Bienvenido a Opuslibros
Inicio - Buscar - Envíos - Temas - Enlaces - Tu cuenta - Libros silenciados - Documentos Internos

     Opuslibros
¡Gracias a Dios, nos fuimos
Ir a la web 'clásica'

· FAQ
· Quienes somos
· La trampa de la vocación
· Contacta con nosotros si...
· Si quieres ayudar económicamente...

     Ayuda a Opuslibros

Si quieres colaborar económicamente para el mantenimiento de Opuslibros, puedes hacerlo

desde aquí


     Principal
· Home
· Archivo por fecha
· Buscar
· Enlaces Web
· Envíos (para publicar)
· Login/Logout
· Reportar problemas técnicos
· Ver por Temas

     Gente Online
Están conectados 73 usuarios anónimos y 0 usuarios registrados.

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí

     Login
Nickname

Password

Registrate aquí. De forma anónima puedes leerlo todo. Para enviar escritos o correos para publicar, debes registrarte con un apodo, con tus iniciales o con tu nombre.

     Webs amigas

Opus-Info

Desde el Opus Dei al mundo real

ODAN (USA)

Blog de Ana Azanza

Blog de Maripaz

OpusLibre-Français

OpusFrei-Deutsch


     Sindicar contenido
RSS
direcci?n RSS

A?adir a Mi Yahoo!

A?adir a Google

¿Qué es RSS?


 Documentos internos: Documento interno sobre la nueva orientación apostólica.- Agustina

050. Proselitismo, vocación
Agustina :

 

 

ctr                                                                                                                                      cr 8/16

1. El contexto social actual –en donde muchos no han tenido una experiencia de vida cristiana y otros, si la han tenido, la han olvidado o rechazado en la práctica– hace necesario un nuevo esfuerzo evangelizador, que requiere un importante impulso del apostolado para facilitar que muchas más personas conozcan a Cristo: una aspiración que san Josemaría ha dejado muy metida en nuestra alma (cfr. p. ej. Forja, n. 1) y en la que el Papa Francisco insiste, para que todos los cristianos iluminemos con la fe las diversas situaciones y personas que se crucen en nuestro camino.

2. El deseo de llevar a cabo una gran siembra pasa, entre otros aspectos, por fomentar un renovado empeño en la transmisión del anuncio evangélico. Aunque se trata de apoyarnos en los mismos principios –contamos con la gran riqueza de la tradición de la Iglesia y del espíritu de la Obra–, las aplicaciones concretas han de adaptarse –es el don de lenguas– a los ambientes y circunstancias del momento. Porque lo mismo que permanece la identidad de la persona a lo largo de las diversas etapas del crecimiento: niñez, adolescencia, madurez...; así hay, en nuestro desarrollo, evolución: seríamos, si no, cosa muerta. Permanece inconmovible el meollo, la esencia, el espíritu, pero evolucionan los modos de decir y de hacer, siempre viejos y nuevos, siempre santos (Carta 29-IX-1957, n. 56)...



3. En Anexo 1 se transmiten unas orientaciones para alimentar con constancia la iniciativa individual de todos los de Casa y abrirse en abanico (Surco, n. 193).

4. En Anexo 2 se recogen diversas ideas sobre los contenidos, los medios y el estilo de la formación, que pueden ser útiles para afrontar los retos de la situación actual. Se trata, en definitiva, de ayudar a que cada persona se forme con un profundo sentido de misión apostólica, y siga descubriendo la gran catequesis que está en condiciones de hacer en el entorno laboral, social y familiar.

5. Como es lógico, interesa transmitir esas ideas (nn. 3 y 4) a cada persona del Opus Dei, de modo especial a quienes se les ha confiado tareas de formación.

6. Antes de transmitirlo a los del ctr, interesa que lo estudiéis con sosiego, para definir el plan de actuación en el ctr para este curso y los siguientes.

7. Pedimos al Señor, a través de su Madre, que esta renovación apostólica se haga realidad en cada uno de nosotros y revierta en la conversión y felicidad de muchas personas.

Madrid, 31 de octubre de 2016 


 

ctr                                                                                                                                     Ref. cr 8/16

                                                                                                                                         Anexo 1 

1. La sociedad actual reclama de todos los católicos un renovado dinamismo apostólico, para que muchas más personas encuentren a Cristo. La Obra tiene la misión de ser una perseverante y universal catequesis (San Josemaría, Carta 28-III-73, n. 10): inclusiva, sin fronteras que, como señala el Papa Francisco busca "anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras", porque "la alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie" (Evangelii gaudium, n. 23). Apoyados en la contemplación de Jesucristo y en el valor de la amistad, es tiempo de abrirse en abanico (Surco, n. 193) y de recordar que de cien almas —como explicaba gráficamente nuestro Fundador— nos interesan las cien (Surco, n. 183).

2. Junto a los medios tradicionales, la emergencia actual (en algunos países se habla de "sociedad post-cristiana", en otros casi no se ha anunciado a Cristo) requiere medidas que ayuden a concentrarse en la misión apostólica, y en la formación para el apostolado personal de amistad y confidencia. Gracias a Dios, la experiencia pone de manifiesto el hambre y deseo de Dios que anida en el corazón del ser humano. El espíritu de san Josemaría, enamorado de Dios y del mundo, hace que la Obra sea una fuente constante para ayudar a saciar ese deseo de tantas personas.

3. Para potenciar el apostolado de amistad y confidencia de cada uno, y de los diversos instrumentos apostólicos (obras corporativas y labores personales), resulta necesario alimentar con constancia la iniciativa individual: los Directores han de pensar y hacer pensar a cada fiel de su ctr. Atendiendo a las circunstancias del país y al entorno social de cada uno, convendrá abrir a todos un nuevo horizonte, para intentar tratar —con la necesaria prudencia humana y sobrenatural— al mayor número posible de gente sin fe o sin práctica religiosa, y a quienes —por su situación objetiva— no están todavía en condiciones de participar en los medios tradicionales de la labor, y acercarlas paulatinamente a la Verdad y a la labor apostólica.

4. Como primera medida, os sugerimos que desde el Centro se comience al menos — si no existe ya — un curso de formación dirigido a personas alejadas de la fe o de la práctica religiosa, con las características que parezcan más oportunas. Estas actividades facilitan un apostolado más amplio de los de Casa y amigos, y ayudan a crecer en amistad con muchos conocidos.

5. Cada generación de cristianos ha de redimir, ha de santificar su propio tiempo: para eso, necesita comprender y compartir las ansias de los otros hombres, sus iguales, a fin de darles a conocer, con don de lenguas cómo deben corresponder a la acción del Espíritu Santo, a la efusión permanente de las riquezas del Corazón divino (Es Cristo que pasa, n. 132, 2). El ideal del amor al trabajo y a la vida ordinaria, como lugar de encuentro con Cristo y con los demás hombres, es y será siempre un mensaje actual y atractivo si sabemos anunciarlo con novedad, iniciativa y valentía. Permanece inconmovible el meollo, la esencia, el espíritu, pero evolucionan los modos de decir y de hacer, siempre viejos y nuevos, siempre santos (Carta del 29-IX-57, n. 56).

6. Lo más importante será la iniciativa de cada uno, de acuerdo con los planes del Centro (cfr. nn. 3-4). Ayudar en algunas actividades de parroquias también puede ser un buen modo de realizar esta siembra amplia y de llegar a gente nueva, sea cual sea su situación personal. Con naturalidad y según la sensibilidad de cada uno, puede ser interesante sugerir a determinadas personas de Casa y Cooperadores, que colaboren, por ejemplo, en actividades de voluntariado y de solidaridad; visitas a familias y personas necesitadas; catequesis a niños o a adultos; cursos prematrimoniales. Conviene tener esto presente, en primer lugar, en las parroquias encomendadas a sacerdotes de la Prelatura, coordinándose con los respectivos párrocos.

Madrid, 31 de octubre de 2016

  

ctr                                                                                                                                     Ref. cr 8/16

                                                                                                                                              Anexo 2

 1.En orden a que, con la gracia de Dios, el apostolado sea aún más fecundo, interesa que los contenidos de la formación:

a) se centren en la persona de Jesucristo, subrayando antes y primordialmente los aspectos contemplativos, y luego los ascéticos, para llegar a ser auténticos “amigos de Cristo”: la lucha es esencial, pero es igualmente importante evitar el voluntarismo y acentuar, en cambio, la primacía de la caridad y hacer las cosas por amor. Para esto, es bueno impulsar más la adoración eucarística y la meditación del Evangelio: Jesucristo constituye siempre el primer anuncio, “primero en un sentido cualitativo, porque es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis, en todas sus etapas y momentos” (Evangelii gaudium, n. 164). Para esto, puede ser útil detenerse a explicar más las parábolas del Señor y adaptarlas a la vida diaria: contextualizar las situaciones del paso de Jesús por la tierra, etc.; esto facilita enfrentarse directamente con Cristo y que se perciba el atractivo de su figura, de cuya íntima amistad depende todo en la conducta del cristiano;

b) incidan en las implicaciones prácticas de la santificación del trabajo; además de la unión personal con Dios, se puede subrayar la ejemplaridad en la propia labor profesional: justicia, caridad, humildad, austeridad, interés por los demás, tono positivo en las conversaciones y en el modo de afrontar las cuestiones; se trata de responder al desafío de compaginar una plena coherencia de actuación –siendo alguna vez, si es necesario, signo de contradicción– con la paz y la serenidad del alma;

c) fomenten en las personas un fuerte sentido de misión en el propio ambiente familiar, social y profesional; entablando amistad con todas las personas que encuentran: servicio, disponibilidad, amabilidad, generosidad; gastarse por los demás; no limitarse a realizar “gestiones apostólicas”, sino “ser apóstoles” sin interrupciones;

d) aprovechen especialmente, además de los escritos y la biografía de san Josemaría, el magisterio del Papa orientado a renovar la misión evangelizadora;

e) conecten los contenidos básicos de la fe con las inquietudes que albergan las personas de hoy; esto supone –con la necesaria prudencia y orientación– leer y escuchar mucho, para ponernos en sintonía con ellos;

f) busquen llegar a la persona en su integridad: cabeza, voluntad, corazón: p. ej., dando motivaciones, suscitando afectos o sugiriendo propósitos;

g) incluyan nociones de antropología y subrayen que el mensaje cristiano es un bien que humaniza y da respuesta a los auténticos deseos de felicidad: partir de donde esté cada uno y ayudarle a ver cómo el camino cristiano lo perfecciona.

2. El estilo y los modos de impartir la formación también pueden contribuir mejor a la evangelización si, al impartirlos, se procura que:

a) sean positivos –sin insistir innecesariamente en los aspectos negativos del mundo de ayer, de hoy y de mañana– e intenten ofrecer soluciones a los problemas, de modo que todos se sientan más esperanzados después de lo que acaban de escuchar; una persona de Casa debe afrontar las mismas situaciones que sus conciudadanos, con una mirada y una mentalidad cristianas;

b) acentúen que lo importante es lo que el Espíritu Santo obra en el alma de quienes tratamos; que nada se pierde y que es Dios quien da el crecimiento (cfr. 1Cor 3, 6). Se fomenta así una actitud de esperanzado abandono, anclada en la filiación divina, que aleja el peligro del voluntarismo, del desaliento (Dios nos cambia con nuestra correspondencia) y del pragmatismo de quien piensa que el éxito o la eficacia está en los resultados;

c) fomenten la libertad interior, ayudando a razonar e interiorizar las decisiones, de modo que se ofrezcan los motivos para comportarse de un cierto modo; de ordinario, no se limitan a dar recetas, sino que hacen pensar, para que cada uno tome sus decisiones en la presencia de Dios: puede ser más arduo y requerir más tiempo, pero ayuda a crecer en profundidad. En ocasiones, esto supondrá –para los d– acoger amablemente y acompañar las decisiones de sus hermanos, especialmente en los casos en que quizá no habrían actuado así, naturalmente siempre que las soluciones adoptadas sean razonables. También interesa facilitar, con empatía y respeto, que el interlocutor manifieste verdaderamente su punto de vista –habitualmente se fragua en lo íntimo de la conciencia–, sin que perciba que casi necesariamente ha de dar “la respuesta que se espera de él”;

d) muestren el deseo de aprender las cosas buenas de los demás: de nuestros compañeros y amigos, sean católicos o no, o quizá no posean fe. De modo especial, en las circunstancias actuales, resulta preciso hacer hincapié en la comunión entre los católicos y que se perciba un verdadero respeto y agradecimiento por el bien que realizan otras personas e instituciones: todos formamos parte de la misma familia de Dios, que es la Iglesia;

e) expongan el ideal de presencia cristiana sin confundirlo con el perfeccionismo – como si existiera un modo estereotipado del correcto funcionamiento cristiano –, enseñando a convivir con la imperfección propia y la de los demás, sabiendo conducir a cada persona por su plano inclinado y sin olvidar que también en las propias familias quizá existan problemas de todo tipo. A pesar de nuestras miserias –mejor, con nuestras miserias–, seremos fieles a nuestro Padre Dios; brillará el poder divino, sosteniéndonos en medio de nuestra flaqueza (Amigos de Dios, n. 194);

f) se sirvan de un lenguaje comprensible para quienes les escuchan, sin estar atados a fórmulas estereotipadas, encontrando nuevas y creativas formas de expresión y evitando quedar limitados por un discurso “autorreferencial”, que reduce el horizonte apostólico y puede dar la impresión de que el ámbito de conocimiento sólo es el de la Obra (p. ej., sirve para esto ampliar el ámbito bibliográfico: Padres de la Iglesia, santos, grandes clásicos de literatura, otros autores espirituales de reconocido valor). También interesa que el enfoque ayude a mirar los desafíos de la sociedad y sitúe la Obra donde está: en el amplio contexto de la Iglesia y del mundo;

g) estén bien preparados, de manera que no haya “ausencia de pensamiento” –sin caer tampoco en intelectualismos innecesarios– y respondan a la situación particular de quienes asisten; se ayudará así a identificar con facilidad unas ideas-madre que interesa transmitir; presentarlas de modo ordenado y con sentido de novedad; ofrecer razones; no querer ser exhaustivo; sacar provecho de la buena cultura profana y teológica; recurrir a los comentarios de la Biblia de Navarra, al Diccionario de San Josemaría Escrivá de Balaguer, etc.;

h) eviten el tono y las fórmulas simplemente exhortativas, indicativas o voluntaristas, que hacen excesivo hincapié en el deber ser.

3. Los medios tradicionales de la labor, y los demás medios, han de recibir un impulso a través de las siguientes sugerencias:

a) fomentar la asistencia a las Exposiciones y velas al Santísimo. Esos momentos ayudan a las personas a aumentar la experiencia de lo divino, de Dios;

b) ofrecer la posibilidad de ver una tertulia filmada de nuestro Padre o un documental sobre su vida al terminar algunos cursos de retiro, para facilitar que los asistentes adquieran un contacto directo en un momento de particular importancia en su vida cristiana. Ver a nuestro Padre enciende y renueva;

c) animar a organizar también medios de formación especialmente dirigidos a quienes no tienen fe o no practican, por ejemplo: charlas o cursos de retiro especiales;

d) contar más con los supernumerarios para que se ocupen de dirigir charlas en cursos de retiro, retiros mensuales, convivencias, etc. –ayudándoles en lo que necesiten– y subrayar más la necesidad de preparar los medios de formación (pensar para invitar a pensar);

e) asegurar que quienes participan de la labor aprendan a cultivar la oración, enseñando uno a uno –si es preciso–, mostrando distintos modos de seguirla y la variedad de recursos que se pueden utilizar (el Evangelio, textos de nuestro Padre, de otros santos y de los Papas, libros preparados para este fin, etc.);

f) ofrecer oportunidades participativas, con feedback de los asistentes; por ejemplo, algunas charlas o tertulias con sesión de preguntas e intercambio, con tal de que quien las anima esté bien preparado;

g) recurrir en ocasiones a la perspectiva testimonial y vivencial de la fe; sin ser necesariamente una exposición exhaustiva, puede ser sugerente y facilitar que el público conecte más con el contenido: obviamente, sin faltar al pudor y evitando el protagonismo;

h) sacar más partido a las posibilidades que ofrece la tecnología digital, para mantener el contacto con personas que viven lejos (noticias, tertulias, clases, etc.);

i) organizar con cierta regularidad medios de formación más numerosos, de varios Centros (por ejemplo, un curso de primera “evangelización” o un curso temático), aprovechando el talento de los que poseen más gancho catequético, de modo que se gane en calidad y se sumen esfuerzos. Esto también ayuda a que se formen otros que puedan después dar estos cursos;

j) apoyarse en la vertiente social de las iniciativas apostólicas, por su positiva influencia en el despertar sobrenatural de quienes acuden y porque –a través de esas actividades– experimentan que servir a los demás está asociado con una existencia feliz;

k) desarrollar vídeos temáticos, que ayuden a profundizar en el mensaje de san Josemaría: por ejemplo, amor a la libertad, apostolado, trabajo, vocación, coherencia de conducta.

 

Madrid, 31 de octubre de 2016




Publicado el Viernes, 13 enero 2017



 
     Enlaces Relacionados
· Más Acerca de 050. Proselitismo, vocación


Noticia más leída sobre 050. Proselitismo, vocación:
Ficha de trabajo (Cap.6 de 'Luces y sombras...' ).- Marypt


     Opciones

 Versión imprimible  Versión imprimible

 Enviar a un amigo  Enviar a un amigo

 Respuestas y referencias a este artículo






Web site powered by PHP-Nuke

All logos and trademarks in this site are property of their respective owner. The comments are property of their posters, all the rest by me

Web site engine code is Copyright © 2003 by PHP-Nuke. All Rights Reserved. PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license.
Página Generada en: 0.296 Segundos