Patalibre


Publicado el Lunes, 06 febrero 2017
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 Correos: Aprovecho para saludar a las directoras que nos leen.- Andrómeda

040. Después de marcharse
andrómeda :

Querido Ramón,

Gracias por tu comprensión y amabilidad. Creo que has captado muy bien mis reflexiones y situación.

Supongo que dentro de la Iglesia hay muchas "Iglesias". Será cuestión de tiempo dar con la que busco y reparar los daños que la obra me causó.

Aprovecho para saludar a las directoras que nos leen, esas que antes de salir, me dijeron "amablemente" que ni se me ocurriera escribir mis experiencias en la obra.... por un oído me entró y por el otro me salió.

Se me olvidaba contar que una de esas amigas que no pisa la iglesia, una vez se confesó con un sacerdote de la obra....cuando salió del confesionario me dijo que no volvería jamás a pasar por lo mismo: "Me ha preguntado qué hago con mi novio en la cama".

Un abrazo,

Andrómeda


Publicado el Miércoles, 11 enero 2017
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 Correos: Para Andrómeda: conservar la fe.- José Carlos

040. Después de marcharse
jose_carlos :

Querida Andrómeda:

Después de muchos años de no escribir en opuslibros, me decido a mandar esto porque has tocado una fibra que me afecta mucho – podemos decir que la que más me duele de todo lo que se habla aquí. Me parece sumamente trágico que personas generosas, idealistas, valientes y buenas hayan decidido un día entregar su vida a Dios, y tras pasar por la Obra se encuentren ahora con dificultades para vivir su fe, confiar en la Iglesia o encontrar solaz, paz y consuelo en las mismas prácticas que antes les acercaban a Dios. Así que superando la despedida que publiqué tras una etapa un tanto turbulenta en este portal, me inclino a responderte...

Publicado el Lunes, 02 enero 2017
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 Correos: No he podido volver a canalizar mi fe.- Andrómeda

040. Después de marcharse
andrómeda :

Hola a todos,

A veces leo aquí que algunos de vosotros no habéis perdido la fe. Yo la fe en Dios tampoco la he perdido pero sí que he dejado de creer en la Iglesia Católica.

Como a muchos de vosotros la obra me hizo muchísimo daño, en mis anteriores escritos lo he contado. Como en mi caso queda claro de forma notoria el que la obra se toma la vocación de las personas como le viene en gana, destruyendo vocaciones reales, pues lo conté hasta en el Vaticano.

¿La respuesta? El silencio. Para mí, ese silencio siempre fue señal de complicidad, como dice el refrán: “El que calla otorga”.

Tan solo al salir me ofrecieron su ayuda un jesuita y un sacerdote diocesano que hasta me quiso prestar dinero.

Yo no he podido volver a canalizar mi fe a través de ninguna religión y el distanciamiento ha sido lento pero profundo, pues no soy de cumplir con rituales por costumbre sin estar plenamente convencida.

Y ahora viene el motivo de mi escrito: alguno de vosotros que siga creyendo en la Iglesia Católica, ¿cómo lo hacéis compatible con vuestra experiencia en la obra?

Ya sé que la obra no lo es todo y que habrá sectores de la Iglesia que harán mucho bien, pero la complicidad del Vaticano con la obra me produce un tremendo rechazo.

No creo que haya ninguna voluntad de corregir la mala praxis de la obra ni por asomo. Simplemente, miran para otro lado.

Si alguno quiere aportar ideas serán bienvenidas por mi parte.

Gracias por leerme y feliz Navidad a todos.

Andrómeda


Publicado el Miércoles, 14 diciembre 2016
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 Correos: Gloriosa Novena de la Inmaculada.- Fueraborda

040. Después de marcharse
fueraborda :

Faltan unos minutos para que termine el día de hoy. He pasado un magnífico 8 de diciembre. Un día alegre, divertido, relajado, disfrutando de la amistad de mis queridas Conchas, Conchitas, Concepciones, Puras, Puritas... Y disfrutando también del relax, y de la formidable conversación con mi marido confabulando planes fantásticos a corto plazo, mientras nos regaba un cálido sol invernal a orillas de un mar que hoy parece una balsa.

Y sin poder evitarlo, paseaban por mi memoria lejanas pesadillas de la novena de la Inmaculada. Recuerdo aquel oratorio triste y oscuro, con un pequeño grupito de jóvenes inocentes pescadas a lazo tras muchos esfuerzos y cilicios. Pero demasiados bancos vacíos, penoso castigo por mi falta de celo apostólico. Haré la enmendatio.

Recuerdo un día de esos, con ganas de comerme las uñas por el nervio que me provocaban aquellas plomizas palabras tan poco adecuadas para aquellas adolescentes que deseaban estar en cualquier sitio menos allí. No sé lo que pensaban ellas, pero lo que pensaba yo, también bastante joven, y directora del centro, era lo mucho que me gustaría pertenecer al grupo de jóvenes cantantes de villancicos que rondaban bajo nuestra ventana.

También recordaba las angustiosas arengas en las tertulias. Y las listas de pitables, y los resúmenes a la Delegación, y las "reuniones de san Rafael" para hacer listas de las elegidas para ser víctimas de un acoso continuo con "anzuelo y con sedal".

Y por la noche, pues ponte a redactar en el diario del centro cómo ha sido el séptimo día de la novena, hay que hacer ingeniería dialéctica para redactar de manera positiva lo que ha sido un desastre. ¡Que tortura tener que contar lo que ha sido, de manera que parezca lo que no ha sido!

Y otra vez a la tertulia.... Y otra vez el recuento... Y luego el comentario del Evangelio, tan poco Evangélico: "¿Estoy aprovechando las gracias que la Virgen nos manda en estos días para provocar la crisis vocacional a las chicas que tratamos?

¡Pero que buen vino me han servido! Un blanquito fresquito. Como los andaluces nadie friendo el pescadito.

Y noto que alguien ha posado sus ojos en mí. Ahí está el senegalés. De acuerdo, te compro tu producto, y toma un refresco, que te hace falta. Que Dios te bendiga, señora, veo en sus ojos la buena suerte. Pues sí que la tengo, me escondí del rejalgar, y todavía no me ha encontrado.

Tamtum ergo... Huele al humo de las velas, y a humanidad.

¡Qué va! Este Gin tonic me confunde. Olor a mar muy intenso. Y el rescoldo de los espetos.

"En estos días cercanos a la Navidad, hay que hacer muchas visitas a pobres para remover a las chicas"… Perdona, maridito, ¿qué decías? No, sólo te quería recordar que en cuanto lleguemos del viaje tenemos que repartir todos los paquetes navideños. Si, y la ronda de visitas a nuestros amigos y familiares enfermos. Eso lo primero. Nos esperan, saben que no fallamos. Se me escapa: en la obra no repetíamos enfermos. ¿Cómo? No, déjalo... deliraba... Las cosas surrealistas no se pueden explicar.

Vuelve a pasar el senegalés, y me regala una preciosa pulsera que hizo su abuelo. Toma, porque eres buena, señora. Le aprieto la mano, y enseguida se aleja con su pintoresco traje de colores alegres y su majestuosa figura.

¡Me la quedo! Qué gozoso y que saludable resulta quedarte con un regalo. Es bueno para el alma.

Por favor, camarera, la cuenta. Y recuerdo aquellas bolsas de terciopelo que asábamos pidiendo dinero y llamábamos colecta para las visitas a los pobres.

Gracias, coja su propina, se la ha ganado. Una pregunta: ¿usted sabe lo que es la "novena de la Inmaculada?

¿Perdón? Será la novena vez que algo está limpio, inmaculado, como dice mi madre.

Que tengan un buen día.

¿Te das cuenta de que se nos ha echado encima el cóctel de Navidad con nuestros amigos? Seremos muchos, todos los que he invitado. Maridito, tú que lo sabes todo, has oído alguna vez la palabra resopón? Porque yo antes, en Navidad tomaba un resopón.

Es que tú has hecho cosas muy raras, pero que muy raras.

Y que lo digas.

Un beso. Ya pasó todo.

Besos y felices días navideños,

Fueraborda

 


Publicado el Lunes, 12 diciembre 2016
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