Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Contrapuntos al camino del Opus Dei
Índice del libro
Prólogo
Carácter
Dirección
Oración
Pureza
Corazón
Mortificación
Penitencia
Examen
Propósitos
Escrúpulos
Presencia de Dios
Vida sobrenatural
Más de vida interior
Tibieza
Estudio
Formación
El plano de tu santidad
Amor de Dios
Caridad
Los medios
La Virgen
La Iglesia
Santa Misa
Comunión de los Santos
Devociones
Fe
Humildad
Obediencia
Pobreza
Discreción
Alegría
Otras virtudes
Tribulaciones
Lucha interior
Postrimerías
La voluntad de Dios
La gloria de Dios
Proselitismo
Cosas pequeñas
Táctica
Infancia espiritual
Vida de infancia
Llamamiento
El apóstol
El apostolado
Perseverancia
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CONTRAPUNTOS AL CAMINO DEL OPUS DEI
Autor: Mosén Josep Dalmau

INFANCIA ESPIRITUAL

Punto 852. Procura conocer la "vía de infancia espiritual", sin "forzarte" a seguir ese camino. -Deja obrar al Espíritu Santo.

Contrapunto. "Procura abandonar la vía de infancia espiritual". Sin "forzarte", eso sí. Demasiado tiempo ha vivido el hombre en un ambiente infantil. Hay que pensar ya en abrir rutas de espiritualidad adulta.


Punto 853. Camino de infancia. -Abandono. -Niñez espiritual. -Todo esto no es una bobería, sino una fuerte y sólida vida cristiana.

Contrapunto. Camino de infancia. Abandono. Niñez espiritual. El hombre ha tomado ya la iniciativa y no puede abandonarla sin traicionarse a sí mismo.


Punto 854. En la vida espiritual de infancia las cosas que dicen o hacen los "niños" nunca son niñerías y puerilidades.

Contrapunto. Las cosas que dicen los niños con relación a la vida espiritual suelen ser puras niñerías y soberanas puerilidades. ¿Qué saben ellos aún del pecado del hombre y de la lucha titánica por salvado?


Punto 855. La infancia espiritual no es memez espiritual, ni "blandenguería": es camino cuerdo y recio que, por su difícil facilidad, el alma ha de comenzar y seguir llevada de la mano de Dios.

Contrapunto. Después de los descubrimientos de Freud, el hombre es capaz de liberarse muchas veces de sus represiones emocionales, y ve abiertas las puertas hacia una madurez y una autonomía que tenía cerradas hasta ahora. El "camino de infancia)} -ya lo dice la misma expresión- radica en las dependencias profundas emocionales infantiles que persisten en la edad adulta. Ya hace tiempo que pasamos el Rubicón. Más que de infancia espiritual hemos de hablar de espiritualidad adulta. ¡Ya está bien de historias!


Punto 856. La infancia espiritual exige la sumisión del entendimiento, más difícil que la sumisión de la voluntad. -Para sujetar el entendimiento se precisa, además de la gracia de Dios, un continuo ejercicio de la voluntad, que niega, como niega a la carne, una y otra vez y siempre, dándose, por consecuencia, la paradoja de que quien sigue el "Caminito de infancia", para hacerse niño, necesita robustecer y virilizar su voluntad.

Contrapunto. La infancia espiritual exige la sumisión del entendimiento, entre otras cosas. ¿Pero se puede frenar el pensamiento honestamente desde fuera por una fuerza ajena a su naturaleza? ¿No es un fenómeno vital de dialéctica interna? El diálogo promulgado universalmente por el Concilio hace seis años, ¿no puso en rodaje unas fuerzas de iniciativa, contrarias a la sumisión por simple autoridad gubernamental? La fuerza de la voluntad no puede estar destinada a sofocar o a sujetar el entendimiento por sus caminos de lógica. Algo muy diverso está exigiendo una vida de espiritualidad adulta.


Punto 857. Ser pequeño: las grandes audacias son siempre de los niños. -¿Quién pide... la luna? -¿Quién no repara en peligros para conseguir su deseo? "Poned" en un niño "así", mucha gracia de Dios, el deseo de hacer su Voluntad (de Dios), mucho amor a Jesús, toda la ciencia humana que su capacidad le permita adquirir... y tendréis retratado el carácter de los apóstoles de ahora, tal como indudablemente Dios los quiere.

Contrapunto. Las grandes audacias de la fe nacidas de la ignorancia están destinadas al más estrepitoso fracaso. La Luna no es un queso o una pelota; es el primer objetivo científico que permitirá al hombre, tal vez, escapar de su prisión en la tierra. Que Dios nos ampare si la fe ha de andar por estos caminos de santa -¿o diabólica?- inocencia. Menos mal que ésta no es la voluntad de Dios.


Punto 858. Sé niño. -Más aún. -Pero no te me plantes en la "edad del pavo": ¿Has visto algo más tonto que un chiquillo "hombreando", o un hombre "niñoide"? Niño, con Dios: y, por serlo, hombre muy viril en todo lo demás. - Ah!: y deja esas mañas de perro faldero.

Contrapunto. ¡Deja de ser crío de una vez, caramba! Todo lo que pueda significar traspasar tu seguridad o responsabilidad a Dios está hoy en crisis. Llamar a Dios "Señor" y tomar tú una actitud de siervo servil -antes se llamaba fiel-; llamar a Dios "Pastor" y tomar tú aires de cordero desvalido, etcétera, responde a una época cultural que se encuentra ya dando las últimas boqueadas; respondía otrora a una realidad sociológica indiscutida. Hoy el señor es odiado y el pastor -¡ahí tenemos al gran Charles!-, abandonado. Hemos de traducir a niveles de trascendentalidad los nuevos modos de conducta individual y colectiva del hombre cibernético y nuclear.


Punto 859. A veces nos sentimos inclinados a hacer pequeñas niñadas. -Son pequeñas obras de maravilla delante de Dios, y, mientras no se introduzca la rutina, serán desde luego esas obras fecundas, como fecundo es siempre el Amor.

Contrapunto. No te dejes llevar por cándidas inclinaciones; son rebrotes de fantasía mágica infantil. Se trata de emprender obras que sean fecundas. Y las niñerías no lo son.


Punto 860. Delante de Dios, que es Eterno, tú eres un niño más chico que, delante de ti, un pequeño de dos años. Y, además de niño, eres hijo de Dios. -No lo olvides.

Contrapunto. Si el hombre fuera un simple niño chico delante de Dios, Éste no se habría tomado tan seriamente el quehacer de salvarlo. ¡Y de la manera que lo hizo! "No sois siervos sino amigos", nos dijo en su testamento de despedida. Somos imagen y semejanza suya; por esto le es tan fácil al hombre confundirse y tenerse por Dios.


Punto 861. Niño, enciéndete en deseos de reparar las enormidades de tu vida de adulto.

Contrapunto. Hombre, apaga de una vez los deseos de tornar cobardemente a la infancia para poner a cubierto la tragedia de haberte hecho hombre.


Punto 862. Niño bobo: el día que ocultes algo de tu alma al Director, has dejado de ser niño, porque habrás perdido la sencillez.

Contrapunto. Niño bobo: el día que comiences a dudar de que el "director" tenga un remedio infalible para todo y lo veas también un pobre hombre como tú, habrás dejado atrás tu infancia para iniciar el camino de la madurez.


Punto 863. Niño, cuando lo seas de verdad, serás omnipotente.

Contrapunto. Chiquillo, mientras sigas ahí estacionado, serás siempre un mamoncete.


Punto 864. Siendo niños no tendréis penas: los niños olvidan en seguida los disgustos para volver a sus juegos ordinarios. -Por eso, con el abandono, no habréis de preocuparos, ya que descansaréis en el Padre.

Contrapunto. Los niños no hay día que no lloren. Son un hato de gemidos. Llegan a hacerse cargantes con sus impertinencias. Procura no hacer un papel semejante en la vida religiosa. Dios no es un chaval. Déjalo un poco tranquilo.


Punto 865. Niño, ofrécele cada día... hasta tus fragilidades.

Contrapunto. El abandono espiritual ha llegado a preocuparme en la mayoría de los que dicen que lo practican. Diría que se sirven de él como el que se cubre la cabeza con la manta cuando ve llegar la tormenta. Confianza en la Vida, sí. ¡Pero esto otro, no, tú!


Punto 866. Niño bueno: ofrécele el trabajo de aquellos obreros que no le conocen; ofrécele la alegría natural de los pobres chiquitines que frecuentan las escuelas malvadas...

Contrapunto. No está bien que te entretengas jugando a ofrecer a Dios el trabajo y la alegría de los otros. Ofrécele lo tuyo. Procura trabajo y esparcimiento a aquellos que no lo tienen. Lucha por ellos en vez de vivir, espiritualmente y todo, de ellos.


Punto 867. Los niños no tienen nada suyo, todo es de sus padres..., y tu Padre sabe siempre muy bien cómo gobierna el patrimonio.

Contrapunto. El concepto del padre de familia que está encerrado en las páginas evangélicas, en el que se apoya el método del "camino de la infancia espiritua", se ha esfumado también entre nosotros. En otro tiempo el padre era todo y el hijo no era nada. El abandono en él era simplemente fatal. Hoy los psicólogos nos enseñan que el hijo empieza a ser y a tener antes de nacer. Que no es igual, ¿no?


Punto 868. Sé pequeño, muy pequeño. -No tengas más que dos años de edad, tres a lo sumo. -Porque los niños mayores son unos pícaros que ya quieren engañar a sus padres con inverosímiles mentiras. Es que tienen la maldad, el "fomes" del pecado, pero les falta la experiencia del mal, que les dará la ciencia de pecar, para cubrir con apariencia de verdad lo falso de sus engaños. Han perdido la sencillez, y la sencillez es indispensable para ser chicos delante de Dios.

Contrapunto. La sencillez es indispensable para ser grande delante de Dios y delante de los hombres. Pero esta sencillez, fruto de una honradez a toda prueba, no tiene nada que ver con la infancia o con el ser un mocoso. Supone una objetividad, un realismo, que está completamente ausente de la retina mágica del chiquillo.


Punto 869. Pero niño!, ¿por qué te empeñas en andar con zancos?

Contrapunto. Hombre, sí, pero esto no quiere decir que no te hayas de servir de algún chirimbolo ortopédico. Perfecto, no, ¡eh! El pecado sigue existiendo también.


Punto 870. No quieras ser mayor. -Niño, niño siempre, aunque te mueras de viejo. -Cuando un niño tropieza y cae, a nadie choca...: su padre se apresura a levantarle. Cuando el que tropieza y cae es mayor, el primer movimiento es de risa. -A veces, pasado ese primer ímpetu, lo ridículo da lugar a la piedad. -Pero los mayores se han de levantar solos. Tu triste experiencia cotidiana está llena de tropiezos y caídas. ¿Qué sería de ti si no fueras cada vez más niño? No quieras ser mayor. -Niño, y que, cuando tropieces, te levante la mano tu Padre-Dios.

Contrapunto. A pesar de todo, conviene tener la voluntad titánica de llegar a ser perfecto. Conozco personas maduras -ojalá todos fuéramos como ellas- que gastan todo el dinero que tienen para conseguir... "un día"... tener el control de todas sus emociones y mecanismos básicos. Pero es curioso. Estas personas, si hacen servir imágenes y conceptos sacados de sus primeros tiempos, es para verse todavía ligado con comportamiento análogos y para ser capaces de cortar estos cordones umbilicales de la infancia y llegar a ser adultos. ¿No te das cuenta de que son dos maneras contrarias de interpretar la vida?


Punto 871. Niño, el abandono exige docilidad.

Contrapunto. El método es tan importante -y me refiero también al de la infancia espiritual-, que han de inventarse continuamente otros nuevos para poder seguir adelante.


Punto 872. No olvides que el Señor tiene predilección por los niños y por los que se hacen como niños.

Contrapunto. Cristo tenía predilección por los pobres y por los perseguidos por causa de la justicia. Los niños no aparecen en la carta fundacional de las bienaventuranzas.


Punto 873. Paradojas de un alma pequeña. -Cuando Jesús te envíe sucesos que el mundo llama buenos, llora en tu corazón, considerando la bondad de El y la malicia tuya: cuando Jesús te envíe sucesos que la gente califica de malos, alégrate en tu corazón, porque El te da siempre lo que conviene y entonces es la hermosa hora de querer la Cruz.

Contrapunto. Amargarte la existencia cuando la vida te proporciona algún consuelo y llorar porque no te sientes digno de ella, es propio de un alma mezquina, lisiada. Dios no nos envía cosas buenas para que pensemos entonces en la cruz. ¿No es más correcto afrontarla serenamente como podamos, cuando llega el caso?


Punto 874. Niño audaz, grita: Qué amor el de Teresa! - Qué celo el de Xavier! - Qué varón más admirable San Pablo! - Ah, Jesús, pues yo... te quiero más que Pablo, Xavier y Teresa!

Contrapunto. ¿Te has fijado cómo cada santo tiene su característica? Una santa Teresa, un Xavier, un Pablo... Los niños sólo son capaces de copiar. Pero si quieres ser adulto, déjalos y recorre tu propio camino hacia la santidad. Créeme. Sólo así la santidad tiene alicientes y grandes compensaciones ocultas.

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