Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Contrapuntos al camino del Opus Dei
Índice del libro
Prólogo
Carácter
Dirección
Oración
Pureza
Corazón
Mortificación
Penitencia
Examen
Propósitos
Escrúpulos
Presencia de Dios
Vida sobrenatural
Más de vida interior
Tibieza
Estudio
Formación
El plano de tu santidad
Amor de Dios
Caridad
Los medios
La Virgen
La Iglesia
Santa Misa
Comunión de los Santos
Devociones
Fe
Humildad
Obediencia
Pobreza
Discreción
Alegría
Otras virtudes
Tribulaciones
Lucha interior
Postrimerías
La voluntad de Dios
La gloria de Dios
Proselitismo
Cosas pequeñas
Táctica
Infancia espiritual
Vida de infancia
Llamamiento
El apóstol
El apostolado
Perseverancia
FIN DEL LIBRO
 
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CONTRAPUNTOS AL CAMINO DEL OPUS DEI
Autor: Mosén Josep Dalmau

ESCRÚPULOS

Punto 258. Rechaza esos escrúpulos que te quitan la paz. -No es de Dios lo que roba la paz del alma. Cuando Dios te visite sentirás la verdad de aquellos saludos: la paz os doy..., la paz os dejo..., la paz sea con vosotros..., y esto, en medio de la tribulación.

Contrapunto. No sofoques estos escrúpulos que te desazonan. Cuando no son mera hojarasca ni te quitan la paz interior, vienen de Dios. Sofocados es falsear tu conciencia.


Punto 259. Todavía los escrúpulos! -Habla con sencillez y claridad a tu Director. Obedece... y no empequeñezcas el Corazón amorosísimo del Señor.

Contrapunto. ¿Todavía los escrúpulos? Está visto que no has resuelto concienzudamente tu situación. No le creas ni al "director", si te hace ver que puedes comer y cenar con tranquilidad como hace la gente instalada, mientras dos de cada tres hombres en el mundo no pueden comer lo necesario. ¿Dónde queda la solidaridad y el Cuerpo Místico de Cristo?


Punto 260. Tristeza, apabullamiento. No me extraña: es la nube de polvo que levantó tu caída. Pero, basta!: ¿acaso el viento de la gracia no llevó lejos esa nube? Después, tu tristeza -si no la rechazas- bien podría ser la envoltura de tu soberbia. -¿Es qué te creías perfecto e impecable?

Contrapunto. ¿Apabullado, triste? No es de extrañar. ¿Como quieres sentirte en paz, si acabas de condenar a los pobres -predilectos de Cristo-, al justificar tu situación de privilegio económico y social? ¿No ves que aquí se esconde un afán de seguridad económica, que es un grave pecado delante de tanta miseria que nos circunda? ¿No ves que es orgullo puro creerte con más derecho que las 2000 personas que conoces, para ocupar este cargo que es tu vaca lechera?


Punto 261. Te prohíbo que pienses más en eso. -En cambio, bendice a Dios, que volvió la vida a tu alma.

Contrapunto. Te aconsejo que no apartes tu pensamiento de ciertos escrúpulos. Da gracias al Señor que te ha traído esta inquietud para salvarte de una "situación de injusticia".


Punto 262. No pienses más en tu caída. -Ese pensamiento, además de losa que te cubre y abruma, será fácilmente ocasión de próximas tentaciones. -Cristo te perdonó: olvídate del hombre viejo.

Contrapunto. No olvides tu ascenso de relámpago en el escalafón social. Hay subidas que son más bien ascensiones, y bajadas que son más bien caídas. Olvidado podría ser motivo de "prepararte" nuevos ascensos, que suelen ser peores que las más fatales caídas. Son un pecado casi siempre inconfesable.


Punto 263. No te desalientes. -Te he visto luchar...: tu derrota de hoy es entrenamiento para la victoria definitiva.

Contrapunto. No te desalientes. Tu lucha te libera. Un día las cosas se pondrán más fáciles y estarán al alcance de tu mano; entonces tu ayuda puede ser decisiva en esta etapa de justicia colectiva que el mundo tiene hoy planteada.


Punto 264. Te has portado bien..., aunque hayas caído así de hondo. -Te has portado bien, porque te humillaste, porque has rectificado, porque te has llenado de esperanza, y la esperanza te trajo de nuevo al Amor. -No pongas esa cara boba de pasmo: te has portado bien! -Te alzaste del suelo: "surge", resonó de nuevo la voz poderosa, "et ambula!": ahora, a trabajar!

Contrapunto. Te has portado bien... aunque hayas aceptado la situación de privilegio familiar que heredaste, con tal que no olvides que sigue siendo injusta. Esto te hará sentirte Incómodo espiritualmente y hará que te suban los colores a la cara cuando veas el mundo obrero lleno de necesidades. Y te humillará, porque tendrás que reconocer a menudo tu cobardía y tu comodidad, y cambiar de rumbo al fin.

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