Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Contrapuntos al camino del Opus Dei
Índice del libro
Prólogo
Carácter
Dirección
Oración
Pureza
Corazón
Mortificación
Penitencia
Examen
Propósitos
Escrúpulos
Presencia de Dios
Vida sobrenatural
Más de vida interior
Tibieza
Estudio
Formación
El plano de tu santidad
Amor de Dios
Caridad
Los medios
La Virgen
La Iglesia
Santa Misa
Comunión de los Santos
Devociones
Fe
Humildad
Obediencia
Pobreza
Discreción
Alegría
Otras virtudes
Tribulaciones
Lucha interior
Postrimerías
La voluntad de Dios
La gloria de Dios
Proselitismo
Cosas pequeñas
Táctica
Infancia espiritual
Vida de infancia
Llamamiento
El apóstol
El apostolado
Perseverancia
FIN DEL LIBRO
 
MENÚ DE LA WEB
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados

Documentos internos del Opus Dei

Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links

CONTRAPUNTOS AL CAMINO DEL OPUS DEI
Autor: Mosén Josep Dalmau

LA IGLESIA

Punto 517. "Et unam, sanctam, catholicam et apostolicam Ecclesiam!..." Me explico esa pausa tuya, cuando rezas, saboreando: creo en la Iglesia, Una, Santa, -Católica y Apostólica...

Contrapunto. Me explico que reprimas tu entusiasmo cuando recitas "creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica" y tengas el pensamiento inquieto en torno a la susodicha frase. No la cantamos así porque la creemos de esta manera. Creemos que ha de ser así y luchamos por hacerla una realidad.


Punto 518. Qué alegría, poder decir con todas las veras de mi alma: amo a mi Madre la Iglesia santa!

Contrapunto. No artificialices tu fe creyendo que todo lo que hay en la Iglesia es santo. Dios sólo es santo del todo. Nosotros, los cristianos, mucho -pero mucho- menos. Y la Iglesia somos todos.


Punto 519. Ese grito -"serviam!"- es voluntad de "servir" fidelísimamente, aun a costa de la hacienda, de la honra y de la vida, a la Iglesia de Dios.

Contrapunto. y porque no todo es santo, ni mucho menos, en la Iglesia. No es lo mismo servir a ella que a Dios. Dar la hacienda a la Iglesia puede ser una mala faena; en cambio, servir a Dios exige sin excepción poner la hacienda al servicio de los otros y, de alguna manera, perderla.


Punto 520. Católico, Apostólico, Romano! -Me gusta que seas muy romano. Y que tengas deseos de hacer tu "romería", "videre Petrum", para ver a Pedro.

Contrapunto. Católicos, apostólicos y romanos son sólo un sector de españoles más papistas que el Papa. El verdadero católico es neoyorquino, moscovita, pekinés, parisiense, barcelonés o madrileño, entre otras cosas. Balmes es un buen ejemplo, con su libro Pius IX, de un católico no vaticanista. Le hicieron sufrir de lo lindo los papistas.


Punto 521. Qué bondad la de Cristo al dejar a su Iglesia los Sacramentos! -Son remedio para cada necesidad. -Venéralos y queda, al Señor y a su Iglesia, muy agradecido.

Contrapunto. Los sacramentos -la misma Iglesia es el gran sacramento- son la expresión de la presencia y de la permanencia de Cristo entre nosotros. No son un remedio mágico para cada necesidad. Son un simple instrumento de comunicación entre el hombre y Dios. Ni más ni menos.


Punto 522. Ten veneración y respeto por la Santa Liturgia de la Iglesia y por sus ceremonias particulares. -Cúmplelas fielmente. -¿No ves que los pobrecitos hombres necesitamos que hasta lo más grande y noble entre por los sentidos?

Contrapunto. Distingue bien tu fe de las ceremonias y ritos de la Iglesia, no sea que confundiéndolo todo, cambiemos la fe cuando cambie la liturgia. Más te diría: no seas muy partidario de ceremonias. Los hombres tenemos muchos defectos, pero no somos tan desgraciados como para que nos tengan que aplicar piezas ortopédicas a diestra y siniestra, para avanzar hacia Dios.


Punto 523. Canta la Iglesia -se ha dicho- porque hablar no sería bastante para su plegaria. -Tú, cristiano -y cristiano escogido-, debes aprender a cantar litúrgicamente.

Contrapunto. Y te diría también que lo de menos es el canto litúrgico; lo de menos es el bla, bla, bla de la liturgia. Lo demás -y es la único necesario que da valor a todo lo restante- es la fe en el Cristo vivo.


Punto 524. Hay que romper a cantar!, decía un alma enamorada, después de ver las maravillas que el Señor obraba por su ministerio. -Y yo te repito el consejo: canta! Que se desborde en armonías tu agradecido entusiasmo por tu Dios.

Contrapunto. "Hay que romper a cantar", decía un alma enamorada, después de ver las maravillas que el Señor obraba por su ministerio. Henos aquí con una desviación espiritualista. No son precisamente cantos los que faltan en los templos católicos; faltan... las obras, la correspondencia de compromisos a estas maravillas.


Punto 525. Ser "católico" es amar a la Patria, sin ceder a nadie mejora en ese amor. Y, a la vez, tener por míos los afanes nobles de todos los países. Cuántas glorias de Francia son glorias mías! Y, lo mismo, muchos motivos de orgullo de alemanes, de italianos, de ingleses..., de americanos y asiáticos y africanos son también mi orgullo. - Católico!: corazón grande, espíritu abierto.

Contrapunto. Ser "católico" ha ido acompañado muchas veces con la estrechez de corazón, con el deseo de morir por la patria, en contra de los hombres y de los pueblos que habitan otras patrias. ¡Mira los ejemplos! Piensa "cristianamente", y ama al pueblo -muriendo si es preciso por él-, tu patria verdadera. Un cristiano antes que otra cosa es un apátrida; sólo partiendo de aquí se puede defender todo posible nacionalismo. Y a me entiendes. Mala señal si te tienen que repetir que "católico" quiere decir corazón grande y espíritu abierto; significa que prácticamente no lo quiere decir.


Punto 526. Si no tienes veneración suma por el estado sacerdotal y el religioso, no es cierto que ames a la Iglesia de Dios.

Contrapunto. Si no tienes una veneración suma por el estado seglar -este "sacerdocio real" del que hablaba el apóstol san Pedro-, no es cierto que perteneces a la Iglesia conciliar.


Punto 527. Aquella mujer que en casa de Simón el leproso, en Betania, unge con rico perfume la cabeza del Maestro, nos recuerda el deber de ser espléndidos en el culto de Dios. -Todo el lujo, la majestad y la belleza me parecen poco. -Y contra los que atacan la riqueza de vasos sagrados, ornamentos y retablos, se oye la alabanza de Jesús: "opus enim bonum operata est in me" -una buena obra ha hecho conmigo.

Contrapunto. ¿No crees que es un atentado contra el espíritu de Dios embrollar el culto de lujo, de magnificencia, demajestad y de riqueza cuando Cristo se despojó de todo esto en su vida? ¿No es de una miopía delirante ignorar la austeridad y la pobreza de Cristo y vedo cargado de frivolidades lujosas, porque un día -¡un solo día!- permitió que una mujer le lavase los pies con un rico perfume? Son ganas de enredar las cosas.

Arriba

Anterior - Siguiente

Volver a Libros silenciados

Ir a la página principal

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?