Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Contrapuntos al camino del Opus Dei
Índice del libro
Prólogo
Carácter
Dirección
Oración
Pureza
Corazón
Mortificación
Penitencia
Examen
Propósitos
Escrúpulos
Presencia de Dios
Vida sobrenatural
Más de vida interior
Tibieza
Estudio
Formación
El plano de tu santidad
Amor de Dios
Caridad
Los medios
La Virgen
La Iglesia
Santa Misa
Comunión de los Santos
Devociones
Fe
Humildad
Obediencia
Pobreza
Discreción
Alegría
Otras virtudes
Tribulaciones
Lucha interior
Postrimerías
La voluntad de Dios
La gloria de Dios
Proselitismo
Cosas pequeñas
Táctica
Infancia espiritual
Vida de infancia
Llamamiento
El apóstol
El apostolado
Perseverancia
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CONTRAPUNTOS AL CAMINO DEL OPUS DEI
Autor: Mosén Josep Dalmau

EL PLANO DE TU SANTIDAD

Punto 387. El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza.

Contrapunto. El plano de santidad que nos ofrece el Señor no puede estar determinado por estos tres puntos: la santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza. Tres cosas que no pueden ser santas, como no puede el fuego mojar.


Punto 388. Una cosa es la santa desvergüenza y otra la frescura laica.

Contrapunto. Una cosa es la santa desvergüenza, que es siempre una provocación o un desafío, y otra la frescura laica, que es espontánea y sencilla.


Punto 389. La santa desvergüenza es una característica de la "vida de infancia". Al pequeño, no le preocupa nada. -Sus miserias, sus naturales miserias, se ponen de relieve sencillamente, aunque todo el mundo le contemple... Esa desvergüenza, llevada a la vida sobrenatural, trae este raciocinio: alabanza, menosprecio...: admiración, burla...: honor, deshonor...: salud, enfermedad...: riqueza, pobreza...: hermosura, fealdad... Bien; y eso... ¿qué?

Contrapunto. El niño no puede ser un desvergonzado, porque no ha conocido aún la vergüenza y la malicia. Sus actos son espontáneos, desenfadados, sinceros, honestos. Pero la santa desvergüenza en la vida adulta, por muy sobrenatural que se quiera, lleva indefectiblemente al desprecio de los "buenos". y con sobrada razón.


Punto 390. Ríete del ridículo. -Desprecia el qué dirán. Ve y siente a Dios en ti mismo y en lo que te rodea. Así acabarás por conseguir la santa desvergüenza que precisas, oh paradoja!, para vivir con delicadeza de caballero cristiano.

Contrapunto. Ten miedo al ridículo. Cuando lo notes, es señal de que vives fingidamente. No darías un paso en falso, si las cosas las hicieras bien, sin segundas intenciones. "Sí, sí; no, no", dijo Jesucristo. Todo lo demás es desvergüenza. y no santa.


Punto 391. ¿Si tienes la santa desvergüenza, qué te importa del "qué habrán dicho" o del "qué dirán"?

Contrapunto. Si despliegas como una bandera tu santa desvergüenza, sábete que ofendes o provocas a los que no piensan como tú. Tenlos en cuenta y respétalos. Y avergüénzate de querer dar lecciones.


Punto 392. Convéncete de que el ridículo no existe para quien hace lo mejor.

Contrapunto. Convéncete que el ridículo sólo existe cuando alguien tiene la pretensión de ser y de hacer lo mejor.


Punto 393. Un hombre, un... caballero transigente, volvería a condenar a muerte a Jesús.

Contrapunto. Un hombre, un... caballero intransigente volvería a condenar a la mujer adúltera. Y Cristo, ya ves, la perdonó.


Punto 394. La transigencia es señal cierta de no tener la verdad. -Cuando un hombre transige en cosas de ideal, de honra o de Fe, ese hombre es un... hombre sin ideal, sin honra y sin Fe.

Contrapunto. La transigencia es una señal cierta del respeto y del amor al pensamiento y a la vida de nuestros hermanos. Transigir en las propias opiniones en un momento determinado puede ser prueba de una profunda sencillez.


Punto 395. Aquel hombre de Dios, curtido en la lucha, argumentaba así: ¿Que no transijo? Claro!: porque estoy persuadido de la verdad de mi ideal. En cambio, usted es muy transigente...: ¿le parece que dos y dos sean tres y medio? -¿No?..., ¿ni por amistad cede en tan poca cosa? - Es que, por primera vez, se ha persuadido de tener la verdad... y se ha pasado a mi partido!

Contrapunto. Los hombres de Dios curtidos en la lucha como un Juan XXIII argumentan así: ¡Transige un poco, hombre! ¡No seas cazurro! Tienes que admitir algún coeficiente de error en tus ideales. ¿No dices que los otros no tienen toda la razón? ¿Por qué has de tenerla precisamente tú? No seas intransigente y escucha. La cazurrería no lleva a ninguna parte.


Punto 396. La santa intransigencia no es intemperancia.

Contrapunto. La intransigencia que se califica de santa es en el fondo pura intemperancia. Los nombres bonitos no hacen al caso.


Punto 397. Sé intransigente en la doctrina y en la conducta. -Pero sé blando en la forma. -Maza de acero poderosa, envuelta en funda acolchada. Sé intransigente, pero no seas cerril.

Contrapunto. Lo mismo que no se usa un martillo de acero metido en una funda acolchada, tampoco -y no es pura hipocresía- se puede seguir siendo intransigente en el modo de pensar y en la conducta, sin admitir alguna salvedad del interlocutor y al mismo tiempo ser delicado en la forma. La delicadeza tiene que aceptar, al menos, algunas afirmaciones del contrario. No hay nada que no contenga alguna pizca de verdad.


Punto 398. La intransigencia no es intransigencia a secas: es "la santa intransigencia". No olvidemos que también hay una "santa coacción".

Contrapunto. La santa intransigencia tiene unos grados más de malicia o de falsa seguridad que la intransigencia a secas. Y si la coacción es siempre mala, la santa coacción es pésima. ¿La has encontrado acaso en algún sitio del Evangelio?


Punto 399. Si, por salvar una vida terrena, con aplauso de todos, empleamos la fuerza para evitar que un hombre se suicide..., ¿no vamos a poder emplear la misma coacción -la santa coacción- para salvar la Vida (con mayúscula) de muchos que se obstinan en suicidar idiotamente su alma?

Contrapunto. Si, en un mal momento, alguien quiere suicidarse, nosotros podemos evitarlo empleando nuestra fuerza. Pero, en cambio, tenemos prohibido emplear la coacción con aquellos que se entercan en ir por caminos que nosotros creemos equivocados. Si no... ¿qué diablos querría decir "respetar la libertad de conciencia?


Punto 400. Cuántos crímenes se cometen en nombre de la justicia! Si tú vendieras armas de fuego y alguien te diera el precio de una de ellas, para matar con esa arma a tu madre, ¿se la venderías?... Pues ¿acaso no te daba su justo precio?... -Catedrático, periodista, político, hombre de diplomacia: meditad.

Contrapunto. ¡De cuántas desgracias se ha salvado el hombre en nombre de la justicia! Peón, mecánico, jornalero del campo, empleado de banca, no dudéis en pronunciar con frecuencia esta bendita palabra. Ella os ha de salvar.


Punto 401. Dios y audacia! -La audacia no es imprudencia. -La audacia no es osadía.

Contrapunto. La audacia y la osadía son como golpes de sable. Y esto no encaja con el Espíritu de Dios que es continua sencillez insobornable.


Punto 402. No pidas a Jesús perdón tan sólo de tus culpas: no le ames con tu corazón solamente... Desagráviale por todas las ofensas que le han hecho, le hacen y le harán..., ámale con toda la fuerza de todos los corazones de todos los hombres que más le hayan querido. Sé audaz: dile que estás más loco por El que María Magdalena, más que Teresa y Teresita..., más chiflado que Agustín y Domingo y Francisco, más que Ignacio y Javier.

Contrapunto. Todas las culpas de los hombres son de alguna manera tuyas. Todos los actos de amor que se hacen en el mundo son de algún modo tuyos. Partiendo de esto, puedes decirte a ti mismo, y decir a Cristo, que tu grandeza consiste en no parecerte a ninguno. Ni a María Magdalena, ni a Teresa, ni a Agustín, ni a Domingo, ni a Francisco, ni a Ignacio ni a Javier. Cada uno de nosotros es un ser inédito. También en la santidad.


Punto 403. Ten todavía más audacia y, cuando necesites algo, partiendo siempre del "Fiat", no pidas: di "Jesús, quiero esto o lo otro", porque así piden los niños.

Contrapunto. Conserva siempre tu sencillez. y cuando de súbito se te presente un obstáculo, es normal que tengas miedo -como hombre que eres- de no salir airoso. Y entonces, que tu compromiso tenga la fuerza de una oración.


Punto 404. Has fracasado! -Nosotros no fracasamos nunca. -Pusiste del todo tu confianza en Dios. -No perdonaste, luego, ningún medio humano. Convéncete de esta verdad: el éxito tuyo -ahora y en esto- era fracasar. -Da gracias al Señor y a comenzar de nuevo!

Contrapunto. No creas mucho a los que te elogian aduladoramente y a los que te dicen que eres un tío estupendo. Reconoce que has fracasado muchas veces. Es saludable. El que no reconoce nunca sus fracasos, es un memo.


Punto 405. ¿Que has fracasado? -Tú -estás bien convencido- no puedes fracasar. No has fracasado: has adquirido experiencia. - Adelante!

Contrapunto. ¿Por qué habrá siempre gente predispuesta a negar la evidencia? Si el fracaso es adquirir experiencia, es también una prueba más de nuestras limitaciones.


Punto 406. Aquello fue un fracaso, un desastre: porque perdiste nuestro espíritu. -Ya sabes que, con miras sobrenaturales, el final (¿victoria?, ¿derrota?, bah!) sólo tiene un nombre: éxito.

Contrapunto. No consientas que te digan que los desastres dejan de serlo cuando se miran sobrenaturalmente. De otro modo, no tendríamos que preocuparnos de acertar. Hiciéramos lo que quisiéramos, siempre daríamos en el blanco. Ahora bien, un fracaso, por gordo que sea, no ha de desmoronar la vida de ningún cristiano de verdad.


Punto 407. No confundamos los derechos del cargo con los de la persona. -Aquéllos no pueden ser renunciados.

Contrapunto. No hay ninguna diferencia entre los derechos del cargo y los derechos de la persona. A ambos se puede renunciar. Demasiadas veces nos escudamos en el cargo para mantener enhiesto nuestro inmovilismo personal.


Punto 408. Santurrón es a santo, lo que beato a piadoso: su caricatura.

Contrapunto. ¿Te has fijado que las frases "es un santo" o "es muy piadoso" son sinónimos de poca virilidad?


Punto 409. No pensemos que valdrá de algo nuestra aparente virtud de santos, si no va unida a las corrientes virtudes de cristianos. -Esto sería adornarse con espléndidas joyas sobre los paños menores.

Contrapunto. Nuestros "santos" no tienen, por desgracia, virtudes corrientes. Por esto, un hombre de fe auténtica tiene muy pocas cosas comunes con estos cristianos corrientes.


Punto 410. Que tu virtud no sea una virtud sonora.

Contrapunto. Tu virtud será sonora o no será. No te fíes de las cosas grandes que no suenan.


Punto 411. Muchos falsos apóstoles, a pesar de ellos, hacen bien a la masa, al pueblo, por la virtud misma de la doctrina de Jesús que predican, aunque no la practiquen. Pero no se compensa, con este bien, el mal enorme y efectivo que producen matando almas de caudillos, de apóstoles, que se apartan, asqueadas, de quienes no hacen lo que enseñan a los demás. Por eso, si no quieren llevar una vida íntegra, no deben ponerse jamás en primera fila, como jefes de grupo, ni ellos, ni ellas.

Contrapunto. Ningún apóstol impresiona tanto hasta el punto de convertir sólo por lo que dice, sino por lo que hace. Y el pueblo es todavía más insensible que los "(espíritus selectos" a la colección de meras palabras.


Punto 412. Que el fuego de tu Amor no sea un fuego fatuo. -Ilusión, mentira de fuego, que ni prende en llamaradas lo que toca, ni da calor.

Contrapunto. Que el fuego de tu amor no sea tan abrasador, que queme desde el primer momento al que lo toque. La gente se escabullirá en cuanto te vea de lejos.


Punto 413. El "non serviam" de Satanás ha sido demasiado fecundo. -¿No sientes el impulso generoso de decir cada día, con voluntad de oración y de obras, un "serviam" - te serviré, te seré fiel!- que supere en fecundidad a aquel clamor de rebeldía?

Contrapunto. Aquella rebelión angélica del "no te serviré" no puede tener eco entre los hombres. Nosotros somos más débiles e ignorantes que rebeldes. Por esto Cristo ha salvado a los hombres y no a los ángeles.


Punto 414. Qué pena, un "hombre de Dios" pervertido! -Pero cuánta más pena, un "hombre de Dios" tibio y mundano!

Contrapunto. No hay un solo hombre, cristiano o no, que no dé pena de alguna manera. No te consideres, tú, por cuatro cosas brillantes que tienes, muy lejos del retrato del "pobre hombre".


Punto 415. No hagas mucho caso de lo que el mundo llama victorias o derrotas. - Sale tantas veces derrotado el vencedor!

Contrapunto. Preocúpate por saber por qué has fracasado o por qué las cosas te han salido bien. No te dejes llevar por simples intuiciones. Vale la pena prevenir posibles derrotas.


Punto 416. "Sine me nihil potestis facere!" Luz nueva, mejor, resplandores nuevos, para mis ojos, de esa Luz Eterna, que es el Santo Evangelio. -¿Pueden extrañarme "mis"... tonterías? -Meta yo a Jesús en todas mis cosas. Y, entonces, no habrá tonterías en mi conducta: y, si he de hablar con propiedad, no diré más mis cosas, sino "nuestras cosas".

Contrapunto. No pienses que es tan fácil meter a Cristo en todas tus cosas. Entronizar un Sagrado Corazón en una casa no quiere decir que reine allí de verdad. Organizar una guerra en nombre de Cristo no quiere decir que sea por eso cristiana. Dicen que hay jerarcas de la Iglesia que creen sentir el aletea del Espíritu Santo, y no sienten sino los pájaros de su cabeza. Como ves, es fácil que, a pesar de todo, tengas que seguir mucho tiempo con tus majaderías a cuestas.

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