Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Contrapuntos al camino del Opus Dei
Índice del libro
Prólogo
Carácter
Dirección
Oración
Pureza
Corazón
Mortificación
Penitencia
Examen
Propósitos
Escrúpulos
Presencia de Dios
Vida sobrenatural
Más de vida interior
Tibieza
Estudio
Formación
El plano de tu santidad
Amor de Dios
Caridad
Los medios
La Virgen
La Iglesia
Santa Misa
Comunión de los Santos
Devociones
Fe
Humildad
Obediencia
Pobreza
Discreción
Alegría
Otras virtudes
Tribulaciones
Lucha interior
Postrimerías
La voluntad de Dios
La gloria de Dios
Proselitismo
Cosas pequeñas
Táctica
Infancia espiritual
Vida de infancia
Llamamiento
El apóstol
El apostolado
Perseverancia
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CONTRAPUNTOS AL CAMINO DEL OPUS DEI
Autor: Mosén Josep Dalmau

ESTUDIO

Punto 332. Al que pueda ser sabio no le perdonamos que no lo sea.

Contrapunto. Un sabio "forzado", sin un amor profundo a la ver dad, es un peligro público: Mejor que no lo sea. Como el poder sin justicia, que es un abismo de sangre.


Punto 333. Estudio. -Obediencia: "non multa, sed multum".

Contrapunto. La obediencia no puede poner trabas al salber. Sería un abuso de autoridad.


Punto 334. Oras, te mortificas, trabajas en mil cosas de apostolado..., pero no estudias. -No sirves entonces si no cambias. El estudio, la formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros.

Contrapunto. Seleccionar los hombres por sus estudios es como coger el rábano por las hojas. Frecuentemente no. es más que una colección dé puras medianías, hinchadas de elitismo. Procura encontrarte entre los que, como Cristo, no abandonan la masa.


Punto 335. Una hora de estudio, para un apóstol moderno, es una hora de oración.

Contrapunto. Una hora de estudio para un apóstol moderno, puede ser muy bien una hora de evasión. El apóstol auténtico está siempre más allá de toda modernidad.


Punto 336. Si has de servir a Dios con tu inteligencia, para ti estudiar es una obligación grave.

Contrapunto. Todos tienen que servir a Dios con su inteligencia. Ninguno puede pretender pensar por los otros. Esto sería el colmo de la imbecilidad y la opresión más cruel. Rebélate porque tú y unos pocos más podéis permitiros el lujo de unas horas libres para estudiar.


Punto 337. Frecuentas los Sacramentos, haces oración, eres casto... y no estudias... -No me digas que eres bueno: eres solamente bondadoso.

Contrapunto. "Posiblemente no recibes los sacramentos, ni rezas mucho, pero trabajas doce horas en una empresa católica. No te apures, irás al cielo de cabeza. Más fácilmente que el intelectual de tu amo". Lo decía hace poco un amigo mío a uno de sus compañeros.


Punto 338. Antes, como los conocimientos humanos -la ciencia- eran muy limitados, parecía muy posible que un solo individuo sabio pudiera hacer la defensa y apología de nuestra Santa Fe. Hoy, con la extensión y la intensidad de la ciencia moderna, es preciso que los apologistas se dividan el trabajo para defender en todos los terrenos científicamente a la Iglesia. -Tú... no te puedes desentender de esta obligación.

Contrapunto. Si a los apologistas se les dejara la defensa de la Fe, se acabarían pronto las dos cosas. No se defiende la Fe con palabras sabias y brillantes -como slogans de propaganda, como un producto cualquiera-, sino por su misma cualidad. Porque la Fe, más que palabras -ya estamos hasta la coronilla- es Vida.


Punto 339. Libros: no los compres sin aconsejarte de personas cristianas, doctas y discretas. -Podrías comprar una cosa inútil o perjudicial. Cuántas veces creen llevar debajo del brazo un libro... y llevan una carga de basura!

Contrapunto. Los libros -lo que se dice los libros -son una cosa demasiado seria, para que alguno pueda entretenerse en escribirlos con ganas de perjudicar. Los que los han escrito son hombres que sienten necesidad de decirte algo que ellos juzgan importante. No sé cuántas veces se han quemado grandes bibliotecas a través de los tiempos; pensando que se quemaban montones de basura se han destruido toneladas de esfuerzos humanos, de pueblos y generaciones. Coge con mucho respeto -sin excepción- cualquier libro que veas. Son la esperanza o la tragedia de un hombre.


Punto 340. Estudia. -Estudia con empeño. -Si has de ser sal y luz, necesitas ciencia, idoneidad. ¿O crees que por vago y comodón vas a recibir ciencia infusa?

Contrapunto. Estudia con empeño. Pero no pienses que esto basta para ser sal y luz de la tierra. Si Cristo volviera al mundo hoy, no sería precisamente un "intelectua1", tenlo por seguro.


Punto 341. Está bien que pongas ese empeño en el estudio, siempre que pongas el mismo empeño en adquirir la vida interior.

Contrapunto. Me da miedo este empeño que pones en tu estudio. A veces me da la impresión que eres un desertor de los pobres y que echas a correr para librarte de ellos. No hay nada en el mundo -ni el estudio- que tenga categoría para damos el derecho de apartamos de los pobres. En ellos está Cristo particularmente presente.


Punto 342. No olvides que antes de enseñar hay que hacer. -"Coepit facere et docere", dice de Jesucristo la Escritura Santa: comenzó a hacer y a enseñar. -Primero, hacer. Para que tú y yo aprendamos.

Contrapunto. No des lecciones a nadie por el solo hecho de saber hacer una cosa. Siempre se puede hacer mejor y tal vez aquél a quien tú quieres enseñar te da mil vueltas. Enseñar quiere decir sencillamente eso: mostrar. No pavonearte, por muy sabio que seas.


Punto 343. Trabaja. -Cuando tengas la preocupación de una labor profesional, mejorará la vida de tu alma: y serás más varonil, porque abandonarás ese "espíritu de chinchorrería" que te consume.

Contrapunto. Ordinariamente las personas que tienen un trabajo profesional son gente instalada. Esto suele estancar el espíritu en los límites de su profesión. Que una parte de tu esfuerzo sea no perder contacto con la vida del trabajo manual. Saneará tu espíritu contagiándote una nueva insatisfacción y una nueva incomodidad personales.


Punto 344. Educador: el empeño innegable que pones en conocer y practicar el mejor método para que tus alumnos adquieran la ciencia terrena ponlo también en conocer y practicar la ascética cristiana, que es el único método para que ellos y tú seáis mejores.

Contrapunto. Educador: Ha habido siempre buenos educadores con todos los métodos. Hay buenos educadores con métodos viejos y educadores malos con métodos nuevos. No hagas demasiado caso de los ascetismos, aunque lleven el nombre de cristiano. Son simples moldes externos. Lo que cuenta es contagiar el espíritu.


Punto 345. Cultura, cultura! -Bueno: que nadie nos gane a ambicionarla y poseerla. -Pero, la cultura es medio y no fin.

Contrapunto. ¡Cultura, cultura! Hay gente muy sabihonda sin un gramo de entendimiento. Prescinde de tanta hojarasca cultural y desorientadora. Haz algo práctico, y te cultivarás más. Descubrirás más fácilmente el hilo que lleva a la Vida.


Punto 346. Estudiante: fórmate en una piedad sólida y activa, destaca en el estudio, siente anhelos firmes de apostolado profesional. -Y yo te prometo, con ese vigor de tu formación religiosa y científica, prontas y dilatadas expansiones.

Contrapunto. No es quien se encasqueta en su trabajo profesional el que se abre camino más amplio, sino el que no pierde de vista la visión de conjunto y la verdadera dirección del trabajo humano. Desprofesionalízate un tantico para poder percibir mejor el eco infinito de la Vida y no perder la Fe.


Punto 347. Sólo te preocupas de edificar tu cultura. -Y es preciso edificar tu alma. -Así trabajarás como debes, por Cristo: para que El reine en el mundo hace falta que haya quienes, con la vista en el cielo, se dediquen prestigiosamente a todas las actividades humanas, y, desde ellas, ejerciten calladamente -y eficazmente- un apostolado de carácter profesional.

Contrapunto. Como hombre de Iglesia que eres, no hagas llover sobre mojado. Deja el apostolado de las profesiones liberales. Tienen todo el engranaje de la iglesia a su favor. Haz apostolado en aquella clase donde la profesión -si existe- se mueve a toque de pito y al ritmo de las primas de producción.


Punto 348. Tu desidia, tu dejadez, tu gandulería son cobardía y comodidad -te lo arguye de continuo la conciencia-, pero "no son camino".

Contrapunto. No vale la pena que lo disimules con tu trabajo. Estás mal situado socialmente, si puedes permitirte el lujo de ser vago y gandul. Tu misma vida es un desafío y clama a gritos que hace falta una revolución.


Punto 349. Queda tranquilo si asentaste una opinión ortodoxa, aunque la malicia del que te escuchó le lleve a escandalizarse. -Porque su escándalo es farisaico.

Contrapunto. Cuando una opinión que tu creías cierta y ortodoxa ha sido mal aceptada, no te quedes tranquilo. Como mínimo, vete a ver a aquella persona para intentar deshacer el mal entendido u obtener, al menos, un mutuo respeto. No vayas tan seguro por el mundo. La misma ortodoxia no da para tanto.


Punto 350. No es suficiente que seas sabio, además de buen cristiano. -Si no corriges las maneras bruscas de tu carácter, si haces incompatibles tu celo y tu ciencia con la buena educación, no entiendo que puedas ser santo. -Y, si eres sabio, aunque lo seas, deberías estar amarrado a un pesebre, como un mulo.

Contrapunto. La buena educación tiene poco que ver con el cris tianismo. Puede llegar a ser lo contrario. Cristo echó por tierra con su conducta estas formas convencionales de buena educación. La verdadera ciencia y el celo verdadero suelen estar reñidos con la bondad estereotipada.


Punto 351. Con ese aire de suficiencia resultas un tipo molesto y antipático, te pones en ridículo, y, lo que es peor, quitas eficacia a tu trabajo de apóstol. No olvides que hasta las "medianías" pueden pecar por demasiado sabias.

Contrapunto. Los que se escandalizan farisaicamente te motejarán con frecuencia de auto suficiente, de antipático, de enredador. Les gustaría que tu pensamiento y tu acción fueran a la par que los suyos. Entonces serías estupendo. Cristo fue motejado de igual manera por los poderosos de su tiempo. Vas por buen camino, amigo: "¿Ladran?, luego cabalgamos".


Punto 352. Tu misma inexperiencia te lleva a esa presunción, a esa vanidad, a eso que tú crees que te da aire de importancia. -Corrígete, por favor. Necio y todo, puedes llegar a ocupar cargos de dirección (más de un caso se ha visto), y, si no te persuades de tu falta de dotes, te negarás a escuchar a quienes tengan don de consejo. Y causa miedo pensar el daño que hará tu desgobierno.

Contrapunto. Tus primeros ideales de justicia social serán criticados por tus mismos padres. Te dirán que son fruto de tu inexperiencia. Más que entusiasmo por la verdad y la justicia, que van muy juntitas, te dirán que es presunción, sueños de muchacho inquieto. No te enmiendes, por favor, de esta chifladura. Te servirá también un día, si tienes cargos de responsabilidad, para escuchar las reclamaciones justas de los oprimidos, y te servirá para que no te moleste el mote de "mala sombra}}, que te dedican los que se creen adornados con el don de consejo.


Punto 353. Aconfesionalismo. Neutralidad. -Viejos mitos que intentan siempre remozarse.¿Te has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de ser católico, al entrar en la Universidad o en la Asociación profesional o en la Asamblea sabia o en el Parlamento, como quien deja el sombrero en la puerta?

Contrapunto. Aconfesionalismo. Neutralidad. Características netas de Cristo -al César lo que es del César-, que muchos cristianos se emperran en borrar constantemente. Hay quien piensa que el confesionalismo lo transforma todo. ¿ Crees acaso que puede haber coca-colas católicas, o fútbol protestante o perforadoras ateas?


Punto 354. Aprovéchame el tiempo. -No te olvides de la higuera maldecida. Ya hacía algo: echar hojas. Como tú... -No me digas que tienes excusas. -No le valió a la higuera -narra el Evangelista- no ser tiempo de higos, cuando el Señor los fue a buscar en ella. -Y estéril quedó para siempre.

Contrapunto. Es una mala faena estirar a placer una imagen que sirvió para entender mejor un pensamiento. Todas las comparaciones que se estrujan acaban diciendo lo contrario de lo que querían decir. Un día me dijo un amigo: "viene de Galicia a Barcelona como un relámpago"; quería decir, en zigzag. Tardó quince días. No hagas las cosas a destiempo. No temas que Cristo te reproche como a la higuera.


Punto 355. Los que andan en negocios humanos dicen que el tiempo es oro. -Me parece poco: para los que andamos en negocios de almas el tiempo es gloria!

Contrapunto. Hay un vicio muy arraigado en el mundo religioso: el pensar que quien se dedica a cosas profanas es un cristiano de segunda división. Pero no es el objeto de la dedicación lo que ennoblece -obispos y sacerdotes debían haber sido todos santos y ha habido un hato de malandrines entre ellos-, sino la intensidad de la dedicación y la generosidad sin medida.


Punto 356. No me explico que te llames cristiano y tengas esa vida de vago inútil. -¿Olvidas la vida de trabajo de Cristo?

Contrapunto. No me explico que te llames cristiano y que tu trabajo no haga más que enriquecerte. ¿Has olvidado cómo vivía Cristo?


Punto 357. Todos los pecados -me has dicho- parece que están esperando el primer rato de ocio. El ocio mismo ya debe ser un pecado! -El que se entrega a trabajar por Cristo no ha de tener un momento libre, porque el descanso no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo.

Contrapunto. El ocio no ha sido nunca un pecado. Al contrario, su ausencia provoca a veces mal humor, actitudes irreflexivas y situaciones incómodas que llegan a menudo a verdaderos disparates. Deja de trabajar un rato para poder hacer más tarea. Si tienes un poco menos de dinero gozarás más de lo que te queda.


Punto 358. Estar ocioso es algo que no se comprende en un varón con alma de apóstol.

Contrapunto. El cristiano ocioso en la fe no es el que en un momento determinado no hace nada, sino aquél que ya ha acabado su quehacer. ¡Y hay tantos que quisieran hacer algo... sin saber qué!


Punto 359. Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional, y habrás santificado el trabajo.

Contrapunto. Hoy no bastan las buenas intenciones sobrenaturales para santificar el trabajo profesional. Hay que saber sobre todo, hasta qué punto aprovecha a los demás un trabajo o si es perjudicial para mucha gente. Y esto no es moco de pavo.

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