Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Contrapuntos al camino del Opus Dei
Índice del libro
Prólogo
Carácter
Dirección
Oración
Pureza
Corazón
Mortificación
Penitencia
Examen
Propósitos
Escrúpulos
Presencia de Dios
Vida sobrenatural
Más de vida interior
Tibieza
Estudio
Formación
El plano de tu santidad
Amor de Dios
Caridad
Los medios
La Virgen
La Iglesia
Santa Misa
Comunión de los Santos
Devociones
Fe
Humildad
Obediencia
Pobreza
Discreción
Alegría
Otras virtudes
Tribulaciones
Lucha interior
Postrimerías
La voluntad de Dios
La gloria de Dios
Proselitismo
Cosas pequeñas
Táctica
Infancia espiritual
Vida de infancia
Llamamiento
El apóstol
El apostolado
Perseverancia
FIN DEL LIBRO
 
MENÚ DE LA WEB
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados

Documentos internos del Opus Dei

Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links

CONTRAPUNTOS AL CAMINO DEL OPUS DEI
Autor: Mosén Josep Dalmau

LA VIRGEN

Punto 492. El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza.

Contrapunto. Un amor excesivo o extralimitado a nuestra Madre, por muy madre que sea, puede bloquear la madurez y la expansión de nuestra fe. Estar pegado a las faldas de la madre desquicia -según los psicólogos- la vida emocional del hijo adulto.


Punto 493. Ama a la Señora. Y Ella te obtendrá gracia abundante para vencer en esta lucha cotidiana. -Y no servirán de nada al maldito esas cosas perversas, que suben y suben, hirviendo dentro de ti, hasta querer anegar con su podredumbre bienoliente los grandes ideales, los mandatos sublimes que Cristo mismo ha puesto en tu corazón. -" Serviam!"

Contrapunto. Ama a la Madre de Dios. ¿Por qué no? Pero recuerda que un amor absorbente es un amor enfermizo, que en vez de ayudar a vivir perjudica. (El amor es una actitud, no una función.) No es que amar mucho a alguien capacite para amar bien a todos, sino al contrario, sólo aquel que sabe amar bien y estar en buena relación con el mundo y con las personas es capaz de amar bien a alguien.


Punto 494. Sé de María y serás nuestro.

Contrapunto. En todo caso, amar a María es no ser exclusivamente de nadie.


Punto 495. A Jesús siempre se va y se "vuelve" por María.

Contrapunto. "A Jesús siempre se va y se vuelve por María", es una frase que ha llegado hasta nosotros por pura casualidad, como al que le toca la quiniela: sin demasiada relación entre la causa y el efecto.


Punto 496. Cómo gusta a los hombres que les recuerden su parentesco con personajes de la literatura, de la política, de la milicia, de la Iglesia!... -Canta ante la Virgen Inmaculada, recordándole: Dios te salve, María, hija de Dios Padre: Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo: Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo... Más que tú, sólo Dios!

Contrapunto. A los hombres les gusta recordar su parentesco con los grandes personajes históricos, ostentar sus títulos de nobleza... pero no deja de ser una señal de inmadurez o de infantilismo. Sería ingenuo querer recordar a María que es Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo. No lo necesita; ya lo sabe.


Punto 497. Di: Madre mía -tuya, porque eres suyo por muchos títulos-, que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús.

Contrapunto. ¿No crees que querer valerte de la influencia de María de cara a Cristo o a Dios Padre es aceptar como una virtud un defecto instalado en nuestra sociedad, que llamamos enchufismo? Dios es mucho más serio, no es un pelele. A esta manera de pensar los sabios la llaman antropomorfismo, que quiere decir proyectar en la vida divina el talante de los hombres. Dios es "otra cosa", y hace salir el mismo sol para buenos y malos.


Punto 498. Todos los pecados de tu vida parece como si se pusieran de pie. -No desconfíes. -Por el contrario, llama a tu Madre Santa María, con fe y abandono de niño. Ella traerá el sosiego a tu alma.

Contrapunto. Cierto, hay momentos en la vida en los que parece que nuestras culpas se ponen de pie y nos amenazan. Pero ni siquiera en estos momentos puedes tomar un aire de niño mimado delante de su madre. Responsabilízate de tus pecados como un hombre. Sólo así pueden ser dignamente perdonados.


Punto 499. María Santísima, Madre de Dios, pasa inadvertida, como una más entre las mujeres de su pueblo. -Aprende de Ella a vivir con "naturalidad".

Contrapunto. Es un decir esto de que la Madre de Dios pasó inadvertida. No lo creas. Unos magos vinieron a visitada; marchó exiliada a Egipto; alguien proclamó públicamente: "Bendito el vientre que te llevó"; estuvo al pie de la cruz de . un sentenciado famoso... ¿Crees que pasó inadvertida? La naturalidad es una virtud pero no está desvinculada de ser o no ser conocido. Cristo era muy natural en su trato y no se puede decir que pasase inadvertido.


Punto 500. Lleva sobre tu pecho el santo escapulario del Carmen. -Pocas devociones -hay muchas y muy buenas devociones marianas- tienen tanto arraigo entre los fieles, y tantas bendiciones de los Pontífices. -Además es tan maternal ese privilegio sabatino!

Contrapunto. Ha llegado tal vez el momento histórico de no dar mucha importancia a llevar escapulario s sobre el pecho o filacteria s sobre la frente. A Cristo se le lleva dentro. Y si está dentro, ya se hará notar fuera. Puedes estar seguro que María no era partidaria de exhibiciones sectarias.


Punto 501. Cuando te preguntaron qué imagen de la Señora te daba más devoción, y contestaste -como quien lo tiene bien experimentado- que todas, comprendí que eras un buen hijo: por eso te parecen bien -me enamoran, dijiste- todos los retratos de tu Madre.

Contrapunto. Me parecería una respuesta propia de un buen cristiano postconciliar, si dijeras: "No hay ninguna imagen de la Madre de Dios que me dé devoción; amo a María; fue una mujer profundamente religiosa y comprometida; pero devoción, lo que se dice devoción... no hay imagen que me la dé".


Punto 502. María, Maestra de oración. -Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y cómo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. -Y cómo logra. -Aprende.

Contrapunto. María nos enseña a orar; mírala en Caná. Cree en aquello que quiere. Lo comunica a su Hijo, dice a los criados que preparen las tinajas, que hagan lo que Cristo les diga, etc. El milagro lo hace ella. La oración, un deseo convertido en acción... y se hace el milagro.


Punto 503. Soledad de María. Sola! -Llora, en desamparo. -Tú y yo debemos acompañar a la Señora, y llorar también: porque a Jesús le cosieron al madero, con clavos, nuestras miserias.

Contrapunto. María no se sintió jamás sola. Comprendió que Cristo la dejara y vivió esta separación sin perder su compañía. Un cristiano tampoco se siente solo; como mínimo, el espíritu de Dios lo acompaña en su testimonio.


Punto 504. La Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, aquietará tu corazón, cuando te haga sentir que es de carne, si acudes a Ella con confianza.

Contrapunto. Lo que nos salva no es amar mucho a María, sino amar mucho y bien a todos en Dios.


Punto 505. El amor a la Señora es prueba de buen espíritu, en las obras y en las personas singulares. -Desconfía de la empresa que no tenga esa señal.

Contrapunto. Poner la devoción a la Madre de Dios por encima de todo es señal de espíritu mojigato en personas o empresas que tengan esta señal.


Punto 506. La Virgen Dolorosa. Cuando la contemples, ve su Corazón: es una Madre con dos hijos, frente a frente: El... y tú.

Contrapunto. Dolorosa. Cuando la mires fíjate en su corazón: Procura no ser tan simple que te pongas a ti mismo y a ella solos al pie de la cruz. María es una mujer más seria; sufre por el amor de todos los hombres.


Punto 507. Qué humildad, la de mi Madre Santa María! -No la veréis entre las palmas de Jerusalén, ni -fuera de las primicias de Caná- a la hora de los grandes milagros. -Pero no huye del desprecio del Gólgota: allí está, "juxta crucem Jesu" -junto a la cruz de Jesús, su Madre.

Contrapunto. La humildad auténtica no consiste en huir de las situaciones gozosas, como la del día de Ramos y escoger en cambio las angustiosas, como la del Viernes Santo. Consiste en ser uno mismo en un sitio y en otro, sin dejarse llevar por las circunstancias. Si María estuvo al pie de la cruz, es porque también supo estar en una boda en Caná de Galilea.


Punto 508. Admira la reciedumbre de Santa María: al pie de la Cruz, con el mayor dolor humano -no hay dolor como su dolor-, llena de fortaleza. -Y pídele de esa reciedumbre, para que sepas también estar junto a la Cruz.

Contrapunto. No exageremos: ¿Me quieres decir qué madre no es capaz de estar junto a su hijo en los momentos de mayor abandono? A menudo la grandeza de una persona -como María- es precisamente vivir la normalidad.


Punto 509. María, Maestra del sacrificio escondido y silencioso! -Vedla, casi siempre oculta, colaborar con el Hijo: sabe y calla.

Contrapunto. María no es ejemplo de sacrificio escondido y silencioso. No es que sabe y calla, sino que sabe y hace. Quien oculta los sacrificios es un ser tan estrafalario y embrollado como el que exhibe fanfarronamente sus propias cualidades. No es cuestión de ocultar ni de exhibir nada; se trata sencillamente de vivir en contra de falsas humildades como de hueras grandezas; mejor dicho, al margen de estas extremosidades enfermizas.


Punto 510. ¿Veis con qué sencillez? -"Ecce ancilla!..." -Y el Verbo se hizo carne. -Así obraron los santos: sin espectáculo. Si lo hubo, fue a pesar de ellos.

Contrapunto. La respuesta "he aquí la esclava del Señor" no fue ni sencilla ni cándida; fue un serio compromiso, una valiente decisión. En virtud de esta valentía, la vida de los santos es siempre espectacular y discutida.


Punto 511. "Ne timeas, Maria!" - No temas, María!... -Se turbó la Señora ante el Arcángel. - Para que yo quiera echar por la borda esos detalles de modestia, que son salvaguarda de mi pureza!

Contrapunto. "No temas, María". Supongo que no creerás que era temor a perder su pureza. La pureza no es patrimonio de la virginidad, sino también un atributo de un sano uso de la sexualidad. Sería ridículo que no le diera miedo el compromiso de ser Madre de Dios con todo el riesgo misterioso que esto llevaba consigo, y le diera en cambio el perder su virginidad. Esto último lo tuvo por añadidura.


Punto 512. Oh Madre, Madre!: con esa palabra tuya -"fiat"- nos has hecho hermanos de Dios y herederos de su gloria. - Bendita seas!

Contrapunto. No creas frívolamente que el "sí" de María nos ha resuelto todo aquello referente a nuestra filiación divina; este asunto continúa siendo fundamentalmente nuestro, tuyo y mío. Es de tontainas quedarse en cantos y alabanzas de "bendita, bendita, bendita".


Punto 513. Antes, solo, no podías... -Ahora, has acudido a la Señora, y, con Ella, qué fácil!

Contrapunto. Antes, solo, no podías... Después, con Ella... tampoco. ¡Es una amarga experiencia! María no es un comodín que sirve tanto para una cosa como para otra. No te dejes engañar. Las cosas que valen, cuestan, y la santidad es una de éstas.


Punto 514. Confía. -Vuelve. -Invoca a la Señora y serás fiel.

Contrapunto. Hay que poner muchas más cosas en juego, para ser fiel a Dios, que una simple devoción mariana. Palabra.


Punto 515. ¿Que por momentos te faltan las fuerzas? -¿Por qué no se lo dices a tu Madre: "consolatrix afflictorum, auxilium christianorum..., Spes nostra, Regina apostolorum"?

Contrapunto. Cuando te encuentres en situaciones difíciles, en las que te faltan las fuerzas, no recites, por favor, latinajos, por muy marianos que sean; saca fuerzas, mejor, de tú fe.


Punto 516. Madre! -Llámala fuerte, fuerte. -Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha.

Contrapunto. Un hombre hecho y derecho no se refugia en su madre, cuenta con ella y... vale. Las ternuras y las caricias de la madre infantilizan al adulto. Tenemos que evitar ser unos niños de teta; la madre es la que necesita las atenciones y las ternuras del hijo. No hay que invertir constantemente las cosas.

Arriba

Anterior - Siguiente

Volver a Libros silenciados

Ir a la página principal

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?