Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Contrapuntos al camino del Opus Dei
Índice del libro
Prólogo
Carácter
Dirección
Oración
Pureza
Corazón
Mortificación
Penitencia
Examen
Propósitos
Escrúpulos
Presencia de Dios
Vida sobrenatural
Más de vida interior
Tibieza
Estudio
Formación
El plano de tu santidad
Amor de Dios
Caridad
Los medios
La Virgen
La Iglesia
Santa Misa
Comunión de los Santos
Devociones
Fe
Humildad
Obediencia
Pobreza
Discreción
Alegría
Otras virtudes
Tribulaciones
Lucha interior
Postrimerías
La voluntad de Dios
La gloria de Dios
Proselitismo
Cosas pequeñas
Táctica
Infancia espiritual
Vida de infancia
Llamamiento
El apóstol
El apostolado
Perseverancia
FIN DEL LIBRO
 
MENÚ DE LA WEB
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados

Documentos internos del Opus Dei

Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links

CONTRAPUNTOS AL CAMINO DEL OPUS DEI
Autor: Mosén Josep Dalmau

CORAZÓN

Punto 146. Me das la impresión de que llevas el corazón en la mano, como ofreciendo una mercancía: ¿quién lo quiere? -Si no apetece a ninguna criatura, vendrás a entregarlo a Dios. ¿Crees que han hecho así los santos?

Contrapunto. Demasiadas veces ofreces a Dios tu corazón sin saber lo que ofreces. Si lo ofrecieras y abrieras a tu alrededor -y no en tu rinconcito de dirección espiritual- tu prójimo te lo llenaría de vida -grandeza y miseria de los hombres-. Y un día podrías hacer una ofrenda real de tu existencia a Dios.


Punto 147. ¿Las criaturas para ti? -Las criaturas para Dios: si acaso, para ti por Dios.

Contrapunto. Todo lo que te rodea es para ti. No te desentiendas de lo que dejas a un lado o llevas entre manos. Al Dios verdadero sólo se le encuentra a través de esto. Nunca al margen.


Punto 148. ¿Por qué abocarte a beber en las charcas de los consuelos mundanos si puedes saciar tu sed en aguas que saltan hasta la vida eterna?

Contrapunto. No te escapes de las charcas del mundo, de los otros hombres. Tú eres uno de ellos o, de lo contrario, estás más pringado que cualquiera.


Punto 149. Despréndete de las criaturas hasta que quedes desnudo de ellas. Porque -dice el Papa San Gregorio- el demonio nada tiene propio en este mundo, y desnudo acude a la contienda. Si vas vestido a luchar con él, pronto caerás en tierra: porque tendrá de donde cogerte.

Contrapunto. Dirígete a las criaturas con aquel respeto y veneración que se tiene cuando se abren los brazos a lo que más se quiere. Sobre todos los seres aletea el espíritu de Dios. Dios está ausente sólo de donde no hay nada ni nadie.


Punto 150. Parece como si tu Angel te dijera: tienes tu corazón lleno de tanta afección humana!... -Y luego: ¿eso quieres que custodie tu Custodio?

Contrapunto. Tienes el corazón tan desarraigado de afecto a los hombres y a las cosas, que ha quedado vacío de todo humanismo y de toda religiosidad encarnada. Así no merece la pena que lo custodie nadie. Ni tu ángel de la guarda.


Punto 151. Desasimiento. - Cómo cuesta!... Quién me diera no tener más atadura que tres clavos ni más sensación en mi carne que la Cruz!

Contrapunto. No hay nada en el mundo que tenga sustancia bastante para saciarnos plenamente. A partir de esta experiencia, la desilusión es un retroceso. En cambio, no haber palpado la finitud de las cosas supone recaer a menudo en el mezquino interés de sus mismas limitaciones. La cruz entonces es una nave sin carga.


Punto 152. ¿No presientes que te aguarda más paz y más unión cuando hayas correspondido a esa gracia extraordinaria que te exige un total desasimiento? -Lucha por El, por darle gusto: pero fortalece tu esperanza.

Contrapunto. No vayas a creerte que una gracia extraordinaria te conduce hacIa alguna parte; seria síntoma de un orgullo y de una vanidad fuera de toda medida. El sentido religioso de las cosas está abierto a todos los hombres. Aquí radica su fuerza y su exigencia.


Punto 153. Anda!, con generosidad y como un niño, dile: ¿qué me irás a dar cuando me exiges "eso"?

Contrapunto. Es una simplonería pensar que detrás de una exigencia tuya hay una recompensa divina mayor. Señor, que haga lo que pienso que tengo que hacer por fidelidad, sin esperar recompensa.


Punto 154. Tienes miedo de hacerte, para todos, frío y envarado. Tanto quieres despegarte! -Deja esa preocupación: si eres de Cristo - todo de Cristo!-, para todos tendrás -también de Cristo- fuego, luz y calor.

Contrapunto. Tienes miedo de hacerte para todos frío y envarado. Y tienes razón. ¡Es tan fácil andar por esta vía muerta a la hora de coger el timón de nuestras acciones! ¡Es tan frecuente esta mascarada de infatuado s perfectos en nuestras iglesias! Claro que no abundan menos fuera.


Punto 155. Jesús no se satisface "compartiendo": lo quiere todo.

Contrapunto. Cristo no lo quiere todo. Quiere que compartas con Él y con los otros todas tus cosas.


Punto 156. No quieres sujetarte a la Voluntad de Dios... y te acomodas, en cambio, a la voluntad de cualquier criaturilla.

Contrapunto. Ten presente la voluntad de los otros y acepta los datos reales de tu circunstancia. Estarás así en condiciones humanas, ¿por qué tú quieres perfeccionarte y alejarte las ilusiones e idealismos hueros, sino en la pura realidad de las cosas.


Punto 157. No me saques las cosas de quicio: si se te da Dios mismo, ¿a qué ese apego a las criaturas?

Contrapunto. En verdad que no conviene sacar las cosas de quicio. Si Dios mismo para liberarnos se encarnó en las condiciones de encontrar la voluntad de Dios, que se revela, no en de los hombres a medida que te espiritualizas?


Punto 158. Ahora son lágrimas. -¿Duele, eh? - Claro, hombre!: por eso precisamente te han dado ahí.

Contrapunto. ¿Lloras ahora porque te encuentras solo? Claro, hombre, claro, ¿no ves que te encuentras, delante de Dios, desligado de la gran aventura humana por tu suficiencia espiritual? Has perdido mucho de vista a tus hermanos.


Punto 159. Flaquea tu corazón y buscas un asidero en la tierra. -Bueno; pero cuida de que el apoyo que tomas para no caer no se convierta en peso muerto que te arrastre, en cadena que te esclavice.

Contrapunto. Cuando tu corazón se espanta y desfallece, piensa que cualquier asidero de esta tierra es apto para mantenerte en pie. Cristo se encarnó en ella y en ella te ofrece su mano amiga, si la sabes ver: en el lirio del campo o en el pájaro del bosque.


Punto 160. Dime, dime: eso... ¿es una amistad o es una cadena?

Contrapunto. ¿Qué amistad no encadena?


Punto 161. Haces un derroche de ternura. -Y te digo: caridad con tus prójimos, sí: siempre. -Pero -óyeme bien, alma de apóstol-, es de Cristo, y sólo para El, ese otro sentimiento que el Señor mismo ha puesto en tu pecho. -Además..., no es cierto que al descorrer algún cerrojo de tu corazón -siete cerrojos necesitas- más de una vez quedó flotando en tu horizonte sobrenatural la nubecilla de la duda..., y te preguntas, atormentado a pesar de tu pureza de intención: ¿no habré ido demasiado lejos en mis manifestaciones exteriores de afecto?

Contrapunto. Renunciando a la ternura no conseguirán tener alma de apóstol. Todo lo contrario. Marta y María podrían decimos mucho de esto. Una gran parte de la paternidad divina se descubre a partir de esta vivencia. ¡Cuántas veces la ausencia de un poco de calor, de una miaja de afecto, nos aleja para siempre de una persona! Si Dios es amor, también es ternura.


Punto 162. El corazón, a un lado. Primero, el deber. -Pero, al cumplir el deber, pon en ese cumplimiento el corazón: que es suavidad.

Contrapunto. No dejes jamás el corazón a un lado. Ama lo que tienes que hacer. Es peligroso abandonar unas cosas tan importantes.


Punto 163. Si tu ojo derecho te escandalizare..., arráncalo y tíralo lejos! - pobre corazón, que es el que te escandaliza! Apriétalo, estrújalo entre tus manos: no le des consuelos. -Y, lleno de una noble compasión, cuando los pida, dile despacio, como en confidencia: "Corazón, corazón en la Cruz!, corazón en la Cruz!"

Contrapunto. Las contorsiones contrahechas del corazón lo lastiman y no pueden canalizar sus aspiraciones. No estrujes nada dentro de ti mismo. Ábrete más bien a nuevos horizontes.


Punto 164. ¿Cómo va ese corazón? -No te me inquietes: los santos -que eran seres bien conformados y normales, como tú y como yo -sentían también esas "naturales" inclinaciones. Y si no las hubieran sentido, su reacción "sobrenatural" de guardar su corazón -alma y cuerpo- para Dios, en vez de entregarlo a una criatura, poco mérito habría tenido. Por eso, visto el camino, creo que la flaqueza del corazón no debe ser obstáculo para un alma decidida y "bien enamorada".

Contrapunto. ¿Tu corazón sufre vaharadas de depresión o de desazón? Nada nuevo. Los santos -que eran personas, pobres hombres como tú y yo- sentían también sus sacudidas. En el fondo nuestro mérito no procede de los obstáculos vencidos, sino de la intensidad de nuestra decisión y de nuestra constancia.


Punto 165. Tú... que por un amorcillo de la tierra has pasado por tantas bajezas, ¿de veras te crees que amas a Cristo y no pasas, por El!, esa humillación?

Contrapunto. Lo que Cristo te exige en conciencia ennoblece siempre. No pienses que te rebajas o que te humillas por mantenerte fiel a tu conciencia.


Punto 166. Me escribes: "Padre, tengo... dolor de muelas en el corazón". -No lo tomo a chacota, porque entiendo que te hace falta un buen dentista que te haga unas extracciones. Si te dejaras!...

Contrapunto. Me dices: "Tengo un dolor de muelas en el corazón; ¿cómo extirparlo, Padre?". Esto es un enfoque equivocado, amigo. Los dolores del corazón no se extraen corno una muela. Se trata de enamorarte de cosas grandes; las muelas podridas se echan entonces con toda facilidad.


Punto 167. "Ah, si hubiera roto al principio!", me has dicho. -Ojalá no tengas que repetir esa exclamación tardía.

Contrapunto. No te lamentes nunca de una actitud que tomaste en el pasado. Los acontecimientos no se pueden borrar. Pensar en eso es pensar en lo excusado. Corrige y perfecciona tu vida a partir de lo que eres y de donde estás. No sabemos nunca lo que nos espera después de tomar una decisión. Tener confianza en la vida es una bonita manera también de creer en Dios.


Punto 168. "Me hizo gracia que hable usted de la "cuenta" que le pedirá Nuestro Señor. No, para ustedes no será Juez -en el sentido austero de la palabra- sino simplemente Jesús". -Esta frase, escrita por un Obispo santo, que ha consolado más de un corazón atribulado, bien puede consolar el tuyo.

Contrapunto. No te fíes ni del obispo más santo, si te dice presuntuosamente que nuestro Señor no será un Juez para ti. Es posible que su conducta favorezca sus planes apostólicos, lo que no quiere decir que sean los planes de Dios. En este mundo todos somos culpables. Que te consuele sólo la presencia de Cristo y no los miedos de los hombres.


Punto 169. Te acogota el dolor porque lo recibes con cobardía. -Recíbelo, valiente, con espíritu cristiano: y lo estimarás como un tesoro.

Contrapunto. El dolor no se ha de recibir o acoger con cobardía o con valentía. Es un elemento sobrante, como el excremento de la vida.


Punto 170. Qué claro el camino!... Qué patentes los obstáculos!... Qué buenas armas para vencerlos!... -Y, sin embargo, cuántas desviaciones y cuántos tropiezos! ¿Verdad? -Es el hilillo sutil -cadena: cadena de hierro forjado-, que tú y yo conocemos, y que no quieres romper, la causa que te aparta del camino y que te hace tropezar y aun caer. -¿A qué esperas para cortarlo... y avanzar?

Contrapunto. No hay caminos del todo claros. Sospecha de los panoramas demasiado hermosos. Te los pintan al óleo. No son reales. En todas partes hay obstáculos ocultos que te obligarán a improvisar tu marcha hacia adelante.


Punto 171. El Amor... bien vale un amor!

Contrapunto. El Amor -no seas mezquino- vale mucho más que tu corazón. Vale toda una vida, matrimonial o celibataria.

Arriba

Anterior - Siguiente

Volver a Libros silenciados

Ir a la página principal

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?